La cumbre empezó con 'el pie derecho'

Río de Janeiro.- La Cumbre de Río cumplió ayer con uno de sus principales objetivos. Los presidentes de la Unión Europea y el Mercosur pactaron iniciar en noviembre las negociaciones para alcanzar un pleno libre comercio entre ambos bloques.

Las conversaciones comenzarán por las llamadas barreras no arancelarias, es decir, a aquellas trabas que los países ponen a productos extranjeros alegando que no cumplen ciertas normas técnicas o sanitarias. Y, según lo previsto, para julio del 2001 ya deberán haber comenzado las negociaciones arancelarias.

El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, confirmó que el proceso de la Unión Europea será paralelo al que se seguirá para la conformación de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que propone Estados Unidos para el año 2005.

"Seamos socios en este proyecto fascinante que ya es el siglo XXI'', dijo el presidente Cardoso en la sesión ampliada de inauguración de los dos días que durará la cumbre. El mandatario brasileño abogó también por la búsqueda de "un orden mundial más justo, sin monopolios de progreso''.

Las negociaciones no estarán libres de dificultades, y desde ya parece claro que una de ellas es el temor de los europeos ante el potencial exportador del sector agrícola latinoamericano.

Pero, según le contó a EL TIEMPO el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería Argentina, Jorge Campbell, "el Mercosur logró imponer la cuestión agrícola como el tema central en las tres mesas de negociación que se abrirán". Eso es considerado un éxito porque para los europeos, particularmente para Francia, la reducción de los subsidios y las barreras agrícolas representan un tema sensible.

Aunque por ahora las negociaciones son solo con el Mercosur, en un año y medio el libre comercio entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay debería extenderse a Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia, los países de la Comunidad Andina.

"Es que este acuerdo con Europa -anota Campbell- tiene un efecto catalizador para las negociaciones que tenemos hacia adentro de nuestro continente: acelera la agenda con Chile y con el Pacto Andino. En un año y medio seguro que tenemos libre comercio con los países andinos". Y graficó: "esto es como una bicicleta. Si paramos de pedalear nos caemos todos".

El Tiempo (Colombia), 29 de junio de 1999