Venezuela según Chávez
Julia Márquez
El proceso constituyente ha sido el suceso protagonista desde que Chavéz se juramentó como Presidente de la República. El referéndum, un poco teñido de gris por la fuerte abstención que lo caracterizó ha dado paso a la etapa de elección de candidatos para la ANC. El movimiento constituyente no se puede negar que ha tenido un efecto psicológico en el pueblo al convertirse en un motivo para renovar su esperanza. Muchos parecen creer que van a poder comprar un carro después de la constituyente o viajar a Miami y que los problemas del país se van a arreglar rápidamente gracias a la nueva Constituyente.
Pero que va a suceder luego que este efecto burbujeante casi eufórico avalado por el gran comunicador que es el Presidente Chavéz despeje un escenario todavía en crisis, con mayor desempleo, con una gran contracción de la economía y una gran inseguridad personal. Muchos comenzarán a despertar de ese letargo en que se encuentran sumergidos, pero con un madrugunazo bastante duro: el país sigue igual, no, mejor dicho peor, porque las coyunturas que no se solucionan a tiempo irremediablemente se complican.
Mientras Chavéz juega Béisbol en Nueva York o presiona el cierre del ruedo de las acciones más importantes del mundo, el dead line hacia la ANC se acerca y luego la redacción de la Constitución que sustituirá a la del 61. Sin embargo, cada vez que oigo a Chavéz hablar de la moribunda y los 40 años de democracia perdidos me da la impresión de que él olvida que lo único importante no son las leyes, sino el acatarlas y respetarlas. Porque difinitivamente esa constitución del 61 no tiene la culpa de los muchos males que nos aquejan.
Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo y la experiencia en otros países latinoamericanos como Argentina y Brasil han demostrado claramente que una constituyente no garantiza por si solos los cambios que requiere la sociedad. Ahora Venezuela se abriga a la esperanza de una transformación gracias a una constituyente. Pero como reaccionará el primer mandatario que al ver que una vez instaurada la ANC pueda lograr cambios aparentemente tan importantes para él como la reelección, igual como lo hizo Menen, pero que no pueda a través de la Constitución concebir el poder como él lo imagina o lo quiera ejercer .Sería una posible respuesta suya un "Fujimorazo" a la criolla o lo que es lo mismo todo el mundo a seguir el orden según lo conciba Chavéz; ya que al parecer una posible etiqueta histórica de autócrata o totalitario le importa poco al Presidente venezolano, porque sino se hubiera arriesgado en su aventura golpista del 4 de febrero. Que grave y que triste al mismo tiempo sería para el país que luego de esta costosa movilización constituyentista, el destino nos deparara una encrucijada autogolpista y entonces quizás entendamos más claramente lo que el presidente repite tan efusivamente en sus discursos: ¡ vamos a fundar una nueva República .! .