IVA, cultura y realidad
Carlos Navarro
Michel Candessus, director-gerente del Fondo Monetario Internacional, ha dicho, aquí y afuera, que "el empresariado venezolano se acostumbró a exagerados niveles de ganancias, que hoy lo convierten en el conjunto empresarial que persigue la recuperación del capital invertido, en el más corto plazo y con los márgenes más elevados de ganancias de toda América".
Todos los procesos en el desarrollo humano están cargados de una estructura de principios, valores, usos, costumbres, pautas de conducta y hasta instintos que conforman progresivamente el sujeto histórico de los hombres, sus organizaciones y los países. Esto sucede en la configuración de la Iglesia, de las Fuerzas Armadas, de los gremios, de los partidos y, por supuesto, de los empresarios.
Parte del empresariado nacional construyó su valoración de los procesos productivos sobre la base de un concepto ilimitado de ganancias. Esta actitud los hizo, (con excepciones que aplaudo y apoyo) confundir productividad y competitividad con bajos salarios; tecnología, con explotación; y legítimas ganancias, con especulación.
La especulación es el componente de la cultura empresarial que ha escondido las debilidades en los desafíos de productividad, competitividad y uso adecuado de las tecnologías. Digo esto porque en la mayoría de los casos la especulación ha sido la sombra inmoral que mantiene los niveles de ganancias, sacrificando al desarrollo real de la economía y a la consideración humana de la crisis social. Esta especulación no sólo es aumentar precios con productos de mala calidad, es acaparar y esconder los productos terminados, cambiar las etiquetas de los productos los fines de semana, sino fundamentalmente, golpear al país, al golpear a su gente, impidiéndole el acceso humano a los productos de primera necesidad.
El decreto-ley que establece el pago, a partir del 1 de junio, del Impuesto al Valor Agregado como sustituto del Impuesto al Consumo Suntuario y Ventas al Mayor, mantiene excepciones bien importantes: carnes, productos del reino vegetal en su estado natural, arroz, harina de origen vegetal, pan, pastas, huevos, atún, sardinas, leche pasteurizada, sal, queso blanco, margarina y mantequilla, azúcar, café, aceite comestible, además medicamentos y otros renglones como libros, revistas y periódicos. Sin embargo la especulación en el sector del comercio está viva y coleando, en la industria también está funcionando y en las grandes empresas no ha desaparecido.
Más allá de los números y de lo que represente frente al hueco fiscal la recaudación, más allá de la confusión por falta de logística en la aplicación del IVA, y por encima de la ausencia de un reglamento que genere procedimientos claros y eficaces, de lo que se trata es de analizar y profundizar sobre el problema moral que parte del empresariado no ha asumido, como es el de la especulación.
La realidad, anticipada e inocultable, es que el IVA y la cultura especulativa de parte importante de nuestros empresarios, unidas, representan una oportunidad más para continuar con la especulación y la avaricia financiera.
Todos sabemos que el país atraviesa una real crisisl económica y una fractura social sin precedentes. 86% de los venezolanos en situación de marginalidad; crítica, extrema o relativa. Esto ha llevado a muchas instituciones a iniciar en su estructura, programas y conductas, cambios inevitables; del mismo modo a transformar sus cómodos vicios en sacrificios concretos por el país, pero el sector del gremio empresarial todavía no le ha presentado a Venezuela su cuota de sacrificio, su plan de cambios, su nueva agenda, su visión a construir. Por el contrario, exigen nuevas medidas proteccionistas y subsidios al Estado. En síntesis, dónde está su compromiso para vencer y enterrar definitivamente la especulación inmoral? Por ello, aunque el IVA mantiene excepciones vitales, sustituye al Icsvm y desde el punto de vista técnico financiero no debe aumentar costos; la cultura de la mayoría de los empresarios venezolanos lo están utilizando para especular y esa realidad convierte al IVA en otra causa de los incrementos en la inflación y de explotación para nuestro pueblo. Seguimos esperando de nuestro empresariado su rendición de cuentas, para que se incorporen al proceso de transparencia que el país nos exige a todos.
Correo electrónico: cnavarro@usa.net
El Universal Digital,14 de junio de 1999