Qué es eso de competitividad agrícola

Jacobo R. Abadí A.

Es frecuente ver tratar por todos lados lo de la competitividad, que si no somos, que cuando llegue la apertura será mejor bajar las santamarías, que si el consumidor se perjudica o se beneficia. Pero nadie la explica y menos hacemos algo por superarla.

Para comenzar debemos situarnos dentro de los parámetros del libre mercado en que se basa nuestra economía, donde tenemos la libertad de producir con nuestros recursos lo que nos venga en gana y por supuesto mercadearlo. Bajo ese contexto nos encontramos primero con la producción interna, en donde nuestro competidor fabrica lo mismo que nosotros, con la diferencia del que produzca el bien con mejor relación de precio, calidad, ubicación y condición será el que tenga la mayor ventaja. Así el maicero del Centro tendrá que competir con el de los Llanos Occidentales, con el de Guárico, Yaracuy y con el de Oriente. El que logre mejores calidades y precios tendrá la ventaja de ser el solicitado por el comprador. Para llegar a ello debemos modificar la cultura agrícola tradicional y aplicar nuevas tecnologías en siembra, fertilización, mantenimiento del cultivo, cosecha y comercialización. Bien atrás se quedarán aquellos que sigan contando conque el Gobierno y todas las protecciones que tiene permitido realizar, podrán continuar haciendo rentable a la agricultura de dos mil kilos por hectárea por la vía tradicional de revisar el precio hacia arriba en las vísperas de cada siembra. Debemos solicitarle el apoyo al Ejecutivo por otros lados: Velar de que las importaciones no perjudiquen la cosecha nacional, que existan créditos para infraestructura y riego a largo plazo y baratos, que de una vez por todas resuelva lo de la tenencia de la tierra, que atienda a los pequeños empresarios del campo, que no ponga trabas para la importación de las tecnologías, que solucione la inflación para que bajen las tasas y estabilice el signo monetario, que sus instituciones para la investigación sirvan de algo. Mientras tanto a nosotros mismos nos toca subir los rendimientos agrícolas vegetales y animales, aplicando las válidas técnicas que se adapten a cada medio, resolver los sistemas arcaicos de comercialización y establecer los modelos exitosos de cooperativismo de los países desarrollados.

Qué decir de las aperturas comerciales globales. Si es sabido que es difícil competir con cualquier cosa que venga de afuera, por sus calidades, ayudas y precios. Ya que sus agriculturas son eficientes en cuanto a rendimientos, las cuales lograron por la vía más dolorosa. Utilizan los precios internacionales que son bajos y son los que cualquier agricultor o ganadero percibe por sus frutos, de allí que forzadamente se tecnificaron para incrementar sus rendimientos, porque de lo contrario hubiesen desaparecido. Así es cómo el cerealero mexicano, americano, argentino o de cualquier parte tiene que producir más de seis mil kilos para que los cien dólares que le pagan por la tonelada de maíz amarillo les sea negocio. Que el dólar por kilo en pie de carne vacuna satisfaga sus aspiraciones económicas. Que los 0,30 centavos por el litro de leche les sean rentables en la actualidad, con el acecho de que en el futuro pueda que bajen 0,17. Incrementaron sus competitividades y eficiencias, simplemente porque no tuvieron otra salida. Sin embargo, beneficiaron a sus consumidores, que al final son los compradores con excelentes calidades, presentaciones, precios y variedades para poder escoger. Las tecnologías y universidades trabajan a diario estrechamente con los productores para innovar paquetes eficientes. Haciendo más fácil la labor agrícola de sus gobiernos, que se reduce en abrir mercados, proteger a sus nacionales del campo y consumidores.

La competitividad agrícola no es una teoría ni solamente un agradable sueño. Es una inminente realidad que nadie quiere enfrentar por comodidad. Es redefinir todo el modelo agrícola, es la llave para insertarnos al mundo comercial sin perjudicarnos, es que el país consuma mejor y más barato, es sacar del marasmo en que se encuentra la actividad agrícola repotenciándola bajo esquemas modernos de producción, es acabar con la pobreza, crear empleos, generar riqueza y bienestar aplicando los recursos mínimos necesarios. Es en lo que debemos trabajar ya.

Jacobo R. Abadi A. es consultor agropecuario
jacoboa@hotmail.com

EL UNIVERSAL. CARACAS, 30 DE JUNIO DE1.999