Umbral XXI

Fatiga

-I-

"Los políticos no quieren aprender", esta frase cautivó mi atención para convertirnos en testigos circunstanciales de un diálogo sostenido por tres ciudadanos, al pie de un quiosco donde se expenden periódicos y revistas. Nuestra reflexión no esperó. Las verdades expresadas con un dejo de fatiga por esos ciudadanos comunes me llevan a compartirlas con ustedes en este comentario de hoy.

La mayoría de los venezolanos con su lección de civismo, en los comicios del 8 de noviembre y el 6 de diciembre de 1998 emitieron un mensaje claro, firme, decidido: quieren un cambio del sistema que rige nuestra vida política, económica; social, jurídica e institucional; pero un cambio en democracia, para una democracia participativa, directa y pluralista. Este anhelo, esta querencia lo reiteró en la consulta realizada con el referendo del 25 de abril de este año.

La solidez de este querer es hija de la cultura democrática presente en el alma nacional, que ha consolidado el sentimiento y la convicción del principio: La libertad sólo es posible vivirla en democracia. Una libertad dinamizadora de la inconformidad para el logro de la satisfacción de las necesidades colectivas, del ejercicio pleno de los derechos ciudadanos, de la eficiencia del Estado y de las instituciones políticas. Esta insatisfacción es parte activa del ideal democrático que impulsa el proceso de democratización, sintetizado en el cambio que busca el perfeccionamiento de la misma Democracia, su consolidación.

-II-

Somos espectadores de una película de ayer, con la diferencia que los nuevos actores en rol de protagonistas se están enredando en las viejas y viciadas prácticas, de quienes hasta hace poco detentaban las distintas esferas del poder.

Esperábamos un proceso pedagógico y de amplia participación ciudadana, pero estamos presenciando la rebatiña constituyente, mientras el 81% de los venezolanos quiere la elección para constituir la Asamblea, los cenáculos partidistas fabrican los candidatos, los cuales en una gran mayoría nada nuevo garantizan al país, fatigando la esperanza y el sentimiento de cambio.

Una pelea de gallos causa desgarraduras hasta quienes se habían erigido en agentes del amplio. Y en vez de privilegiar la participación ciudadana, haciendo de este proceso constituyente, un proceso aleccionador y formativo, introducen ingredientes que apuntan hacia lo que la totalidad de los venezolanos no queremos y rechazamos: La división del país en facciones.

-III-

La Constituyente no es un hecho político e histórico nuevo. Otros países como Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, Honduras, Paraguay y República Dominicana, lo vivieron y con marcadas diferencias algunas sufrieron distorsiones, mientras otros no cristalizaron plenamente debido a la falta de voluntad política.

Creemos saludable que los actores activos de nuestro proceso constituyente deben mirar cada una de esas experiencias y aprender lo positivo de ellas, si de verdad quieren ser protagonistas de ese cambio que la nación demanda y está esperando.

Los venezolanos no queremos un país enfrentado y dividido en facciones. Los venezolanos queremos preservar el respeto a la persona humana, la inalienabilidad de nuestros derechos y la pluralidad de movimientos políticos y partidos, para garantizar la alternabilidad de gobiernos, capaces de legitimarse en el ejercicio del poder. Los venezolanos queremos seguir viviendo en democracia, evitemos la fatiga, con voluntad política obtendremos una mejor democracia.

De otro tema: Queda pendiente para un próximo artículo complacer la exigencia de numerosos compañeros y amigos, quienes aspiran comentemos la más reciente engañifa de la cúpula ilegítima que dirige actualmente a mi partido Acción Democrática: la escogencia por la base de candidatos a alcaldes, concejales y miembros de juntas parroquiales. Fijaron fechas, pusieron a la gente de buena fe a recoger firmas de apoyo y hasta anunciaron "comisiones electorales", parcializados por lo demás, y ahora nada. Cobra fuerza la Resistencia Activa... Hasta el próximo domingo.

El Carabobeño, 13 de junio de 1999