Precios del petróleo ¿que suban o que no suban?
Juan P. Perez C.
Han pasado pocos días que se publicaron planteamientos críticos sobre la reforma del Fondo de Estabilización Macroeconomía, por la Directora del Instituto de Estudios Sobre Administración (IESA), el 03/06 en El Nacional (comentados por mi en un escrito enviado al periódico el 04/06 y luego a esta revista el 07/06, que para este momento aun no eran publicados), cuando aparece otra critica, esta vez sobre los esfuerzos del gobierno para elevar los precios del petróleo, por el Presidente Ejecutivo de CONINDUSTRIA, Juan Francisco Mejía Betancourt (Venezuela Analitica Mensual de Junio, 1999).
En ambos casos, como son personas de cierta influencia por tener posiciones importantes, me he tomado el trabajo y tiempo para comentar, seguro que no son chistes lanzados para alegrar el ambiente tenso que se ha estado produciendo en torno al comportamiento político cuestionable del Presidente de la República y de algunos de sus más íntimos colaboradores, especialmente los que esperan ser elegidos para la Constituyente que toda Venezuela conoce y espera con ansiedad y precaución, mientras algunos venezolanos la temen, otros la descartan y unos cuantos la aguardan con esperanza Freudiana.
El tema que conecta los dos artículos y me ha llamado la atención para comentarlo aquí, es la manera contradictoria que dos venezolanos ven la problemática del país. Janet Kelly se lamenta que la reforma del FEM tenga como una de sus metas, la esterilización del 50% del excedente de ingresos petroleros por encima de los 9 dólares presupuestados para 1999, diciéndonos que esto no hace sino empobrecer aun más a los pobrecitos de PDVSA, las gobernaciones y los municipios, por considerar que el desarrollo del país requiere el gasto indispensable de la mayor cantidad posible de ingresos petroleros.
Esta visión del proceso de desarrollo del país fue compartida por economistas que dieron su apoyo fanático a la Apertura Petrolera y a todos los acciones que consideraban contribuyentes importantes al aumento de dichos recursos, para gastarlos íntegramente en una economía que consideran hambrienta y sedienta por las divisas petroleras, descartando toda consideración sobre la capacidad de absorción limitada de la economía nacional y las implicaciones serias que tiene el gasto excesivo de divisas. Tampoco pensaron en la alternativa de elevar los precios para aumentar los ingresos (ahorrando reservas), ni en el efecto contradictorio que produce un aumento de producción frente a una demanda inelástica, en una carrera perdida bajos precios y bajos ingresos. No hay que olvidar que hoy nos cuesta producir tres barriles de petróleo para poder comprar lo que un barril compraba en 1974. Son 25 anos de carrera en que hemos perdido muchos millardos de dólares.
Juan Francisco Mejía Betancourt también aboga por bajos precios del petróleo y se lamenta que estén subiendo, pero es por razones opuestas a las del IESA. Considera que el alza de los precios produciría un caudal de ingresos que inevitablemente serían volcados sobre la economía, repitiendo las experiencias negativas del pasado que el correctamente critica por considerarlas negativas para el desarrollo del país.
Aun cuando no hace mención de la limitada capacidad de absorción de la economía, JFMB implícitamente reconoce su existencia y describe sus consecuencias, así como también reconoce los efectos distorsionantes que la excesiva disponibilidad de divisas petroleras ha tenido sobre la economía nacional durante tantos años y quiere evitar su repetición durante su gestión en CONINDUSTRIA. Lo lamentable es que, mientras su intención es buena, acertada y correcta, su recomendación no lo es. Implora y suplica mantener "precios del petróleo bajos", una medicina que hace mas mal que la enfermedad misma, en vez de reclamar y exigir mantener "ingresos del petróleo bajos". Dos resultados muy distintos. Parece no darse cuenta que su clamor es por bajos ingresos petroleros, lo razonable, que se logra con altos precios y baja producción y exportación.
La defensa de los precios, o puesto de otra manera, precios del petróleo ALTOS, debe ser meta obligada de toda política petrolera de Venezuela y demás países dependientes de este recurso para su desarrollo. Debemos ser conscientes que por más petróleo que tengamos, o que tenga el mundo, es un recurso agotable (no renovable). Se comete crimen contra la humanidad si se permiten o promueven bajos precios para un recurso no renovable tan importante y necesario como lo es el petróleo. Lo económico y políticamente razonable y sensato es actuar para que los precios sean lo suficientemente altos para evitar su despilfarro y desperdicio, promover su uso eficiente y consciente, y equilibrar los intereses tanto de los productores y consumidores, como de los ricos y los pobres.
JFMB hubiera producido un trabajo impactante si sustituye "precios" por "ingresos". Precios bajos no garantizan ingresos bajos. Precios bajos inducen a muchos pensar en términos de la apertura petrolera y de grandes gastos para aumentar el volumen de producción. Precisamente lo que se denomino la "estrategia volumétrica" de PDVSA, tan cacareada por los altos funcionarios de la empresa y el gobierno anterior. Lo que realmente reclama el Presidente Ejecutivo de CONINDUSTRIA es que el país no cuente con ingresos del petróleo en cantidades exageradas. Lo que además reclama es no revivir la apertura petrolera que concentro la atención del país en el sector petrolero, dejando de lado las industrias que representa.
Con precios del petróleo altos, el país se puede dar el lujo de producir poco petróleo y mantener limitada la actividad petrolera en el país, estimulando y creando condiciones favorables para que se desarrollen las actividades no petroleras de los empresarios venezolanos.
Con precios del petróleo altos, el país puede reducir eficaz y permanentemente la hegemonía petrolera en el país, liberando así las reprimidas y agobiadas fuerzas empresariales y técnicas de los sectores no petroleros. Los que precisamente representa CONINDUSTRIA.
Son los altos precios y la baja producción del petróleo los que nos permitirán, en palabras de JFMB, "mirar hacia otras fuentes de riqueza .darle a los empresarios un papel más protagónico y activo .pensar en exportación no tradicionales .Valorizar en toda su dimensión el papel que juegan todos aquellos que con su esfuerzo generan riqueza .bienestar colectivo".