Del "click" al "cataplum"
Antonio Cova Maduro
Se monta usted al volante de su carro y puede que una musiquita comience a recordarle que debe ponerse el cinturón de seguridad. Recuerda los cuentos de los que se han salvado gracias a que llevaban atado ese cinturón y ya. Al rato suena el 'click' que le indica que hay un perfecto ajuste, puesto que los dos extremos del cinturón han encajado perfectamente. Lo mismo le sucede cuando se acomoda en su asiento del avión que, desde cualquier punto de Venezuela, lo lleva a
Porlamar o a Miami.
Ese sonido tan característico le indicará siempre que han encajado las puntas de un cinturón o de éste con un encajador fijo, como sucede en la carro. Tan gráfico es el 'encaje', que el término 'click' ha saltado al lenguaje metafórico para significar que algo ha hecho perfecta sintonía con otra cosa distinta de él.
Cuando el 'click' lo que hace es daño
Si hemos de creer a muchos oyentes que llaman a las radioemisoras, o a las columnas dedicas a recoger las opiniones firmadas de los lectores, en la gran variedad de periódicos y revistas del país entero hay muchos venezolanos preocupados con el 'mal ejemplo' que su Presidente, con una reiteración malsana, se complace en darles. La lógica de los que protestan por las acciones presidenciales es poco más o menos ésta: el país está pendiente de los buenos ejemplos que le dé su máxima autoridad que, entre otras cosas, fue escogida, precisamente, para esta labor.
¿Qué tal si ofrecemos otra explicación, una, como se estila ahora, explicación alternativa ? Resulta que, según ésta, el presidente Chávez no hace otra cosa que buscar y encontrar el 'click' con su gente. Desafortunadamente, con lo peor de su gente. ¿En cuántas entradas de cines y teatros no ve uno a venezolanos prevaliéndose de sus contactos para obtener ventajas ? ¿Cuántas veces no los ve comiéndose colas y esperas, saltándose procedimientos y turnos, con tal de obtener ventajas y favorecer sus intereses? Pues bien, eso y ninguna otra cosa es la que está haciendo Chávez: usar todo su poder y los recursos cuantiosos que su cargo le pone a la disposición, para 'caribear' a los demás. En eso él hace una perfecta sintonía con su gente. Hace 'click' con ellos. En su oportunidad sentirá los daños, pero 'por ahora', goza de ellos.
En tantas cosas, en tantas áreas
¿Sólo en eso él hace 'click' con su gente? No, por supuesto que no. También lo hace en las 'ofertas' sin fin que les promete. A cada rato, un 'cuenta conmigo, yo te lo arreglo, tate-por-ái, llámame', con el que los venezolanos se comprometen a... dejar a todos contentos, sin cumplir con nadie. ¿Qué venezolano no cree que 'querer es poder'? En este país nadie se pasea por el hecho obvio que lo que realmente pasa es que 'poder es querer', en otras palabras, que terminamos haciendo lo que buenamente podemos encarar, no todo lo que se nos ocurre. Por eso les encanta que les ofrezcan 'escuelas bolivarianas', 'granjas bolivarianas' y otras ilusiones del mismo estilo, sin jamás aclararles ni cómo, ni con quién, ni cuándo. Todo buen venezolano, además, cree que 'los otros' son los malos, los corruptos y que eso jamás pasará con mi gente, con las instituciones que conozco y manoseo. Por eso a muchos les suena a gloria que se ataque a los demás, que se culpe de todas las faltas a otros, que permanentemente se descalifiquen ideas y planes que otros han producido. En eso, pues, su Presidente es un 'clon' de ellos. De allí el 'click' con el 'clón'.
¿Cuál será el resultado de esto? Por supuesto que será el de un país vacunado, unas Fuerzas Armadas golpeadas y desmoralizadas, por no decir nada del agotamiento y la aridez con que terminarán este fatídico experimento y unas enormes posibilidades desperdiciadas y ya definitivamente perdidas. En ese sentido, el 'clik' que su Presidente hace con peculiares 'modos de ver' y 'modos de hacer' de sus compatriotas, habrá sido, realmente, cianuro para el progreso de este país. Ese 'click' nos habrá llevado, impepinablemente, al 'cataplum' que ya se siente por doquier. Y en es
e momento, cuando ya la tragedia nos afecte a todos, la gente dictaminará ¡qué bueno hubiese sido tener a alguien bien distinto de lo que somos! ¡Qué bueno!
EL UNIVERSAL. CARACAS, 30 DE JUNIO DE1.999