Basilio Plaza

  • Ascensos militares, mucho más que sólo Chávez vs. Congreso

    El choque entre el Presidente Chávez y el Congreso por la cuestión de los ascensos militares, es mucho más grave de lo que parece. No es otro alarde de Chávez, es una discusión de fondo que no va a terminar el 5 de julio. Los ascensos que pasan por la aprobación del Senado, constitucionalmente necesitan de esa aprobación para ser reales, legales. Pero el Presidente Chávez prometió públicamente que ascenderá a todos los oficiales determinados por él, tenga o no la aprobación del Senado, basado en otro elemento, quizás no de legalidad, pero si de legitimidad: la autoridad del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

    Es difícil quitarle la razón a Chávez cuando argumenta la forma politiquera, interesada y a veces hasta humillante, viciosa, como se habían venido manejando los ascensos militares, algo que todo el mundo sabe desde hace años. Por eso mismo, es difícil convencerlo ahora de que el Congreso dominado por AD, Copei y Proyecto Venezuela tiene razón y no él.

    Los primeros que introdujeron las divisiones y los afanes políticos entre los militares, fueron los mismos dirigentes partidistas, que forzaron a los oficiales a "cuadrarse" con partidos, les gustase o no, para asegurar sus ascensos, más allá de los méritos, los estudios, los escalafones, etc.

    Apenas regresó de Brasil, Chávez asumió clara y contundentemente el compromiso de hacer realidad los ascensos que había recomendado; ante las Fuerzas Armadas, ante el país, y especialmente ante sus masas seguidoras, Chávez no puede echarse para atrás.

    Es bueno anotar que la respuesta del Presidente Chávez a los periodistas, en la rueda de prensa con el Presidente de Gobierno español José María Aznar, respecto a la cuestión de los ascensos, fue mucho más ponderada en su forma, pero la misma en su fondo.

    Quedan dos interrogantes importantes en el aire: cómo va a sentenciar la Corte Suprema de Justicia si es que el Senado apela a ella para hacer respetar su propia decisión de excluir de los ascensos a más de treinta oficiales que Chávez seguramente ascenderá, y cómo van a interpretar las Fuerzas Armadas la actitud presuntamente anticonstitucional de su Comandante en Jefe.

    Las Fuerzas Armadas no están tan monolíticamente unidas como afirma Chávez, lo cual no significa que estén dispuestas a conspirar contra el actual Presidente; pero tampoco significa que no estén dispuestas a seguirlo en su cruzada contra la "vieja política partidista" que todo el mundo acepta como corrompida, perniciosa y en buena parte culpable de la dramática situación actual del país.

    Los militares han vivido en directo la tragedia patética del manejo políticopartidista de los ascensos a Coroneles y Capitanes de Navío, a Generales de Brigada y Contralmirantes, a Generales de División y Vicealmirantes. O sea que la pregunta importante no está en si están o no de acuerdo con la posición dura de su actual Comandante en Jefe, sino en si podrán aceptar y respetar ascensos que llevan el germen de la ilegalidad constitucional.

    En lo que a la sociedad venezolana se refiere, hay poca duda: la mayoría piensa que Chávez tiene razón, y que un general ascendido por Hugo Chávez es más legítimo y más claro que uno ascendido por los congresistas.

  • Los 34 ascensos de la confrontación: la cara oculta

    Distinta puede ser la situación dentro de las Fuerzas Armadas, donde, sin dudar de la lealtad al Presidente, crece la discusión sobre el programa Bolívar 2000, las actitudes del Presidente, el cada vez más frecuente uso de uniformes por parte de un oficial retirado y, ahora, la controversial y posiblemente ilegal promoción de oficiales afectos al Presidente igual que, o incluso por encima de, otros oficiales con iguales o superiores méritos.

    En este sentido, es bueno recordar, y aclarar, que lo único que el Senado hizo fue respetar las recomendaciones de la propia Junta Evaluadora, las cuales a su vez fueron modificadas por el Presidente para incluir oficiales descartados.

    De esta manera, el Presidente -aunque fuese llevado por una actitud justiciera y reivindicadora- cayó en el mismo defecto tan criticado por él y por los militares en general, es decir, vulnerar los principios de la meritocracia tan apreciada y respetada tradicionalmente por los profesionales de las Fuerzas Armadas.

    Con esta acción, y con la actuación personal del Presidente ascendiendo a los 34 oficiales en cuestión, llega también una sombra de duda respecto a los altos mandos de las cuatro Fuerzas y al propio Ministro de la Defensa, responsables de la selección final de los oficiales recomendados para ascensos, en cuanto a si de verdad gozan de la confianza del Presidente -o éste de la de ellos.

    Tal vez Chávez esté acelerando la escalada de los integrantes de su propia promoción y de otros oficiales claramente afectos a él, para finalmente quitarse de encima a una cúpula militar que no es producto del Movimiento Bolivariano, sino de los últimos soles del "puntofijismo". Después de todo, por ejemplo, quien hizo generales al Ministro de la Defensa y al Comandante del Ejército, no fue Chávez, sino Rafael Caldera.

  • Las nuevas discusiones militares

    Cada vez más fuentes señalan que crece la discusión entre los integrantes de las Fuerzas Armadas respecto a la creciente exposición militar en la vida pública -Programa Bolívar 2000 y nombramientos de militares activos para cada día más cargos en la administración pública- y las continuas, incesantes referencias del Presidente al apoyo que dice tener de unas Fuerzas Armadas de las cuales se declara máximo y virtualmente único representante y voz.

    La incomodidad de algunos está en que cada día más las FAN aparecen cargando sobre sus hombros el peso y la responsabilidad de la Administración Chávez, algo que no agrada a muchos oficiales. Esto no significa que haya militares pensando ahora en salidas de fuerza, pero sí que se estaría erosionando -o al menos cuestionando- un soporte que para Chávez es fundamental cuando el Presidente va apartando de sí mismo todo otro apoyo que no sea el amplio e indefinible entusiasmo popular masivo, peligroso precisamente por su incontrolable volatilidad.

    Es muy llamativa la advertencia del otro ícono del 4F, el Gobernador del Zulia y popular y respetada figura, el Teniente Coronel retirado Arias Cárdenas, quien señaló la inconveniencia y los riesgos de dejar grandes montos presupuestarios bajo responsabilidad de los militares -se refiere a los gruesos dineros destinados a los programas sociales confiados a las Fuerzas Armadas- para cuya administración no están adecuadamente preparados, entre otras cosas porque ése no ha sido nunca su objetivo profesional.

  • Chávez, ¿golpe, autogolpe o todo lo contrario?

    En la práctica, la cuestión no está en si dará o no un golpe o autogolpe de estado, o si se lo darán a él. En la práctica la cuestión estaría en si va a seguir ejecutando su propio plan político o no.

    Nada indica que Chávez vaya a detenerse durante ni después de la Constituyente. Al contrario. Chávez ha reiterado su intención de seguir adelante con su "revolución", con su proyecto de cambiar al país radicalmente, y hasta ahora Chávez, a diferencia del tradicional estilo de los presidentes adecos y copeyanos que le han precedido, ha anunciado claramente lo que va a hacer, y lo ha cumplido.

    Hay que prepararse para nuevos esquemas en los tres poderes constitucionales, para un Presidente y un Primer Ministro, para períodos presidenciales con lapsos diferentes y con reelección, para un Poder Legislativo unicameral, para Jueces Supremos electos popularmente, para una nueva distribución regional del país, etc.

    Y sin duda hay que acostumbrarse a una participación muy activa de los militares en el manejo del Estado y en la aplicación de las políticas chavistas.

    Pero también para una política económica que, aunque dé un gran peso a lo social, e incluso retroceda en algunos temas como el Seguro Social y las prestaciones, sería de muchísima más agilidad y con instintos claros de privatizaciones y de acuerdos multilaterales hacia Mercosur y la Comunidad Europea.

  • Una mala táctica militar; abrir varios frentes al mismo tiempo

    A su regreso del Brasil, el Presidente se encuentra con varios frentes de combate político al mismo tiempo, y a todos se está enfrentando con su ya habitual agresividad y su lenguaje recargado de retos y amenazas.

    Por una parte, la sublevación masiva de los comisarios de la Policía Técnica Judicial dispuestos a renunciar ante el nombramiento de un superior jerárquico -Viceministro- que es militar activo, el General Vassily Kotosky Flores, lo cual significa para ellos la militarización de la institución

    Por otra parte, el muy anunciado y finalmente efectivo cambio de la prestigiosa Ministra de Hacienda, Maritza Izaguirre por un economista de indudables méritos académicos pero de escaso lucimiento y de quien de entrada se duda que tenga la capacidad de proveer el liderazgo y la profundidad que está necesitando desesperadamente la economía nacional, y que no ha sido capaz de dar el monacal profesor y aparente guía del nuevo Ministro, Jorge Giordani.

    El enfrentamiento público con el Congreso por la cuestión de los ascensos militares, y el posible descontento interno en los cuarteles, un tema del cual hablamos extensamente arriba.

    El reclamo creciente de los gobernadores por la no provisión de fondos esenciales, situación que se agrava día a día y afecta y complica el ejercicio gubernamental incluso a los Gobernadores chavistas.

    El descenso en la popularidad del Presidente, que afirman algunas empresas de investigación -como Consultores 21, por ejemplo-, justo cuando ante la proximidad de las elecciones para integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, más necesita Chávez la fortaleza de esa popularidad.

    La investigación que desarrolla actualmente la Contraloría General de la República, dirigida por un Eduardo Roche Lander que puede ser un hueso duro de pelar hasta para un hombre como Chávez, y que, junto con las dudas sobre la legalidad de los 34 ascensos militares, pondría al Presidente como un violador de la ley.

    Esto sin contar con la permanencia desesperante de una situación económica recesiva que, aunque las masas le estén dando un largo lapso de oportunidades al Presidente, mantiene el hambre y la angustia en demasiadas personas y familias que tal vez no puedan esperar a que el Presidente termine de resolver sus planes políticos para sólo entonces empezar con las salidas económicas.

    Y sin mencionar tampoco las crecientes probabilidades de conflictos laborales conducidos por dirigencias sindicales tradicionales que, corrompidas o no, siguen teniendo poder.

    Demasiados frentes complejos al mismo tiempo, ambiente crítico al cual habría que agregarle la posibilidad de que el triunfo chavista en las elecciones para la Asamblea Nacional Cosntituyente no sea tan contundente como Chávez espera y necesita.

  • Triunfo riesgoso

    60 el Polo Patriótico, 40 todos los demás, es la relación porcentual más probable de constituyentistas, según estiman actualmente los mismos grupos participantes. Esto, sin embargo, es demasiado ajustado para la tranquilidad del Presidente Chávez, especialmente tomando en cuenta factores que puedan alterar esa relación.

    Las divisiones y enfrentamientos entre los integrantes del Polo Patriótico, la influencia probable de algunos gobernadores, el riesgo de confusión en un listado atiborrado de nombres, y hasta el hecho de que las elecciones se llevarán a cabo en plena temporada de lluvias, las cuales podrían afectar la voluntad de asistencia de la población a los centros de votación, son demasiados elementos de riesgo para un mismo evento. Sólo el permanente -aunque erosionado- entusiasmo popular da un respiro a Chávez.

    Para Chávez la cuestión es trascendental, porque él necesita una Constituyente aplastantemente controlada por él para poder establecer las bases constitucionales del cambio drástico que aspira a llevar a cabo. Si no consigue esa mayoría defintitiva, entonces sí podría tener que tomar la decisión del "chavazo".

  • Los bonos del Banco Central: un escándalo mayor que lo que se ha dicho

    La estafa con los bonos del Banco Central podría ser mucho más grande que lo que hasta ahora se ha dejado saber. Se habla de que sube hasta cerca de los 20.000 millones de bolívares, es decir, 10 veces más que el monto difundido hasta hoy por los medios de comunicación.

    Más pronto que tarde la Comisión del Congreso que investiga el asunto, presidida por el masista Lenín Aguilera, reventará lo que podría ser un escándalo de magnitudes colosales, con gente muy importante involucrada.

  • Con Roche Lander has topado, Chávez

    Es un error del Presidente Chávez enfrentar destempladamente al Contralor General de la República, Dr. Eduardo Roche Lander. Roche es un hombre honesto, eficaz, bien preparado, que no tiene el techo de vidrio que ofrecen muchos políticos y congresistas.

    Si el Presidente y sus hombres están usando bienes públicos de manera ilegal, Roche Lander los va a denunciar clara y contundentemente. Más ganaría el Presidente Chávez aprovechando la rectitud de Roche Lander en beneficio de sus propios alegatos de la voluntad de honradez de su gobierno, que abriendo un ring de boxeo con él.

    Aunque el Contralor no pueda meter preso al Presidente, si encuentra motivos concretos para denunciarlo Hugo Chávez perderá en esa batalla, justamente porque Roche Lander tiene la honestidad y la rectitud que Chávez propugna para sí mismo y su gobierno.

    Chávez tiene una labor demasiado grande e importante como para estar corriendo riesgos innecesarios.



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