"Estado, Nación y Violencia Espiritual"
Alfredo Armando Aguirre
Desde nuestros inicios como participante, en la Red de Humanistas Latinoamericanos, y luego en el proyecto Uvla, hemos sido coherentes con nuestra actividad cotidiana de militar por un pacifismo a ultranza. De mi maestro el general Perón, tengo asumidas consignas como: " No se vence con violencia. Se vence con inteligencia y organización", o " Hay que desarmar los espíritus violentos" .
Practicantes de la "ética de la diversidad", creemos que no hay senderos exclusivos para luchar por la paz entre los hombres. En aras de esa diversidad, tanto respetos los caminos que otros elijan, como me reservo el derecho de elegir mi propio camino.
En las horas que corren, la tragedia de los Balcanes, pasa a otra fase. Podremos tener reservas con su funcionamiento y aspirar a su perfección, pero en mi opinión, por ahora solo contamos con estructuras legítimas como las Naciones Unidas y la NATO, para abordar, no digo resolver, los conflictos que se plantean en estos escenarios, de la, digámosle " Post guerra Fría".
Pero a los efectos de desactivar y/o neutralizar los "Kosovos", que están tal vez, en nuestros mismos barrios o ciudades de la América Profunda, y sin prejuicio de abogar por la paz, en el lugar del planeta donde esta escasee, me permito formula las siguientes consideraciones. Hay conceptos, surgidos en realidades espacio - temporales, distintas a nuestros " aquí y ahora", que se proyectan a nuestro presente con consecuencias lamentables, a tal punto que gente mata y muere por ellos. Creo que hay un conflicto, de raíces muy profundas, entre los conceptos Estado y Nación.
La formación compulsiva de los estados nacionales; la revolución bolchevique, los autoritarismos nazi fascistas, la guerra Fría, han prolongado por su irresolución, el conflicto entre el concepto de estado y el concepto de nación; y si bien esta fue en su génesis una cuestión europea, fue impuesta al resto del mundo por los sucesivos imperios coloniales.
Uno de los componentes de la modernidad, fue la noción de estado soberano. Como la conformación de los estados nacionales, se hacia políticamente, es decir sin desdentar el uso de la coerción física, los grupos vencedores impusieron sus criterios a los grupos vencidos. Así se dieron los casos que en un estado, categoría eminentemente política, con justificación legal, existieran varias naciones, entendida nación como categoría cultural con fuertes vinculaciones religiosas.
También se dieron los casos de Naciones, que por los procesos de conformación estatal, quedaron partidas en distintas jurisdicciones estatales. Quedando una nación, dividida en dos o más Estados. Fue transcurriendo el tiempo y mientras las formas estatales, mutaban por los avatares de la lucha por el poder, muchas veces escalada a los conflictos bélicos, las naciones, mejor dicho las culturas persistían a nivel seminal, artístico, costumbrista, religioso, lingüístico, ritual. Confieso, que me despertó la curiosidad sobre estos temas, la obra de un eslovaco de apellido Pokacovic, exiliado en Argentina, que entre otras obras escribiera un libro titulado: " Que es una nación".
En 1996, mi dilecto amigo, el pensador cordobés Horacio Crespo, publico su " Revuelta en tiempo nublado", donde analizaba temas parecidos, luego de la caída del muro de Berlín.
Junto con la globalización, afloraron los particularismos nacionales, algunos provenientes de tiempos inmemoriales.
Al menos a mi, la Antropología social y cultural, me permite distinguir entre Estado y autoridad política. La autoridad política es un rasgo permanente de toda cultura. Hace a la necesidad de una fuerza que organice la convivencia de las personas. El estado es una manera de institucionalizar la autoridad política. Decia Burdeau, que Estado era" poder institucionalizado".
En lo personal, me parece mas plástico utilizar el concepto "poder público" en lugar de Estado. Porque aveces, en los análisis se parte de una noción de estado, que tal vez nunca se materializo, pero desde las que se discute con vehemencia.
Pero es palpable, que el estado, tal como lo conocíamos o creíamos conocer en los sesenta en nuestra América, ha sufrido transformaciones tan profundas, que en la exageración puede afirmarse que no existe. Claro, que hay distancias abismales entre el estado de derecho democrático y los estados de facto que han sido parte de nuestra cotidianidad hasta principios de los ochenta.
Esas tristes experiencias de instituciones estatales, malversando el estado de derecho, también a contribuido a sus mutaciones.
Pero los pueblos, con sus culturas ancestrales persisten. Es mas, afianzan su idiosincrasia en las situaciones limites a que los lleva la pobreza y la falta de libertades cívicas.
Cuando aquí se habla de "balcanización", se alude a la separación compulsiva de realidades culturales homogéneas.
Si atribuye a la diplomacia británica, brazo ejecutor del imperio ingles, su influencia decisiva, en la conformación de repúblicas, en el proceso de emancipación americana, desencadenado hacia 1810, cuando los españoles fueron invadidos por los ejércitos napoleónicos.
Por eso cuando hablamos de integración americana. En realidad estamos promoviendo la "reintegración americana". Desde el pasado nos llegan los ejemplos de Artigas y Bolívar, en el sentido de formar una federación de países. Tal vez por eso, en el acervo conceptual de nuestra América, contemos con un recurso, propio, que debemos llevar hasta su máximo potencial. Ese concepto es el de PATRIA GRANDE.
Si bien muchos intentos quedaron en el camino (como las uniones económicas promovidas por el presidente Perón con Chile, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Nicaragua entre 1953 y 1955); con la recuperación de la democracia en el continente (exceptuada Cuba), se están abriendo espacios para la integración y la cooperación.
En el camino de la paz, el paso mas reciente, es la minimización de los problemas fronterizos, con el Tratado sobre Hielos continentales, que acaban de ratificar simultáneamente los legítimos representantes de las ciudadanías de mi país y de Chille.
Allí avanzan las experiencias del pacto de Cartagena y la mas reciente del Mercosur. Aunque creo que la integración la hacen fundamentalmente los pueblos a través de sus organizaciones libres, no es menos cierto que los acuerdos entre los gobiernos(sobre todo ahora que son legítimamente democráticos), sirve como catalizador. Y a esto ayudan también tanto las obras de infraestructuras, otrora inexistentes, como el aprovechamiento creativo de las tecnologías del conocimiento y la información.
Hay comunes denominadores culturales en muestra América, para aglutinarnos cotidianamente como " La patria grande", desde esa homogénea heterogeneidad cultural, podemos ir diseñando las nuevas formas de poderes públicos posibles, para preservar los derechos civiles y humanos en el continente, sobre la base de un irrestricto respeto de las pautas culturales, que sucesivas corrientes "occidentalizadoras" no hicieran.
Para ello, descartemos la violencia y apostemos a la inteligencia y a la organización. Al uso intensivo de la inteligencia y a la organización popular. Y "desarmemos a los espíritus violentos", que aparece como la única actitud sensata que lleve a desactivar los conflictos armados.
son Argentinas
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