¿Prensa libre e imparcial?
Carlos Ball *
MIAMI (AIPE).- Recuerdo como una pesadilla que, en mis últimos días como director general de El Diario de Caracas, mi superior directo en la organización dueña del periódico me llamaba todas las tardes para que le leyera el editorial del día siguiente y asegurarse así que no hubiese crítica alguna al gobierno. La semana pasada, varios de los más distinguidos columnistas del diario El Universal de Caracas fueron suspendidos porque sus artículos eran muy críticos del gobierno de Chávez. ¿Autocensura? ¿Presiones ejercidas desde el palacio presidencial? ¿Temor a perder la publicidad del gobierno en medio de una terrible recesión económica? No lo sé y seguramente nunca lo sabremos porque los periódicos, aunque informan todo el tiempo sobre lo que sucede a nuestro alrededor, suelen ser muy cerrados sobre lo que pasa internamente. Un buen ejemplo es la revista Forbes, la cual publica anualmente la lista de la gente más rica, pero siempre deja fuera la fortuna personal de su editor, Steve Forbes. En CNN acaba de suceder algo tan lamentable como los recientes acontecimientos en El Universal. Renunció Lou Dobbs, quien comenzó en CNN desde su fundación, hace 19 años, y era presentador de "Moneyline", el segundo programa de mayor audiencia de la estación, cuya popularidad había aumentado 17% desde que fue expandido a una hora cada noche. La programación de CNN se distingue por presentar como noticias las opiniones de sus ejecutivos en cuanto a la necesidad de nuevas leyes y regulaciones para protegernos a todos, a nuestros hijos y al medio ambiente de cuanto peligro hay en el universo. Y la manera de lograrlo -según CNN- es a través de nuevas leyes, de nuevas regulaciones y controles gubernamentales. Cada día, CNN le presenta a los burócratas media docena de nuevos campos donde inmiscuirse. A mi juicio, el mejor programa de CNN era "Moneyline con Lou Dobbs". El comienzo del fin ocurrió el jueves 3 de junio, cuando el presidente de CNN, Rick Kaplan, ordenó al productor de "Moneyline" suspender la transmisión normal para pasar en vivo un discurso muy poco interesante de Bill Clinton, desde la escuela Columbine en Littleton, Colorado. Dobbs, visiblemente molesto, le dijo a los televidentes que estaban regresando a Colorado "porque el presidente de CNN Rick Kaplan lo quiere así". La razón aparente es que el clintonista Kaplan es compañero de golf del presidente de Estados Unidos y si usted quiere jugar golf regularmente con Bill Clinton y compartir esa aureola de celebridad, mejor es que no le niegue a la Casa Blanca los favores que le pidan. Mientras las otras cadenas de televisión de Estados Unidos han informado lo menos posible sobre el espionaje chino y la incompetencia de la administración Clinton en guardar los secretos militares de la nación, Lou Dobbs presentó un programa en vivo desde Los Alamos y ha hecho constantes seguimientos a esa importante noticia que ya brilla por su ausencia en los demás canales de televisión. En conclusión, si usted -colega periodista- juega golf con Clinton o es amigo de Chávez, su posición está asegurada. De lo contrario, ponga su barba en remojo y esté siempre dispuesto a meterse la lengua discretamente en el bolsillito de su chaleco.
© * Director de la agencia de prensa AIPE y académico asociado de Cato
Institute.
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