Reto fincaciero on line

¡Soñé que dolarizábamos nuestra economía!

Carlos Dorado

Yo creo que todos tenemos sueños. Desde pequeños comenzamos a soñar, y no nos abandonan por el resto de nuestras vidas. Hay sueños de una gran calidad, hay sueños que terminan en pesadilla. Se sueña dormido, y se sueña despierto. Pero definitivamente, todos tenemos sueños, y son de las pocas cosas que todavía el ser humano, con su crueldad, no logró encerrar o limitar. En los relatos de los prisioneros en los campos de concentración alemanes, se puede leer que los momentos, o mejor dicho los únicos momentos felices, eran cuando soñaban dormidos. Eran esos minutos u horas, donde la imaginación los sacaba del infierno.

Donde más proliferan los sueños, es en los niños, los cuales a diferencia de los adultos, hacen muy poca diferencia entre soñar despierto o dormido, y nunca se cohíben en decir lo que soñaron, por más absurdos que sean. Ellos son firmes creyentes de sus sueños. Quién puede olvidar la cara del niño, en la excelente película italiana: La vida es bella , cuando al ver llegar el tanque de los americanos, dice: 'Es verdad, lo logramos, hemos ganado el tanque'. Un sueño hecho realidad, o una realidad hecha sueño, nunca importa para un niño.

Hoy vemos, que hasta el presidente de la República tuvo y tiene sus sueños. Se dice que siempre soñó con vestirse de grandeliga, y poder pichar en un campo en la carpa mayor. Yo ni me quiero imaginar la alegría de nuestro Presidente cuando se subió a ese sagrado montículo del Shea Stadium, y realizó el lanzamiento. Lo único malo de un sueño es si nunca llega, o cuando pasa muy rápido. Por consiguiente, creo que el valor de un sueño, se debe medir por la duración del mismo, una vez hecho realidad.

Por supuesto, que a medida que la persona adquiere poder económico, político y fama, los sueños como que se cumplen más aceleradamente.

Estoy completamente seguro, que en ese viaje a Nueva York, nuestro Presidente, vio realizados algunos de sus sueños. Y no sólo él, sino muchos de sus acompañantes, a juzgar por la cara de satisfacción que se veía por televisión, en los rostros de Alejandro Salcedo, presidente de la Bolsa de Valores de Caracas (el volumen de la bolsa ese día fue el más bajo de los últimos años), y de Francisco Natera, presidente de Fedecámaras, por el hecho de estar ubicados al lado del Presidente, acompañándolo en el célebre martillazo del cierre de la rueda, nada menos que en el New York Stock Echange.

Muchos sueños, inclusive, hacen historia. El 04 de abril de 1968, en Memphis, Tennessee, muere asesinado Martin Luther King, el hombre que logró impulsar la igualdad racial con su famoso discurso: 'Yo tuve un sueño...'. 'Yo...tuve un sueño, donde vi al Presidente, con su gran capacidad de comunicar, con su estilo antiprotocolar, cayéndole bien a los dueños del mundo, perdón de las finanzas. Pero me daba la impresión de que era más una simpatía que un convencimiento. ¡Qué lástima! Parece que esos cinco mil millones de dólares que estamos buscando en los mercados internacionales, nos van a salir caros, y no nos va a ser fácil conseguirlos.

Seguramente terminaremos de nuevo en el ciclo tercermundista: Deuda externa elevada, déficit fiscal, inflación de dos dígitos, elevadas tasas de interés, devaluaciones de la moneda, y de nuevo el ciclo tercermundista. ¡Pero nuestras reservas están a un buen nivel, y el cambio es estable!, decía nuestra comitiva. Sí, pero, argumentaban ellos en el sueño, son producto de la recesión económica, la crisis empresarial, y la disminución de las importaciones, no de los resultados económicos. ¡Pero las tasas de interés están bajando, y la inflación también! Sí, pero mal síntoma, de nuevo ellos, ya que esa baja de interés no está teniendo ningún efecto en la reactivación del aparato productivo, debido a que la baja en el consumo es mayor que la baja en las tasas de interés. Esta situación, inclusive, pudiese llevar a la banca a graves consecuencias en el futuro, al no poder en estos momentos drenar su gran liquidez a través del otorgamiento de nuevos créditos, y estando en continuo aumento la morosidad en la cartera, se están viendo obligados a invertir en papeles de la deuda pública nacional, a plazos de 534 y 714 días.

Plazos largos, que en condiciones normales es muy favorable, pero en épocas de recesión puede ser peligroso, si llegase un incremento repentino en la tasa de interés, producto de una mala noticia. Esta situación pondría a la banca frente a pérdidas operativas cuantiosas. Y todos sabemos lo que cuesta mantener a flote un sistema financiero en peligro, y todo lo que cuesta dejarlo hundirse. Mientras se desarrollaba la visita, los bonos Par Venezuela, caían casi 5 puntos en su cotización, y 2 en los bonos globales 27. Pareciese que los inversionistas extranjeros prefieren esperar a que termine el proceso constituyente, y anuncios económicos más concretos, para decidirse a invertir en nuestro país. En eso el ministro de Cordiplan comienza a plantear la posibilidad de permitir ahorros en dólares. Las intenciones son buenas, pero los resultados no creo. ¿Quién va a ahorrar en dólares en Venezuela? Siempre es mejor la indiscreción y el anominato de un banco americano, o suizo.

De repente, cuando el sueño amenazaba con convertirse en pesadilla, aparece el Presidente, con su habitual determinación y firmeza, y dice: 'Vamos a dolarizar nuestra economía'. Su arrastre popular se lo permite. Muchos no saben de qué se trata, pero si lo dice el Presidente es bueno. Debe ser algo así como la constituyente económica, dice la mayoría.

Inmediatamente las tasas de interés bajan a niveles de un solo dígito, la inflación igual, los bonos venezolanos se disparan, la inversión, y la confianza regresan, la gente, por fin, puede comprar de nuevo apartamentos a treinta años, se reactiva la construcción, sube el consumo, sube el crédito, se reactiva la economía, y sobre todo nos garantizamos no estar más nunca expuestos a la irresponsabilidad criminal, de dejar la facultad de crear dinero inorgánico, inflación, déficit, y miseria al Presidente de turno. Yo tuve un sueño.

e-mail: cdorado@eurobanco.com
El Universal Digital, 14 de junio de 1999