| La necesidad de respetar
las reglas del juego En medio de los típicos debates que surgen en un
ambiente preelectoral ya entramos en la cuenta regresiva. Luego de la exhaustiva
recolección de firmas los admitidos por el CNE para el proceso relativo a la elección de
los integrantes de la Asamblea Constituyente deben buscar la mejor manera de
"encampañarse" para abrirse paso en medio de más de mil candidatos que se
disputan 128 puestos.
La situación no es nada fácil, pues este proceso de la campaña electoral empieza en
medio de fuertes disputas, pues diversos partidos y voceros de la oposición han reclamado
enérgicamente el hecho de la poca imparcialidad que ha mostrado el presidente Chávez
frente a los candidatos que se están lanzando a la Constituyente.
El hecho de la parcialidad que muestra el Presidente de la República hacia 128
candidatos -exactamente los que "caben" en la Constituyente- deja mucho que
desear, se supone que el Comandante en Jefe de nuestro país debería ser un ejemplo de
justicia, rectitud, equidad y equilibrio, cualidades estas que no van de la mano con la
posición que ha adoptado Chávez en la que sus marcadas y públicas preferencias hacia
determinadas individualidades podrían fácilmente sugestionar al electorado, rompiéndose
así el deber y compromiso tácito del Presidente de mantener el principio de
imparcialidad en el ejercicio de la función pública.
En Venezuela estamos ávidos de buenos ejemplos; entonces si se espera que la Asamblea
Constituyente sea un órgano respetable y justo que busca nuestra evolución y desarrollo
como país en todos los sentidos, se debería empezar por arrancar este proceso de la
manera más correcta y honorable posible, pues de lo contrario que podemos esperar los
venezolanos de algo tan importante que comienza "cojeando de una pata" y
precisamente de la que debería estar más fuerte y saludable para así poder caminar
firmes hacia la mejoría de esta nación sumida desde hace mucho tiempo en los malos
hábitos y en el incumplimiento de las más básicas reglas del juego. |