Geopolítica y Constituyente

Alfredo Portillo

Una interesante infografía aparecida en un diario de circulación nacional, mostraba a los candidatos a Primer Ministro de Israel que participaron en las elecciones del pasado 17 de mayo. Además del rostro de los candidatos, la infografía contenía la porción de poder que para ese momento poseía cada una de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento israelí, al lado de un mapa de Israel en el que se indicaban algunos datos adicionales de la realidad geopolítica del Estado hebreo. Cada uno de los candidatos, en representación de una o varias fuerzas políticas, simbolizaba una idea respecto a qué hacer con el territorio israelí. Es decir, los resultados electorales de ese día iban a influir en la futura orientación que tendría la acción política desplegada sobre un espacio geográfico de enorme importancia en el marco del proceso de paz en el Medio Oriente y sus implicaciones a nivel mundial. Al final resultó vencedor Ehud Barak, líder del movimiento Un Solo Israel, y quien es partidario de entregar tierra a cambio de paz, lo que significaría que Israel se retiraría de Cisjordania y la franja de Gaza, para permitir la consolidación de un Estado palestino.

El ejemplo anterior sirve para ilustrar la relación que existe entre un hecho de carácter político, como es las elecciones, y su repercusión en la realidad geopolítica de un Estado. Las elecciones se realizan y con ello se eligen autoridades y representantes, luego, las personas elegidas actúan y generan un conjunto de políticas (policies) que tienen que ver con los diferentes ámbitos del Estado y la sociedad. La orientación de esas políticas responderán a las ideas que las personas elegidas manejan respecto a cómo deben funcionar las cosas. Muchas de esas ideas tienen que ver con aspectos relacionados con la división político-territorial y el uso que se le debe dar al territorio del Estado. Pero el proceso no termina ahí. Las modificaciones introducidas en el territorio del Estado, le van a dar a éste una nueva configuración, la cual va a tener a su vez repercusiones en los ámbitos de otros Estados y sociedades, los cuales pueden estar geográficamente próximos o localizados en otros continentes. Por eso es que, en ocasiones, algunos resultados electorales son esperados con mucha ansiedad. No por los resultados en sí mismos, sino por las implicaciones geopolíticas que ellos tienen.

En Venezuela se está en estos momentos en la antesala de unas elecciones de gran trascendencia. Se trata de la elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), la cual se realizará el próximo 25 de julio. Las personas que resulten electas tendrán la responsabilidad de redactar una nueva Constitución Nacional, a través de la cual se le dará una nueva configuración jurídica al Estado venezolano. Esa nueva configuración jurídica será el reflejo de las ideas que cada constituyentista o grupo de constituyentistas lleve al escenario de las discusiones. Al final, tan sólo algunas de las ideas planteadas se verán reflejadas en la nueva Carta Magna. Con ello se puede decir que ese proceso político (relación de poder entre grupos humanos) habrá terminado.

Luego comienza el proceso geopolítico (relación de poder entre grupos humanos en el espacio geográfico). Resulta ser que muchas de las palabras escritas en el nuevo texto constitucional tendrán que ver con el manejo del territorio venezolano. Lo más probable es que se decida la conformación de una nueva división político-territorial, en la cual, por ejemplo, ya no habrán 23 entidades sino 15 o 12. Lo mismo puede ocurrir con los municipios de las nuevas unidades estatales, algunos de los cuales se fusionarán y su número se verá reducido considerablemente. Eso significa que la tradicional estructura de poder será profundamente modificada. Los grupos humanos que controlan determinadas porciones de espacio probablemente sean desplazados.

Eso en lo que compete a la división del territorio. Pero seguramente que algunos de los artículos de la nueva Constitución Nacional tendrán que ver con las actividades económicas que se desarrollan sobre el territorio venezolano. Algunos harán referencia a la explotación petrolera o a la producción agrícola. Las características que estas actividades adquieran alterarán la relación de poder en lo interno del Estado venezolano, pero también la relación de poder entre el Estado venezolano y otros actores de la comunidad internacional. Porque, por ejemplo, no es lo mismo lo que pueda existir en la actualidad en Venezuela, en materia agroalimentaria, comparado con lo que puede resultar del potenciamiento de este sector, como consecuencia de un nuevo ordenamiento jurídico, de tal manera que se mejore la capacidad de autoabastecimiento. Eso sin duda que será fuente de conflicto, sencillamente porque grandes intereses ubicados fuera de Venezuela se verán afectados. Esto es algo en lo cual deben estar muy claros aquellos que aspiran formar parte de la ANC. Por eso, su responsabilidad es suprema. La cruda realidad geopolítica simplemente esperará por los resultados.

Geógrafo, Master en Ciencias Políticas ULA
Economía Hoy, 11 de junio de 1999