Un viaje por la estela de muerte que dejaron las fuerzas serbias antes de su retirada

Testimonios de horror en Kosovo

Gabriel Pasquini

A medida que las tropas de la fuerza multinacional de paz entran en la provincia yugoslava, se descubre la magnitud de la limpieza étnica practicada por los serbios contra la mayoría albano-kosovar. El Pentágono habla de más 90 fosas comunes y los británicos cifran en 10.000 el número de civiles masacrados.

Pristina.-Bajo una manga raída asoma el hueso. Los dedos quedaron más allá y, caído por la falta de muñeca, un reloj solitario aún marca la hora exacta, pese a que su dueño fue asesinado hace casi dos meses.

La mano ausente llama a quienes pasan, reclama su atención sobre la tumba masiva de la que asoma como denuncia y ruego.

Es la imagen de Kosovo mismo porque, como el mar que abandona la playa, la retirada serbia deja a la luz la terrible verdad que un sistema de terror no pudo borrar.

Detrás de la mano hay una historia atroz; una masacre despiadada donde quedaron para siempre decenas de albano-kosovares que, empujados de un lado a otro, fueron finalmente acorralados en este valle de la muerte donde corre el río Pristinka.

El caso fue descubierto por tres periodistas -entre ellos este cronista de La Nación-, y una patrulla de paracaidistas británicos del mismo modo que tantos otros. Por más que el Pentágono haya denunciado el miércoles que hay más de 90 fosas comunes en Kosovo, no hace falta investigación alguna a los centenares de periodistas que caminan por Kosovo de arriba hacia abajo para encontrar las pruebas materiales de los crímenes por los que el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, fue acusado ante el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia en La Haya: ellas asoman bajo el mar en retirada, como la mano perdida que se niega a ahogarse en este océano de tierra.

'Conozco ese olor'

La fosa común se halla a 15 kilómetros al noreste de Pristina, una ciudad de albaneses felices, pero sin agua corriente y con grandes problemas sanitarios.

Una gran zona de tierra suelta cubre la inmensa tumba y el viento trae un olor nauseabundo: "Conozco ese olor: lo sentí en la guerra del Congo", dijo un periodista húngaro.

Ali Berisha, un profesor de literatura albanesa que vive cerca del lugar, afirma que en la fosa fueron enterradas un centenar de personas de un gran convoy de refugiados que primero habían huido de Pristina hacia las montañas y luego tuvieron que volver ante el acoso de las fuerzas paramilitares serbias, que vaciaban todos los pueblos de la zona.

Como buitres

Como bandadas de buitres entre el 19 y el 20 de abril decenas de paramilitares serbios atacaron el convoy: "de inmediato, tomaron a los conductores de la nuca, les empujaron la cara contra el piso y les pegaron un tiro en la cabeza", narra Berisha.

Luego, exigieron dinero a los pasajeros. Pero, sin importar quién pagaba y quién no, mataron a decenas de personas, hombres y mujeres.

"Mataron cuanto quisieron", dice Berisha quien agrega que algunos tractores intentaron huir, pero sus conductores fueron asesinados por francotiradores.

Unos kilómetros más allá, por la misma ruta, hay otras 24 tumbas de personas asesinadas por fuerzas serbias en los terribles días de abril.

Al borde de las tumbas, Seledin Krasniqi (44) dice que los paramilitares también entraron a su pueblo -un caserío al borde de la ruta llamado Makovce Behramaj- y mataron y mataron. Con un grupo de otros seis vecinos, llevan a los periodistas a una serie de establos alrededor de un patio. En una de las paredes hay decenas de agujeros causados por balas y los cartuchos aún están regados por el piso: allí se fusiló sin piedad a varios civiles.

En otra casa, dos hermanos septuagenarios, Fetiu y Sedriu Krasniqi (todos llevan ese apellido en la zona) y Azizia, la esposa de éste último, fueron quemados vivos en un cuarto de su casa destruida. Su nieto los enterró pero aún se ven pedazos calcinados de sus ropas.

Un poco más adelante, y siempre por la misma ruta, en otro barrio llamado Ballaj, la casa de Rexhep Krasniqi fue elegida por los paramilitares para violar y asesinar a muchas mujeres del gran convoy condenado a muerte. El dueño de casa huyó a Albania hace tres semanas, luego que su hijo fuera asesinado en el pueblo.

Al regresar hacia Pristina, los periodistas dejan a Berisha por el camino que se despide diciendo: "Vuelvan mañana, hay muchas más tumbas...".

Las huellas de la muerte

* Las fuerzas de la OTAN descubrieron ayer en Pristina una presunta cámara de torturas usada por la policía serbia en la capital de Kosovo, equipada con drogas, garrotes, baterías, manoplas, cuchillos, una espada y una sierra.

* El ministerio de Relaciones Exteriores británico reportó que "de acuerdo con los informes de los refugiados, alrededor de 10.000 personas fueron asesinadas en más de 100 masacres.

* En Kosovo, se conoció el relato escalofriante de un policía serbio que mató a 52 personas hace dos meses.

* Soldados franceses de la KFOR encontraron restos de una nueva matanza en la localidad de Poklek, a 30 km. al oeste de Pristina, donde hace dos meses las fuerzas serbias asesinaron a 62 personas, la mayoría mujeres y niños, en el interior de una vivienda.

Balcánicas

LA DUMA (Cámara baja) rusa aprobó ayer por unanimidad una resolución que acusa al secretario general de la OTAN, Javier Solana, de ser un "criminal de guerra" por iniciar la campaña aérea de la alianza contra Yugoslavia.

LA RETIRADA de las fuerzas serbias de Kosovo continúa a buen ritmo. Unos 35.000 efectivos han abandonado ya la provincia y se calcula que en total, entre fuerzas del ejército yugoslavo, de la policía especial serbia y paramilitares, deben salir de Kosovo unos 50.000 efectivos.

DOS MONASTERIOS religosos en la región de Prizren fueron incendiados por el Elk y un religioso fue secuestrado, indicó ayer el obispo ortodoxo de la provincia, Monseñor Artemijei.

EL PRIMER equipo de forenses de un total de 200 expertos que enviará el Tribunal Internacional que juzga los crímenes de guerra llegará hoy a Kosovo para reunir pruebas de la "limpieza étnica" cometida contra la población albano-kosovar.

EL PRESIDENTE de E.U., Bill Clinton, concluyó ayer una visita de cerca de 24 horas en París, durante la cual convino, junto con el jefe del ejecutivo francés, Jacques Chirac, mantener su posición sobre la necesidad de seguir presionando a Milosevic y de no ayudar económicamente a Yugoslavia.

LA REUNIÓN que mantienen en Helsinki las delegaciones rusa y estadounidense sobre el papel de las tropas rusas en Kosovo, concluyó anoche sin acuerdo, pero proseguirá hoy, indicó el secretario de Defensa de E.U., William Cohen.

EL CONSEJO de Seguridad de la ONU instó ayer a los rebeldes del Elk a una desmilitarización "lo más rápido posible".

EL REGRESO de refugiados kosovares a su tierra desde Albania sigue produciéndose de forma masiva. Ayer entraron en Kosovo varios cientos de refugiados por la frontera de Qafa Prush y se calcula que en los últimos tres días más de 40.000 albano-kosovares han abandonado definitivamente este país.

EL LÍDER ultranacionalista serbio, Vojislav Seselj, recomendó ayer a los serbios de Kosovo concentrarse en grandes ciudades de la provincia para protegerse de la guerrilla del Elk. Seselj acusó al comandante de la KFOR, general Michael Jackson, de estar "empujando a los serbios a salir de Kosovo con la ayuda de los terroristas".

El Tiempo (Colombia), 18 de junio de 1999