Politica economica: ¿Where are you...?

Mario H. Concha Vergara

(En economía y en política todos hablan del mañana y hasta lo planifican. Pero, ¿quiénes se preocupan del presente?)

En los tiempos que están corriendo, se torna hasta azaroso hacer críticas al gobierno, toda vez que en nuestra política han aparecido más chavistas que Chávez, más zamoristas que Zamora, e individuos más robinsonianos que Rodríguez. Es más, el gobierno se le está llenando al presidente de ilusionistas quienes continuamente sacan culebras, camaleones y cartas de la manga, mientras que del sombrero sacan no solamente conejos o ratas, sino que hasta elefantes, dejando a David Copperfield en el más completo ridículo.

Vamos para el medio año de gobierno y los índices sociales dan miedo. Un escalofrío nos corre por las venas, en especial a quienes por estar en el medio de la comunicación social y de las ciencias sociales auscultamos, escuchamos, oímos y percibimos que el pueblo se está cansando del juego.

Las enfermedades transmisibles, contagiosas se han tornado endémicas y se nos está muriendo la niñez de diarreas, sarna, dengue y hambre. Sí, hambre... Se agudiza la mala atención hospitalaria. Se agudiza la escasez de trabajo. Mientras los burócratas le mienten al Presidente diciéndole que la cesantía "apenas alcanza al 15%"; nuestras encuestas informales pero no por eso menos científicas colocan el desempleo en el orden del 25% en el sector formal de la economía y en cerca de un 45% en el sector informal, en especial en el sector informal textil, del calzado, manufacturero y artesanal.

Los individuos han visto mermar el valor real de sus salarios y rentas económicas, mientras el gobierno aceptó a regañadientes otorgar un ridículo 20% de aumento a los salarios mínimos dejando a los demás asalariados sin aumento de ninguna especie. Las enfermedades, la mala alimentación, la realidad educacional que demuestra que las escuelas del Estado venezolano se han privatizado, sin que nadie remedie la situación, pues los "malandros" llamados "educadores" está raspando a los niños para hacerles pagar hasta 50 mil bolívares mensuales por clases de nivelación, como eufemísticamente se les llama, con la complacencia de los directores de los planteles; por otro lado, estos "maestros" de la piratería educacional oficial le venden cuanta tontería se les ocurre a los alumnos quienes se ven forzados a comprarlas para no quedar mal con el "profe". Todos estos gastos tienen que ser afrontados por los individuos amén de la exagerada alza en medicamentos. Hay algunos que han subido en un año más del 3 mil %. Durante los gobiernos anteriores las empresas químicas-farmacéuticas le echaban la culpa "al dólar" por las alzas desmedidas de las medicinas. Ahora no sabemos a quién o por qué son estas destempladas alzas. ¿Será por la Constituyente?

El problema que se está presentando y del cual no se han dado cuenta los burócratas viejos y nuevos del gobierno, (digo viejos porque el 90% de los burócratas adeco-copeyanos-convergentes-masistas siguen medrando en la administración pública) es el de las tensiones psíquicas que se están creando en la población, pues cada día se enfrentan más gastos con menos recursos; esta situación le está transformando los sentimientos de seguridad al colectivo, ese sentimiento que dio, por ejemplo el triunfo de Chávez en diciembre, y lo está tornando en un sentimiento de fracaso, el cual es muy peligrosos para una sociedad que lo esperaba todo, absolutamente todo de un solo líder.

La clase media que en el gobierno pasado se había transformado en "media clase", pasa ahora a convertirse en la "clase mierda", es decir en una clase que no vale absolutamente nada, lo cual está creando grandes frustraciones en la población, fenómeno que debería ser encarado con mucha seriedad por los gobernantes para evitarse problemas posteriores.

El profesor Norman R.F. Maier, en su trabajo The Study of Behavior without a Goal manifiesta algo que los científicos sociales no desconocen y que es el cambio de los patrones de conducta de los individuos sometidos a presiones económicas y socioeconómicas que crean una sensación de total frustración, que lleva al ser a los siguientes estados de comportamiento:

1º) - Conducta agresiva - Esta conducta fue precisamente la que obligó al actual Presidente y adláteres a alzarse en contra del sistema, pues se sintieron frustrados por la mal llamada democracia - Esta conducta es la que se manifiesta en los barrios marginales al sentir que la necesidades básicas no son satisfechas y que el individuo es ignorado como ser humano.

2º) - Conducta regresiva - Esta conducta se evidencia en la falta de motivación política de gran parte de la sociedad - ¿Para qué voto si al final todo sigue igual? dicen los individuos. Esta regresión no les permite ver solución a los problemas, los inhibe a participar, y los empuja al estado de una indiferencia tan absoluta que desprecia a quienes luchan por cambios.

3º) - La Neurosis - Corresponde a aquellos individuos que se ven relegados, que se sienten relegados, que se molestan por ello pero prefieren terminar con sus vidas y la de sus familiares: suicidio, parricidio, matricidio, infanticidio. Todo lo solucionan con la muerte pues creen que es la única escapatoria. Si nos ponemos a analizar los partes policiales, nos daremos cuenta que esta conducta está constantemente en aumento.

Las causas que provocan estas conductas sociales, tanto individuales como colectivas hay que encontrarlas, sin duda, el las necesidades primarias, secundaria y terciarias del individuo que no han podido ser satisfechas. El ser humano agrupado socialmente por necesidad de convivencia, está ahora dispuesto a eliminar la idea de solidaridad de su cerebro pues su código comunicacional le está dando falsos valores y dilemas equivocados, planteándole que sólo puede salir del pantano en el cual ha sido enterrado y completamente olvidado.

Cuando el individuo comienza a desatender y deja de entender el proceso de la convivencia se transforma en un enemigo real y no imaginario o virtual de la sociedad y la muestra de esto lo vemos en el aumento constante de los índices delincuenciales.. La percepción que tiene el individuo en su sociedad es que esta es su enemiga y que él debe destacar del medio a través de un prestigio que se gana a punta de pistola, asesinatos, drogas y dinero mal habido. Así vemos, como se dice en las telenovelas, que los señoritos de la high y los malandrines del barrio delinquen de la misma forma sin importarles otra cosa que ganar "prestigio" personal ya sea saliendo en la crónica roja de un periódico, de la radio o de la TV, pues eso, ahora, da estatus.

Ahora, en que todo el mundo insiste en la sociedad competitiva, incluidos los antiguos seguidores del "Kmer-Rouch" criollo, se agudizan las contradicciones entre decidir en cuanto a las necesidades verdaderas de las ilusorias; o como lo ponía Simón Rodríguez en la "teórica de la economía" los hombres son gobernados por intereses, entre ellos y principales es el interés de la propia subsistencia como especie, necesidad que le es natural a todo ser viviente. Pero el maestro nos recuerda que hay otras necesidades como "las facticias que se imponen por consecuencia" del consumismo y de la "plusvalía ideológica" ambos fenómenos inducidos por una sociedad de "economía de mercado" ficticia que supone que podrá satisfacer necesidades que nunca satisface: en otras palabras, se hace avanzar al burro con una zanahoria por delante los ojos, hasta que este tropieza de cansancio o se encabrita por el engaño.(Ver Simón Rodríguez, Obras Completas Tomo II pp. 347-48).

Ahora, dentro del proceso de convivencia social tenemos que considerar las necesidades superiores de los individuos, las cuales, aparentemente, con excepción de los discursos, son ignoradas por los hacedores de sueños y de políticas. Estas necesidades son por regla general las que hay que satisfacer a la hora de diseñar políticas con el fin de evitar los trastornos psíquicos y sociales que ya hemos enumerado.

En Venezuela, sin ningún lugar a dudas la primera necesidad superior que hay que satisfacer es la de la seguridad, cuestión que está creando un círculo viciosos, cada vez más amplio, de regresión y neurosis en la población, pues esta necesidad no es atendida por los gobernantes; ni antes ni ahora, "ni por ahora". La segunda necesidad superior, ignorada por los hacedores de sueños, es la de importancia, respeto, autoestima e independencia, y estas no se satisfacen con meros discursos sino con hechos: trabajo, educación, formalismo, seguridad social, honestidad, etc. La tercera necesidad que debe ser satisfecha es la de comunicación, de información a los individuos: explicarles la razón o el por qué de tales o cuales medidas, pedirle la opinión a las masas, y no hacer gala de información cuando lo que hay es un monólogo por parte de las autoridades en donde no hay retroalimentación pues el mensaje tiene barreras insospechadamente impenetrables como son los códigos y lenguajes usados, o las horas de transmisión de los mensajes. Por ejemplo, nuestros canales de TV informan para una elite, pues cuando dan los noticieros o pasan los programas de opinión, la clase trabajadora no los puede ver porque o están laborando o descansando. No se quiere informar a todos, sólo a la clase A y parte de B. Aparte de estas necesidades, sin duda tenemos otras que podemos considerar superiores, pero que necesariamente tienen que ser satisfechas mediante la satisfacción de las tres enumeradas, y estas son la necesidad de comprensión dentro del marco de referencia de nuestros valores y la necesidad de autorrealización como individuo apto para la sociedad.

Si el gobierno no cumple con la satisfacción de estas demandas de la población se encontrará muy pronto ante un callejón sin salida. La pregunta es ¿cuánto durará la luna de miel si el pueblo no le ve el queso a la tostada? - ¿Puede Juan Bimba alimentar a su prole con discursos patrioteros, con jueguitos de baseball....? ¿Puede ser la Asamblea Nacional Constituyente la panacea a los males económicos que nos aquejan? Obviamente ambas respuestas son negativas, pero lo grave de la situación es que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni sordo que el que no quiere oír y no vaya a suceder que al final de la jornada la Constituyente termine siendo la culpable de todo lo que sucede y no sucede. Dios no lo quiera pues se perdería una excelente oportunidad para el pueblo de decir "me equivoqué" pero al menos "yo me equivoqué y no otro por mí..."