Un gobierno "falta de oficio"
Antonio Cova Maduro
Obuses, obuses de todo tipo. Tanques de guerra, de cualquier numeración que usted escoja, se arremolinan en Barquisimeto el viernes 4 de junio. Son para los cadetes de la Escuela Militar que, en cumplimiento de sus obligaciones, se entrenan en esos menesteres. Que tantos periodistas se encuentren en el sitio no se debe, precisamente, a los ejercicios escolares de los cadetes. No, se debe a lo que pronto hará su aparición.
De pronto, de un tanque AMX 30 emerge un uniformado con toda su parafernalia; feliz de haber hecho cinco disparos hacia un blando a apenas mil metros de distancia. Cuando todos se preguntan quién podía ser el "aparecido'', rápido disiparán su interrogante. Es el presidente Chávez, quien poniendo de lado (una vez más) sus urgentes obligaciones de Jefe del Estado se entretiene -y malentretiene al país- con estos disparos que "tantos recuerdos, según declara, le traen''.
Mientras, el gobernador de Anzoátegui, a bastantes kilómetros de distancia, no puede asistir a la entrevista que Unión Radio 1090 AM había concertado con él esa misma tarde del viernes: una seria manifestación -otra más- de desempleados se lo ha impedido.
Por su lado, Oscar Meza, director del Cenda, en Caracas, informa lo que todo el mundo constata en cualquier rincón de Venezuela: mayo contempló cómo, más de 120.000 venezolanos pasaban a engrosar la desesperada lista de desempleados. Esa noche, el Presidente, cansado de tanta actividad, jugaría softball; mientras, cientos de miles de venezolanos se iban a la cama a intentar combatir el insomnio que les produce una dura combinación de variables: perdieron su empleo y su gobierno ni encuentra ni le interesa encontrar el rumbo. Les esperan incontables pesadillas y una desesperanza creciente.
Tanta pérdida y tan escasa ganancia
Como para añadir sal a la herida, la mañana de ayer domingo 6, les traerá, junto al desayuno, una ingrata constatación. Según una encuesta contratada por El Nacional, 80 de cada 100 venezolanos insisten en que el Gobierno lo está haciendo bien, sin decirnos nunca qué es lo que está haciendo. Es lástima, porque sería fascinante enterarse de qué es lo que esos encuestados, que supuestamente nos "representan'', consideran gobernar.
Veamos con atención: en medio de aquella clase improvisada que, con su típica complacencia dio el señor Chávez a los periodistas -y a los venezolanos a través de ellos- acerca de los tanques, los obuses, los disparos y todo lo que, a gente en grave emergencia económica la tiene totalmente sin cuidado e incluso la irrita, se le ocurrió a uno de los periodistas preguntarle acerca de la elección de los dos importantes cargos que el Congreso Nacional ya hacía con retraso y su respuesta no se hizo esperar: "A mí eso me tiene sin cuidado (...)''. Admirable respuesta, porque confirma lo que ya todos sabemos.
Al presidente Chávez "le tiene sin cuidado'' la marcha del Estado, si hemos de inferir de sus acciones -o mejor: de sus omisiones- y de las desastrosas consecuencias de tal desatención. En efecto, allí está su Ley Habilitante, hecha, como todos sabemos, a su medida; allí están las suspendidas reuniones del Consejo de Ministros, allí están los reales paralizados, allí está un equipo de gobierno (si así se le puede llamar a eso) perplejo y paralizado, que no se atreve a actuar, porque no sabe ni en qué ni para qué ha de hacerlo.
Tenemos un gobierno que hoy puede exhibir algo notable: pérdidas por doquier e invisibles ganancias, como no sea la de haber acabado con eso que algún día fue una Causa R (radical) y con la certificación de que una Patria Para Todos rápido se transforma en una Patria para unos cuantos.
¿Hay alguna recuperación posible?
Si observamos con atención nos daremos cuenta de que no es que la gente fue despedida de su trabajo, sino que "ese'' trabajo ¡desapareció! En otras palabras, estamos frente a algo gravísimo: la pérdida es de empleos, ya que el despedido no será reemplazado por nadie. No hay pues rotación. Hay muerte y muerte súbita. En muchos casos, además, lo que muere es una empresa y muy probablemente el deseo, las ganas, la posibilidad, de que ese empresario concreto asuma, en otro momento, esa pesada tarea: la de construir una empresa. Si eso sucede en momentos en que entra el IVA y ya con el débito bancario, podemos imaginar la situación.
Al lado de muerte de empresas, hay traslados de otras. Mueren empleos porque ellos se van a Colombia o a otra zona del continente y ello deja al asalariado de experiencia manufacturera en el limbo. Lo que vendrá, en el mejor de los casos, es la "comercialización'' de los productos que antes se producían aquí. Ahora, los pocos que queden estarán en "ventas''.
Que los efectos ya se ven, lo pudimos constatar en las farmacias. El mes de junio nos ha dado ya un gran regalo: los medicamentos han dado un "salto exponencial'' hacia arriba en sus precios. Infiero que lo mismo sucede con los repuestos de todo tipo de vehículos y tantos otros aditamentos.
La gente, entonces, con sus muy escasos ingresos, va siendo expulsada de farmacias, restaurantes, centros comerciales, clínicas, etc. y más grave aún, se "va poniendo al margen'' de un país, cuyas contracciones dolorosas se le van tornando insoportables.
(*) Sociólogo, periodista y profesor de la Ucab
Economía Hoy, 7 de junio de 1999