Thabo Mbeki asumió ayer como nuevo presidente de la potencia africana

Nace la Suráfrica post Mandela

Victor Mallet

Pretoria .- El despegue de la economía y acabar con el alto índice de criminalidad y de pobreza son los principales retos del nuevo mandatario. Oposición expresa temores frente a este ex comunista entrenado en Moscú.

"Este es el día del saludo a una generación que sacó a nuestro país del abismo y lo colocó en el pedestal de la esperanza(...), pero también es el día en el que empezaremos a trabajar para hacer realidad nuestro renacimiento". Esas fueron las palabras emocionadas de Thabo Mbeki poco después de haber sido investido ayer como nuevo presidente de Suráfrica.

Con esta declaración, el sucesor de Mandela demostró que tiene perfectamente claro que su principal desafío en los próximos 5 años será gobernar a una nación indómita con graves problemas.

Cinco años después del final de siglos de gobiernos de la minoría blanca y de que Nelson Mandela se convirtiera en el primer presidente elegido democráticamente, el país sigue radicalmente dividido, y esencialmente porque más de 90 por ciento de mayoría negra vive en la pobreza absoluta.

Desde 1994, el gobierno del Congreso Nacional Africano (CNA) presidido por Mandela trató enmendar ese desbalance repartiendo nuevas viviendas, líneas telefónicas, electricidad y agua a millones de personas a quienes se les había negado por décadas estos servicios.

Sin embargo, las cuentas de estos nuevos servicios no han podido ser pagadas pues la recesión de la economía, la pobreza y el desempleo impiden que la mayor parte de la gente pueda costear este tipo de gastos.

Delincuencia y desempleo

De todos los criminales han puesto su cuota para contribuir con la ingobernabilidad. La nueva Suráfrica está plagada de robos armados, secuestros, asesinatos y violaciones a los que se suman el aumento del contagio del sida, la baja calidad en la educación y la desocupación, que está por encima del 30 por ciento.

Mandela, símbolo internacional en la lucha contra el Apartheid, empleó durante su gestión una combinación de carisma y no violencia para tratar de enfrentar estos problemas y disipar las amenazas de los extremistas de ambos lados (blancos y negros) al proceso de reconciliación. Pero así como Mandela sabe que hoy, a los 80 años, que inicia su retiro habiendo logrado el fin del régimen de segregación racial y una transición pacífica, también es consciente de que aún queda mucho trabajo por hacer.

Dos visiones

Mbeki, quien ayer asumió la presidencia en presencia de delegados de 130 países -entre quienes se encontraba el líder libio, Mohamar Gadafi y Yasser Arafat- tendrá como principal norte hacer que la economía de su país despegue. Y frente a sus posibilidades de tener éxito hay dos miradas.

"Los primeros cinco años -dice Willie Breytenbach, profesor de política de la Universidad de Stellenbach- estuvieron dedicados a los juicios y al error. Mandela acertó al traer la reconciliación al país cuando Suráfrica más la necesitaba, pero el CNA gobernó sin tener experiencia. Ahora Mbeki llega al gobierno con una idea más clara y una visión más firme de las cosas. Por lo que creo que vamos a ver mejores manejos en términos económicos y mucha menos tolerancia con la corrupción y la incompetencia".

Pero la figura de Mbeki también es mirada con recelo por algunos sectores que recuerdan la formación comunista del hoy presidente surafricano. Adicionalmente, sus rivales políticos lo califican de enigmático y maquiavélico.

¿Quién tiene la razón? Es toda una incógnita. Sin embargo, sus seguidores están convencidos de que el sucesor de Mandela, entrenado como guerrillero en Moscú y economista de la universidad de Sussex, es el hombre perfecto para alcanzar los retos de crear empleos, acabar con el crimen, dar mejores condiciones de vida a los pobres y brindar a la economía surafricana tanto poder como en la política.

El mismo Mbeki ha confirmado que planea moverse rápido para mejorar la gobernabilidad de Suráfrica porque como dijo ayer en su discurso de posesión: "El tiempo ha llegado, es hora de trabajar".

El retiro de Mandela

Nelson Mandela (Tata) se marchó ayer al retiro con una sonrisa, pero sin duda tendrá muy pocas posibilidades de disfrutar de la tranquilidad y de "la obscuridad" que ha dicho desear en vísperas de cumplir los 81 años.

Entre memorias, mediaciones diplomáticas o intervenciones por cuenta del nuevo gobierno CNA, Mandela en retiro podría tener una actividad tan intensa como la del "presidente".

Sin embargo, el hoy ex mandatario hace poco dejó entrever algo diferente, "en los dos o tres primeros años me voy a dedicar a escribir mis memorias y no me quedará tiempo para otra cosa".

El resto del tiempo, sería idealmente consagrado a "recorrer los valles y las pequeñas colinas" cercanas a Qunu, su poblado natal en el Transkei y a ver crecer a sus 27 nietos junto a su esposa Graja Machel, esto sin dejar de vigilar su plantación de espinacas.

No obstante, quienes lo conocen aseguran que Mandela partirá de nuevo para responder al llamado del CNA o para intervenir en alguna mediación internacional, para lo que dice "estar dispuesto". "Es un animal político, no descansará nunca", asegura su esposa.

El Tiempo (Colombia), 17 de junio de 1999