Yo declaro

Cira Romero Barboza

Declaración. En razón de la guerra de informaciones y desinformaciones, donde distintos actores, de acuerdo con sus estrategias personales, aseguran falsedades; a continuación declaro la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad.

Yo, Cira Romero, venezolana, maracucha de nacimiento y mirandina por adopción: mayor de edad después de los 40 las mujeres apelamos al derecho a permanecer calladas sobre este asunto y madre de 4 hijos, declaro: soy candidata a la Asamblea Constituyente, por iniciativa propia; no estoy en el tubo 'camuflado' de los partidos tradicionales (Polo Democrático) y como es público y notorio, tampoco estoy en el 'tubo' del Polo Patriótico. Rechazo pertenecer a 'tubos'. He luchado por la elección por nombre y apellido (cada elector debe preparar su propia 'chuleta'). Pertenezco, al igual que la mayoría, a la categoría de 'patriota-demócrata'. Tengo 20 años luchando por los cambios económicos, sociales, jurídicos, institucionales y culturales en Venezuela; conozco los obstáculos para el cambio y tengo propuestas de dónde y cómo cambiar.

Credo. Creo en la vocación democrática de la sociedad venezolana. Creo que la Constituyente será el escenario político-jurídico-institucional para formular un nuevo proyecto de país, y quiero ser un actor directo en el proceso. Creo que el éxito dependerá de la calidad de los elegidos, en función de sus capacidades para aportar y deliberar en torno a propuestas; de la madurez emocional de los 'constituyentistas', por su capacidad para conciliar criterios hacia un objetivo común; del comportamiento de los ciudadanos durante la actuación de la Constituyente, en cuanto a su movilización con propuestas y contrapropuestas, rechazo o aplaudo hacia los temas en discusión; y a la capacidad del Gobierno Nacional para gobernar. El Gobierno Nacional aún no ha arrancado, dedicándose equivocadamente a apoyar sus candidatos a la Constituyente, y el país se le está yendo de las manos. El entorno actual se enrarece paulatinamente, pudiendo convertirse en convulso e impredecible, lo cual no augura el mejor escenario para el funcionamiento de la Asamblea. Si creyera en la teoría de la conspiración la cual me divierte en el género novelesco concluiría que el grave deterioro socioeconómico que vivimos y los desequilibrios consecuentes, obedecen a un plan estratégico preelaborado para generar el caos. Ello haría imprescindible las acciones de las Fuerzas Armadas durante la actuación de la Constituyente, lo cual justificaría internacionalmente la suspensión de toda garantía democrática, de las libertades ciudadanas, y la ejecución del golpe seco advertido por el Presidente quien asegura no haberlo hecho 'por ahora', gracias a su benevolencia.

Mi posición. Creo que el Gobierno Nacional, aún no ha mostrado señales de competencia para conducir el país a mejores condiciones de vida. Es necesario que el país entienda, quién es responsable por su conducción, más aún con una Ley Habilitante que le dio poderes inmensos. Presenciamos los ruidos generados por las 'turbas' enviadas a presionar al Congreso y el 'talking- show' de la devolución de la Ley y ¡Aquí no ha pasado nada! como diría la periodista Zago. Apuesto al éxito del obierno, pues es el éxito de Venezuela. ¡Necesitamos que lo haga bien! Me postulo a la Constituyente, con el mejor espíritu democrático, para proponer, contribuir y conciliar; mostrando mis credenciales profesionales y ciudadanas para ser evaluadas por los mirandinos de toda militancia y simpatía partidista y por los independientes. Apelo a la sensatez y al buen juicio de todos para construir, frente al vacío que encontramos hoy. Invito a mis compatriotas a deponer este clima de conflicto que deriva en angustia y anomia colectiva; Y al Presidente, como actor fundamental en la conducción del país, a asumir su rol de Presidente democráticamente electo por los venezolanos e iniciar su gobierno. ¡El país no puede esperar más!

EL UNIVERSAL. CARACAS, 30 DE JUNIO DE1.999