El truco de crispar durante la campaña para pescar en río revuelto ya no funciona

Cabeza y Corazón

C. Sánchez-Vicente

Extraer conclusiones generales de una triple cita electoral tan diversa como la del pasado 13-J obliga a incurrir en simplificaciones que distorsionan la realidad. Pero hecha esta advertencia a modo de disculpa, algunas se pueden extraer. La primera y principal es que hemos ganado madurez democrática, y ya no votamos sólo con el corazón, sino también con la cabeza. La subida en Euskadi de los “extremos”, por ejemplo. Del PP. Y de Euskal Herritarrok. Yo creo que esto no es fruto de una radicalización del electorado, sino el fruto inteligente del deseo mayoritario de los vascos de apuntalar la paz. EH por su cercanía a ETA; y el PP porque Gobierna en Madrid suben porque son percibidos como los “interlocutores válidos” del proceso de paz. Pero pueblo a pueblo, la apuesta de los vascos por el pluralismo y contra el “frentismo” es clara. Bilbao amaneció nacionalista; San Sebastián, socialista, y Vitoria, popular. Como en decenas de municipios vascos, sin embargo, los gobiernos los determinarán los pactos. Y lo que crece EH tras moderarse en fondo y forma, lo pierden el PNV y EA: fuerzas ambas que, juntas, lejos de sumar como esperaba Arzalluz, restan... en beneficio de los partidos digamos “constitucionalistas” hasta equilibrar prácticamente la balanza de Ermua y Lizarra. Pujol y CiU deberían aplicarse el mismo cuento. Otro aspecto importante de esta misma cuestión es que el truco de crispar durante la campaña para pescar en río revuelto ya no funciona. Castilla-La Mancha (Bono) o La Coruña (Vázquez), donde ha barrido el PSOE; o la Comunidad Valenciana (Zaplana) y Valencia (Barberá), donde ha barrido el PP son buenos botones de muestra de que allí donde los electores estaban satisfechos con su gobernante concreto, le han vuelto a votar fuera cual fuera su color político del gobernante.

Otra lección es que el electorado sanciona la división y la bronca interna de los partidos con la misma contundencia que premia la unidad. Asturias y el remonte europeo de Rosa Díez son dos buenos ejemplos.

Los asturianos han castigado la bronca Cascos/Marques dándole la mayoría absoluta a un PSOE que, en esta ocasión, ha comparecido unido tras un excelente candidato. Y en las europeas también cabe atribuir parte del remonte socialista a esto mismo, por más que la subida del PSOE se deba, sobre todo, al desplome de IU.

IU ha naufragado en la “teoría de las dos orillas” de Anguita. Por su empeño en remar contra la unidad de la izquierda en un país sociológicamente “de izquierdas”, y a sabiendas de que le estaba haciendo el caldo gordo a la derecha. No se volverá a repetir. Siga Anguita o se vaya, la unidad de la izquierda está servida. Y si el PP se duerme en los laureles, tal vez la victoria...

La Vanguardia Digital (España), 15 de junio de 1999