Narcos lavan US$5 mil millones

Los traficantes de droga lavan unos US$5.000 millones cada año en el mercado negro de Colombia, para lo que se valen del envío de mercancías de contrabando desde Estados Unidos que ingresan por Panamá, Aruba y otros mercados del Caribe.

Los gobiernos de ambos países coincidieron ayer en que grandes corporaciones estadounidenses han participado sin saberlo en el lavado al vender sus bienes a "contrabandistas" colombianos que no necesitan sacar un peso de Colombia, ya que compran los dólares del narcotráfico con un buen descuento en Estados Unidos para pagar sus compras.

El intermediario es el llamado cambista, que recibe dólares de los narcotraficantes en Estados Unidos y les entrega pesos en Colombia. El cambista usa los narcodólares para pagar la compra de bienes en Estados Unidos y recibe pesos en Colombia de los contrabandistas.

La singular alianza entre narcotráfico y contrabando fue revelada en una comisión del Senado norteamericano donde apareció encapuchado un cambista colombiano identificado apenas como Carlos.

El encapuchado informó que recicló millones y millones de dólares entre narcotraficantes y contrabandistas, cancelando la compra de aparatos electrodomésticos, piezas de automóviles, lavadoras, refrigeradoras, ropa y hasta cigarrillos y licores.

Carlos hizo pagos a distribuidores autorizados de empresas como General Electric, Kodak, Johnson & Johnson, Whirlpool y Sony en todas partes de Estados Unidos, pero sobre todo en Nueva York y Miami.

La directora de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacional (Dian) de Colombia, Fanny Kertzman, quien participó en la audiencia, estimó que el contrabando alcanza unos US$5.000 millones al año, lo que equivale a la cuarta parte de las importaciones colombianas y casi la mitad de las exportaciones. Un estudio de la Universidad Nacional revela que el contrabando bordea los US$2.500 millones al año.

Tras la reunión de las autoridades de ambos países, donde se acordó la donación de US$1,8 millones para la modernización de la Policía Fiscal, el Servicio de Aduanas de E.U. lanzó una campaña para alertar a las empresas sobre el peligro de que sean usadas involuntariamente en el lavado de narcodólares, según anunció la subcomisionada Bonni Tischler.

La única firma nombrada hasta el momento es la empresa de tela de Nueva York Adam Mandleblatt, que lavó unos US$10 millones en la última década, según las autoridades de Estados Unidos.

Algunas multinacionales como General Electric y Whirlpool, ambas de electrodomésticos, ya han impuesto controles más estrictos de sus ventas en la región para impedir que la compra de sus productos sirva para el lavado del dinero de la droga y el contrabando de sus productos a través de puertos libres.

Según la dirección de Aduanas, ya son ocho las multinacionales que han manifestado su interés de montar mayores controles para no verse involucradas en procesos de lavado de activos.

Whirlpool, por ejemplo, suspendió recientemente la venta de artículos para exportación desde el sur de Florida –una de las zonas más permeables a ese negocio– y vende en Colombia sólo por medio de subsidiarias de su propiedad exclusiva. General Electric ha restringido las exportaciones no autorizadas de sus productos, ha impuesto auditorías y ha terminado contratos con algunas firmas en el exterior.

Ante la solicitud colombiana de obligar a las multinacionales a extremar controles, el senador Charles Grassley, presidente del Comité Internacional Antinarcóticos del Senado, indicó que inicialmente su intención no es redactar más legislación sino buscar el apoyo voluntario de las empresas para luchar contra el problema. "No quiero considerar más leyes o regulaciones primero estoy buscando la colaboración voluntaria del sector privado", dijo Grassley a El Espectador.

El Espectador (Colombia), 22 de junio de 1999