Si Chávez fuera un auténtico demócrata
Arquímedes Guerrrero
Si Chávez fuera un auténtico demócrata, como suele vanagloriarse , entonces ¿ por qué pretende repetir los errores que tanto critica de la democracia puntofijista?. Si uno de los dramas del país fue precisamente la excesiva injerencia de los partidos políticos en todas las decisiones trascendentes y, si cómo él tan bien lo señala en su diagnóstico del pasado, estas decisiones fueron en su mayoría desacertadas por ser el producto de cogollos que habían perdido todo contacto con el pueblo y con la sociedad civil en general.
Entonces ¿Qué significa querer hacer un partido político único al mejor estilo del nacional socialismo, del PRI, o del Partido Comunista de la desaparecida Unión Soviética? ¿ Qué es eso de un partido cívico militar? . Las fuerzas armadas son el garante de la integridad nacional y sólo por eso disponen de armas sofisticadas para garantizar la unidad del país frente a eventuales agresiones externas. De lo contrario no se justificaría su existencia y sólo sería necesario una gendarmería nacional para preservar el orden público y colaborar con las policías municipales y estatales en garantizar el respeto a las leyes.
El querer hacer un movimiento político amparado por la convicción que producen las bayonetas frente al resto de la población cuyas únicas armas son sus ideas y las palabras por medio de las cuales las expresan , es a lo menos un ventajismo intolerable en una sociedad que pretende ser democrática y participativa. Reducir a todos los que no formen parte del autodenominado polo patriótico , como si los demás fuésemos enemigos de la patria es una muestra de un autoritarismo que creíamos que había desaparecido de la historia republicana de Venezuela.
El proceso constituyente que Chávez inició es, sin lugar a dudas, una iniciativa que podría vigorizar una democracia anquilosada por la manipulación que de ésta hicieron los partidos políticos, permitiendo que se incorporen al debate sobre el futuro del país numerosos y calificados venezolanos que jamás habían tenido hasta entonces la oportunidad de influir en las tomas de decisiones fundamentales para el futuro de Venezuela. Descalificar a estos jóvenes, mujeres, y profesionales que se inician en la política como agentes encubiertos de la corrupción, no sólo es una falsedad sino que es una expresión de la peor mala fe, ya que desde un inicio se dejó ver claramente el tramojo. Nunca se pensó en realidad elaborar una nueva constitución para regir el destino del país en el próximo milenio, sino simplemente conformar una asamblea de acólitos que aprobase a mano alzada todas las ideas, sueños e inspiraciones del soberano que en el mejor estilo hegeliano es a la vez la personificación del estado y de la voluntad popular.
Que un hombre investido de tanto poder pueda cometer desmanes es inevitable , ya que al no existir contrapeso que lo limite su acción responderá a su sola interpretación de la realidad. Por algo Montesquieu en el espíritu de las leyes había hecho énfasis en el equilibrio entre los diversos poderes que configuran el estado. Tal vez seria útil que nuestro Presidente leyera la democracia en América de Toqueville para orientar mejor su dispersa ideología.
Un país no lo hace un sólo hombre, a la hora de la verdad todos cuentan y los iluminados suelen ser suplantados por otros que, si bien desean los cambios, saben que éstos solo son posible con un equipo coherente y con el consenso consciente de los que permiten que el país salga adelante.
Ojalá que nuestra visión de los hechos esté contaminada por el proceso de intención que se le hace desde muchos rincones dentro y fuera del polo a Chávez, y que éste nos demuestre en la práctica que sabe ser el Presidente de todos los venezolanos y los llame a todos sin exclusión, a unirse para rescatar a Venezuela de su peor crisis política, económica y moral, si así lo hace entrará en la historia por la puerta grande de lo contrario saldrá de la escena pública el día que menos lo piense.