Bogavante
¿Hacia Dónde nos Llevará la Constituyente?
César Sosa Marvez
Una asamblea es una reunión numerosa de personas convocadas para algún fin. Si se trata de una asamblea constituyente, es una convención o congreso que se reúne para redactar o modificar una constitución o "carta magna" o "ley máxima" como también se le denomina.
La constitución es la ley fundamental de un país, es el conjunto de normas jurídicas para la organización del Estado contra las cuales ninguna puede colidir, chocar, como popularmente se dice, so pena de ser nula, pues éstas, las que integran esa super ley -así también se llama a la constitución- constituyen la quintaesencia de todas las normas jurídicas. Quien vulnere la constitución corre el riesgo de ser aplastado por ésta, aunque se trate del presidente de la República. Al menos en teoría, pues bien sabemos que, en todas partes del mundo, al menos en los llamados países subdesarrollados, esto ha ocurrido a menudo, especialmente cuando es el primer magistrado quien da lo que se conoce como un "autogolpe", de Estado se presume, pues de pecho muchos se lo dan con mucha regularidad y no ocurre lo que con el otro. En Venezuela muchas constituciones hemos tenido, más de veinte. Unas ha sido el mismo Congreso Nacional quien las ha redactado, otras ha sido una asamblea como la que dio origen a la de 1947, de cuyos debates se conserva el recuerdo de la gracia y la "chispa" criolla del poeta Andrés Eloy Blanco, de la cual fue presidente.
Hoy, especialmente por boca del actual presidente de la República, se nos ofrece una nueva constituyente que engrosaría la larga lista de "cartas magnas" que hemos tenido desde 1811, cuando se firmó la célebre acta que, por cierto, perdida durante muchos años, en 1910 fue encontrada en Valencia, en la casa de la familia Navas Spínola, la que, como tesoro inmarcesible, se conserva venerable en el Salón Elíptico del Congreso Nacional en Caracas. Pero esta constitución que los nuevos amos del poder nos ofrecen, será atípica; jamás ninguna otra había estado precedida de tanto preámbulo propagandístico, ni había ofrecido tantos cambios como los que su "mentor" ofrece.
Ante esta especie de "mónita secreta", nos preguntamos: ¿hacia dónde nos llevará esta nueva constitución? ¿Será la tan publicitada constituyente una suerte de tribunal de la Inquisición en la que el presidente de la República será un nuevo Torquemada que lanzará a la hoguera a todo aquel que discrepe de sus principios? Pues, él mismo ha declarado que echará "plomo grueso a todo aquel que esté en contra de ésta" (sic). ¿Será este nuevo congreso constituyente como aquel tribunal de la Revolución Francesa, que hizo rodar cabezas de inocentes y culpables, y hasta las de los mismos jefes que enarbolaron la célebre consigna de: "Liberté, egalité, fraternité" (libertad, igualdad, fraternidad)? ¿O será como aquel dantesco 18 de octubre de 1917 cuando los bolcheviques tomaron el poder que por varios siglos había estado en manos de los zares de Rusia y que por 70 años mantuvo a la patria de Tolstoi bajo la férula comunista? ¿O tendremos en Venezuela otra tiranía como la que el barbudo dictador del Caribe ha mantenido como en una cárcel a la hermosa patria del Apóstol Martí? "Venezuela no es Cuba, ni el petróleo es azúcar...", se dice por ahí, cuando este temor parece inundar los pensamientos. Pero son tantos los de ideología marxista quienes rodean al presidente, y tantas las manifestaciones de "amistad" que hacia el gobierno de aquella isla dan sus más connotados íntimos colaboradores, "a veces uno piensa...", como se dice en criollo.
Ante tantos presagios, buenos o malos, que se tejen sobre esa asamblea, no podemos ni debemos quedarnos rezagados, pues, si con el sólo anuncio de que "todo dependerá de la constituyente" el país está paralizado, pues, si los nacionales, menos los extranjeros, no invierten un solo bolívar, fuente de trabajo y por ende, de estabilidad económica, ¿qué ocurrirá, si quienes detentan el poder que emerja de esa reunión, conculcaran libertades personales y por tanto económicas, como ha ocurrido en los países donde la izquierda extrema ha gobernado? ¿Qué sucederá si el "neoliberalismo salvaje" que ha sido la fuente de progreso de países como los Estados Unidos y los de Europa occidental, tan vituperado por el presidente Chávez, llegara a ser erradicado de nuestro sistema político económico? No hay duda que el caos, pues los países que lo practican desde hace años, porque ha dado muy buenos resultados, porque ha acabado no sólo la pobreza, sino la miseria y lógicamente la desigualdad, lo tienen como el método que regula sus economías.
Esto que hoy decimos será considerado como una herejía por los teóricos del marxismo, del que muchos de ellos han abjurado, por erróneo, por equivocado, por tanto no es necesario que los mencionemos, ellos, los que aún quedan, los conocen mejor que nosotros. Por último: ¿debemos esperar los venezolanos, que mayoritariamente vivimos del trabajo cotidiano, a que la nueva constitución sea sancionada y promulgada, para que el país -hoy paralizado- comience a ser productivo? Esa espera es inaceptable, pues la nación colapsará antes.
Ojalá, los nuevos vientos que soplan en nuestra patria, no sean de fronda, sino de paz, de progreso y de bienestar. Ojalá sea cierto que, por primera vez en nuestra accidentada historia, la corrupción, contra la que siempre hemos luchado, se termine definitivamente. Habrá bajado tranquilo al sepulcro el Padre de la Patria. Quiera Dios que sus postreras palabras abran el camino que nuestra gente buena se merece.
N.B. La Universidad de Carabobo, en gesto que la enaltece, ha otorgado el doctorado honoris causa (post mortem) al recordado maestro Manuel Feo La Cruz, un poeta, un soñador, prestado a la ciencia del derecho, que ejerció con la pulcritud que él, como un apóstol de la verdad, supo hacerlo. Sus clases, las que tuvimos la honra de oírlas, en el bachillerato y después en la universidad, fueron siempre cátedra de dignidad y de sabiduría. Esta, su ciudad natal, que tuvo el privilegio de contarlo entre sus más egregios hijos, se siente jubilosa ante este merecido reconocimiento.