El Presidente en Estados Unidos
Alfredo Toro Hardy
La relación entre nuestro país y los Estados Unidos resulta fundamental. En el plano bilateral, Estados Unidos constituye nuestro principal socio comercial. El 55% de nuestras exportaciones totales van dirigidas a ese mercado y de él proviene el 42% de nuestras importaciones. La cifra de comercio bilateral alcanzó para el año de 1997 a los 18 mil millones de dólares. Para este año dicha cifra rondará por el orden de los 17 mil millones de dólares. Pero más allá de lo económico, la condición hegemónica de los Estados Unidos determina el marco prioritario de nuestra relación con ese país.
Ahora bien, la relación con los Estados Unidos trasciende el mero plano bilateral para proyectarse sobre el conjunto de nuestra política exterior y de nuestro posicionamiento económico internacional. Estados Unidos constituye, ni más ni menos, el epicentro en el cual se gestan las percepciones de imagen a nivel mundial. Las matrices de opinión allí surgidas se trasmiten a los cuatro puntos cardinales del planeta, determinando procesos de aceptación o rechazo tanto a nivel económico como político.
La gestación de esta matriz de opinión tiene lugar a través del intercambio y retroalimentación de informaciones y percepciones que se producen entre un conjunto de esferas paralelas: el mundo político de Washington (con sus numerosos submundos); el mundo de los negocios de Nueva York (con énfasis en el ámbito financiero de Wall Street y el corporativo de Manhattan); el mundo de la prensa (el cual abarca desde el Wall Street Journal hasta CNN, pasando por el New York Times ); el mundo de los organismos financieros internacionales con sede en Washington (cuyos 'avales' abren las puertas al crédito internacional); el mundo académico con sus universidades y centros de investigación (cuyas opiniones permean a nivel internacional); el mundo petrolero de Houston (capital petrolera mundial); y así sucesivamente.
La semana pasada el presidente Chávez emprendió su segundo viaje a los Estados Unidos. El mismo respondió al marco de la relación bilateral, pero fundamentalmente atacó el tema de la matriz de opinión, principalmente económica. En enero pasado, antes de la toma de posesión, había tomado ya contacto con el mundo político de Washington y con los organismos financieros multilaterales con sede en esa capital. En esta nueva oportunidad se dirigió a los ámbitos financieros y corporativos en Nueva York, a la esfera de la prensa y al mundo académico estadounidense y al eje petrolero de Houston. Ello en adición a un importante contacto con el mundo político de Washington, a través de la máxima autoridad de ese país en la lucha contra la droga. A lo anterior habría que agregar un significativo encuentro con el secretario general de la ONU, el cual se inscribe dentro de un contexto diferente, e igualmente relevante. La agenda del Presidente incluyó conferencias, mesas redondas, entrevistas de prensa y diálogos, destinados a explicar la naturaleza de los cambios que ocurren en Venezuela y las perspectivas de mejoramiento económico, institucional y social que ellos plantean. Desde el Consejo sobre Relaciones Internacionales, el más importante y tradicional de los centros de investigación política de los Estados Unidos, hasta el Consejo de las Américas, organismo que reúne a las empresas e instituciones financieras que negocian con América Latina; desde reuniones colectivas y privadas con las máximas autoridades de la banca y las finanzas neoyorquinas, hasta intercambios también colectivos y privados con las cabezas de las mayores corporaciones industriales y petroleras estadounidenses; desde el Consejo Editorial del Wall Street Journal, el más reputado diario financiero del mundo, hasta entrevistas con cadenas como CNN y CBS, el presidente Chávez se mantuvo en estrecho contacto con los mayores inversores y forjadores de opinión mundiales. También sostuvo, por cierto, un franco diálogo con el ex presidente George Bush, cuyo hijo de igual nombre puntea en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales.
Desde todo punto de vista el viaje presidencial fue un gran éxito. En esencia, el jefe de Estado logró amplia aceptación para sus planteamientos con respecto a la necesidad de los cambios emprendidos y a las grandes oportunidades que de allí se derivarán para Venezuela. Más aún, su liderazgo fue visto como el mayor aval para la recuperación del país. Algunas opiniones recogidas por la prensa estadounidense atestiguan lo dicho. José Barrionuevo, jefe Global de Estrategias del Lehman Brothers: 'Es un gran líder, muy pragmático y claramente preocupado por la economía'; Rafael de la Fuente, de la Banca Paribas, 'Chávez fue muy impresionante'; Paul Dickson, de Lehman Brothers: 'La gente tiene nociones preconcebidas sobre él por su pasado militar, pero cuando se le oye hablar sorprende altamente por su profundidad, su inteligencia y su humor'; Archie Dunham, presidente de Conoco: 'Nos sentimos altamente estimulados por la visión del presidente Chávez sobre Venezuela'. Y así sucesivamente.
Las repercusiones del viaje presidencial a Estados Unidos resultan inmensas y sus efectos positivos no tardarán en hacerse ver.
El Universal Digital, 17 de junio de 1999