Clinton llama a los serbios a rechazar “el régimen criminal de Milosevic”

El presidente rinde homenaje en Liubliana a la estabilidad democrática de Eslovenia

Presión contra MilosevicClinton dijo que Eslovenia era un ejemplo de un país que había sabido “rechazar el régimen criminal” de Milosevic y entrar en la ruta del progreso y la democracia, y prometió a Eslovenia que estará en la primera fila de los países que entrarán a formar parte de la OTAN en la nueva ampliación

En la misma plaza en la que el presidente esloveno Milan Kucan había proclamado el 25 de junio de 1991 la independencia de Eslovenia, varias decenas de miles de eslovenos recibieron ayer, ocho años más tarde, con muestras de entusiasmo al presidente estadounidense, Bill Clinton, quien, antes de regresar a Washington, quiso rendir homenaje a dos de las cinco repúblicas surgidas en 1991 a raíz de la desintegración de Yugoslavia.

También aprovechó la oportunidad para recibir al presidente de la pequeña república de Montenegro (que, junto a Serbia, forma la actual República Federal de Yugoslavia).

La lluvia torrencial no frenó el entusiasmo de una población por naturaleza poco expansiva en el aeropuerto de Brnik ni en el camino recorrido por la comitiva hasta la capital, Liubliana. Kucan, el político que supo sacar adelante su país en un momento en el que toda la comunidad internacional se oponía a la desintegración de Yugoslavia, y el jefe de Gobierno Janez Drnovsek, recibieron a Clinton, que venía acompañado por su esposa Hillary y su hija Chelsea, con honores militares en el mismo aeropuerto.

Un país estable

Kucan dijo que la visita de Bill Clinton “señalaba el reconocimiento de nuestro joven país, que en sus ocho años de existencia ha conseguido cambiar su perfil, lograr la estabilidad política, tener éxito económicamente y convertirse en un país socialmente seguro”. Drnovsek, por su parte, calificó de “histórica” la visita de Bill Clinton y se mostró convencido de que “es una confirmación de las excelentes relaciones que hemos establecido en los años pasados”.

Al emprender el vuelo a Liubliana, Clinton había dicho que quería que “este viaje espolee la imaginación de otros, en y fuera de los Balcanes, sobre el futuro y el tipo de sociedad que podemos construir en todos estos países”. Por la tarde, en el centro de la ciudad y ante unas 30.000 personas que desafiaron tanto las enormes medidas de seguridad adoptadas como la inclemencia del tiempo, Clinton dijo que Eslovenia era un ejemplo de un país que había sabido “rechazar el régimen criminal” de Milosevic y entrar en la ruta del progreso y la democracia, prometió a Eslovenia estar en la primera fila de los países que entrarán a formar parte de la OTAN y dejó claro que los serbios tendrían que deshacerse del actual presidente si querían formar parte del mundo democrático. Clinton dijo que quería que Serbia formara parte de la comunidad democrática, “pero Serbia tiene que rechazar el régimen criminal de Milosevic y escoger el camino que ha escogido Eslovenia”, porque “no habrá futuro para Milosevic y para su política de manipulación de las diferencias normales humanas con fines inhumanos”. Clinton ha pedido, además, a los eslovenos que participen activamente en el proceso de paz en los Balcanes. Por la noche, el presidente estadounidense se entrevistó con su homólogo montenegrino, Djukanovic. Según el consejero de seguridad de Clinton, la entrevista con Djukanovic tenía por objeto “demostrar nuestro apoyo por la firmeza con que ha resistido las presiones de Belgrado”. Más tarde, Kucan ofreció a su huésped una cena en el castillo de Brdo.

Eslovenia es un país de dos millones de habitantes y 20.000 kilómetros cuadrados, que se declaró independiente el 25 de junio de 1991 y ha expresado el deseo de ingresar en la UE y en la OTAN. La renta per cápita es de 11.000 dólares, es decir, semejante a la de Portugal. Los eslovenos se sintieron muy desilusionados cuando en la primera ola de ingresos la OTAN sólo admitió a Polonia, Hungría y Chequia

La Vanguardia Digital (España), 22 de junio de 1999