Balance con buen número de acuerdos

EFE , Río de Janeiro .-La primera Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe produjo un buen número de acuerdos políticos y económicos entre las dos regiones y ha servido de marco para relanzar otros tratados y negocios continentales.

El acuerdo más importante fue el rubricado por los veinte países de la UE, Mercosur más Chile para liberalizar su comercio, previsiblemente, antes del año 2005.

Las negociaciones no arancelarias entre el Grupo de los Veinte comenzarán en noviembre para definir la "estructura, metodología y calendario de las negociaciones", y las arancelarias se dejarán para el primero de julio del 2001, como deseaba la Unión Europea.

En esas negociaciones entrarán todos los sectores sin exclusión por voluntad expresa de los jefes de Estado o de Gobierno y altos representantes de los 46 países participantes en esta cumbre, lo que implica incluir el polémico capítulo agrícola.

El ministro británico de Relaciones Exteriores, Robin Cook, ratificó ayer la satisfacción mostrada por todos los líderes por esta asociación, al señalar que percibió un "vigoroso compromiso" y un "interés genuino" de América Latina en una relación comercial más abierta con Europa.

La UE quiere tener listo el acuerdo de comercio con Mercosur y Chile antes que en el año 2005 entre en vigor el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (Alca). El intercambio comercial global entre la UE y Mercosur y Chile alcanzó en 1998 los 50.766 millones de dólares.

Cita en España

En esta primera cumbre –se acordó que la segunda se celebre en España en el primer semestre del año 2002 cuando presida la Comisión Europea– se firmaron ayer dos documentos con los que esperan abrir una nueva era de liberalización comercial y entendimiento político.

La llamada "Declaración de Río de Janeiro", que incluye los pilares en los que se sentará la futura relación entre América Latina y el Caribe, es un extenso compendio de principios básicos en materia económica, política y social.

La Declaración pone un marcado énfasis en la voluntad de los firmantes en una mayor integración comercial y una firme adhesión a la democracia, el estado de derecho y las ideas inspiradoras de la Carta de la ONU.

Liberar el comercio

El segundo documento, "Prioridades para la acción", identifica los objetivos y las áreas para lograr una mayor interrelación e integración birregional, emanada de esta cita brasilera.

En ambos textos, como en el acuerdo UE-Mercosur-Chile, los líderes de los 47 países participantes en la cumbre se comprometen a liberar el comercio y fomentar y proteger las inversiones, promover un desarrollo "sostenible" y ayudar a las naciones endeudadas y de economía más débil y fortalecer y modernizar las instituciones.

En los prolegómenos de la cumbre también hubo una reunión de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, con la troika comunitaria (la presidencia actual y la siguiente más la Comisión Europea) y se suscribió otro documento.

En este texto, además de hacer la defensa –ya habitual en la numerosa producción documental de la cumbre– de la democracia, los derechos humanos y el libre comercio, se acordó prorrogar hasta el 2004 y no de forma permanente, como quería la CAN con el apoyo de España, el Sistema de Preferencias Generales (SPG) del que gozan en Europa los productos andinos como ayuda contra el narcotráfico.

Paralelamente, la CAN y Brasil anunciaron que se espera que concluyan y anuncien esta semana en Lima el acuerdo de preferencias arancelarias que vienen negociando de cara a la integración regional de sus economías.

Una despedida a toda prisa

EFE, Río de Janeiro .-La agitada cumbre que durante dos días reunió en Río de Janeiro a 36 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), América Latina y el Caribe terminó ayer con una frenética jornada de trabajo por el anticipo en una hora de la sesión de clausura.

Las actividades del segundo y último día de la cumbre, en el que estaba prevista la discusión de algunos asuntos financieros y culturales, se cumplieron a toda prisa por los retrasos de algunos gobernantes y por la necesidad de la mayoría de ellos de regresar ayer mismo a sus países.

El cierre oficial de los trabajos estuvo a cargo del presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, quien con un rápido discurso centrado en la globalización económica, cultural, religiosa y hasta gastronómica, puso punto final a la cita de Río de Janeiro.

Según el presidente brasileño, de las discusiones de técnicos, luego de cancilleres, y finalmente de presidentes y primeros ministros, ha surgido en Río de Janeiro un "mundo nuevo" que da "significado cultural a las decisiones políticas y concede los medios económicos necesarios para combatir la pobreza y preservar el medio ambiente". Tras resaltar que la globalización ha roto todas las fronteras y ahora "no se sabe quién copia a quien", Cardoso se expuso como ejemplo vivo de la combinación de culturas.

Su "formación cartesiana", dijo, está combinada con elementos de candomblé (religión afrobrasileña) y de vudú (rito haitiano de origen africano) que hacen de él un "legítimo brasileño y latinoamericano".

Después del fugaz acto de clausura, Cardoso invitó a los jefes de Estado y de Gobierno a posar para la fotografía oficial de la cumbre en uno de los salones del Museo de Arte Moderno (MAM), sede de las reuniones.

Después pasaron a la mesa para la última de las cuatro citas gastronómicas oficiales que "afrontaron" los gobernantes en las cerca de 48 horas de estancia en la ciudad.

Los presidentes participantes firmaron ayer, como estaba previsto, los dos documentos de la cita, la "Declaración de Río de Janeiro", que sienta las bases para una mayor cooperación a lado y lado del Atlántico, y las "Prioridades Conjuntas de Acción", una especie de brújula sobre la orientación que seguirán los 48 países involucrados en el proyecto para la ejecución de los objetivos trazados.

Luego rápidamente vinieron los abrazos, las despedidas y las promesas de un hasta pronto.

"¿Qué pasará si E.U. ataca a Latinoamérica?"

Río de Janeiro .-El presidente de Cuba, Fidel Castro, pidió en la cumbre eurolatinoamericana que se aclare si América Latina y el Caribe están comprendidos en lo que llamó el "nuevo concepto estratégico" de la Otan, que calificó de doctrina "insostenible".

Castro hizo sus peticiones durante la primera sesión de la Cumbre entre la UE y Latinoamérica, que se celebró ayer sin acceso a la prensa, pero hoy fue distribuido el texto del discurso.

En una respuesta a la exposición del tema de la cooperación en los foros internacionales, Castro fue el único que quiso responder para referirse a la doctrina de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) aprobada en mayo pasado en Washington por muchos de los países europeos que asisten a esta cita de Río de Janeiro.

Castro mencionó que en la declaración final de esta cumbre la UE se compromete a respetar el derecho internacional y los principios de la ONU, por lo que se preguntó si Estados Unidos lo hace también, dada su alianza militar con la mayoría de los países europeos presentes en esta cita.

El dirigente cubano también cuestionó qué hará Europa si E.U. "decide lanzar por su propia cuenta bombas y misiles con cualquier pretexto contra cualquier país latinoamericano o caribeño aquí reunido".

La pregunta de Castro se quedó sin una respuesta oficial aunque varios mandatarios dijeron que la situación era distinta.

El Espectador (Colombia), 30 de junio de 1999