Es lo tanto... como lo seguido
Elsa Cardozo Da Silva
Es este un ejercicio de pensar en voz alta -más bien de escribir ideas que aún estoy ordenando. Y es que en estos días una colega del exterior, impresionada y confundida por las noticias que recibe, me preguntaba cómo caracterizar a la política exterior de Venezuela en los últimos meses, es decir: a cuál otra experiencia cercana en el continente o en nuestra historia se aproximaba y qué tendencias veía yo. Y en el mismo momento, como cuando lo sorprenden a uno con una pregunta que puede ser muy fácil o muy difícil de responder, me puse a hacer una especie de muestrario para intentar mi argumento.
El mostrario. La lista de las cosas dichas y hechas en lo que va de gobierno es larga y muy confusa: declaración de neutralidad ante el conflicto colombiano versus declaraciones y contradeclaraciones sobre la beligerancia de la guerrilla; anuncio presidencial sobre su disposición a conversar con Tirofijo sólo con la anuencia de Pastrana versus acercamiento de funcionarios gubernamentales a la guerrilla colombiana; enunciados recurrentes sobre la intención de fundar una política exterior soberana -explícitamente asociado a gestos como la votación en materia de derechos humanos en Ginebra, en la reacción ante la posibilidad de sobrevuelos de naves estadounidenses sobre territorio venezolano- versus conducta muy confusa y comprometida (por decir lo menos) en el tratamiento en intensidad dado al caso de Carlos Ilich Ramírez; discursos que llaman a la inversión extranjera y le dan garantías de estabilidad versus la inseguridad que generan los recurrentes desafíos al estado de derecho desde la presidencia y otras altas jerarquías del gobierno: entre risas y plomo grueso.
Caos y patrones. Entonces ¿a qué se parece y hacia dónde vamos con todo esto? Pues, en general, tengo una primera impresión de desorientación y de ineficacia. Buenas iniciativas -al menos en el discurso- como la de fortalecer a la Comunidad Andina de Naciones, o la de impulsar el proyecto de Petroamérica como parte de un nuevo régimen petrolero -ojalá que energético- en el hemisferio, e incluso la de poner orden y recuperar las proporciones del servicio exterior, se pierden en una mezcla de señales contradictorias, de desatención a ciertas cosas y de aceleración y vértigo permanente en otras.
Sin embargo, la desorientación ya era característica de la administración del presidente Caldera, que a punta de lidiar con lo del pensamiento único y con un discurso ostensiblemente populista se contuvo de tener un papel internacional activo -hasta bien avanzado su período y una vez readoptada ("Dios sabe cuánto me cuesta'') una agenda de apertura; y así se limitó -nos limitó, más bien- muchas opciones. Ahora, entonces, encuentro algo más complicado y profundo que desorientación, es más bien caos, ese que lo desafía a uno a buscar patrones. Veo entonces un activismo internacional (viajes, declaraciones, pronuciamientos) detrás del cual uno puede ir armando patrones en "mosaicos'' y en cada mosaico hay evidencias contradictorias: en materia de defensa y promoción de la democracia hay muchísimas señales entrecruzadas, desde adentro y hacia afuera del país, lo mismo ocurre en materia comercial y financiera, y hasta en cuestiones de seguridad.
Negación de patrones. En la contradicción en los discursos, entre los discursos y las actuaciones, y entre las actuaciones mismas, se produce una especie de ruido permanente del que es muy difícil extraer señales, y eso me luce como un patrón: el de lo tanto y lo seguido. Además, parece haber una tendencia a separar, por una parte, lo dicho y lo hecho, componiendo y recomponiendo en muchos y muy largos discursos los significados de lo uno y lo otro; por otra parte, también se repite la separación entre lo de adentro y lo de afuera, en la reaparición de conceptos muy cercanos a los de la vieja geopolítica y de muy simples concepciones de la soberanía.
Entretanto, la negación de patrones, la idea de ruptura total con el pasado, es el gran patrón: generador de desconfianza y de intolerancia hacia la diversidad y la incertidumbre que de hecho nos rodean; y cada vez se proyecta más claramente hacia el mundo. Es lo tanto y es lo seguido. Queda mucho ejercicio de reflexión y de paciencia por hacer.
Internacionalista
Economía Hoy, 8 de junio de 1999