El Presidente y la gente
Oscar García Mendoza
La función esencial de un gobierno es producir a los ciudadanos el mayor cumulo de bienestar posible. Para ello deben administrar los bienes de la manera mas recta y prudente. Por décadas no ha sucedido así con los gobiernos en Venezuela. La población harta, decidió escoger un nuevo líder.
Tenemos más de 5 meses con un régimen donde han centrado esperanzas de cambio una buena parte de la población. Pero, en lugar de bienestar se siente en el ámbito político un grado inaudito e insoportable de confrontación irracional y en el económico el más grande desastre.
La situación económica se siente, se palpa cada día. Los indicadores no son otra cosa que un reflejo de la misma. El desempleo está en el punto más alto desde que se lleva la cuenta y con tendencia al alza. La inflación, aunque numéricamente baja resulta altísima, pues crece en un ambiente de caída del consumo. El precio del dólar es mantenido artificialmente a costa de baja en la producción y aumento de los despidos. Nadie invierte ni un centavo en el País. Se han cambiado irracionalmente los planes estratégicos a largo plazo de PDVSA , lo que tendrá nefastas y gravísimas consecuencias para el futuro. En fin, el único programa que parece haber -y en ello son consistentes con los gobiernos anteriores- es el de africanizar al país en el más corto plazo.
La responsabilidad del Presidente de la República es con toda la gente, con todos los ciudadanos del País y no con un grupo determinado, por importante que este o estos puedan ser. Para ello debe administrar los bienes de la nación, en beneficio de todos, de una manera recta y prudente con el concurso de los mejores. No lo está haciendo, no está administrando, peca de superficialidad en el análisis y no presenta soluciones.
El alza del petróleo le permitió a CAP, a Luis Herrera, a Lusinchi, a CAP otra vez y a Caldera hacer los desgobiernos que nos llevaron a esta situación. Ha ocurrido de nuevo y el gobierno actúa con el mismo patrón. Pero a cada subida sucede una baja y mientras tanto la población es mayor y más grandes sus necesidades.
Por el camino que vamos dentro de poco tiempo muchos de los actuales seguidores del Presidente estarán añorando "las cúpulas podridas". Que triste para nuestro País.
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