El país que soñamos
Derecho a la utopía
Debemos precisar las fallas estructurales, preguntarnos por qué llegamos tan lejos en temas como la violencia y el narcotráfico.
Hernando Corral G.
Hoy, como nunca, los colombianos debemos defender el derecho a construir una sociedad justa y equitativa. Cuando en muchos sectores la desesperanza y muchos se contaminan de pesimismo, y salen del país en busca de paz y trabajo, quienes nos quedamos, tenemos la obligación de armarnos de ideas y de utopías.
Como Thomas Moro, quien se imaginó la isla de la utopía, para anteponerla a la "distopía" -es decir, una sociedad regida por el egoísmo, la miseria, el desorden y la usura-, los colombianos podemos reinventarnos un tipo de sociedad democrática, que elimine las crecientes desigualdades sociales y los pilares que sostienen las relaciones de violencia.
Pero para iniciar un ciclo distinto de nuestra historia, se precisa que antes hagamos un profundo proceso de catarsis, que nos permita ir aclarando en donde nacen nuestros conflictos, y cuáles han sido los errores fundamentales en la construcción del país. Debemos precisar las fallas estructurales, preguntarnos por qué llegamos tan lejos en temas como la violencia y el narcotráfico, qué dejamos de hacer y qué permitió que nos convirtiéramos, de la noche a la mañana en una especie de país paria ante la Comunidad Internacional.
Si el actual proceso de paz que adelanta el gobierno de Pastrana con la guerrilla, sirve de escenario para el inicio de este encuentro entre colombianos, bienvenido sea. Pero si no es posible, por fuera de estos intentos pacificadores debemos realizar de todas formas este ejercicio. De lo contrario, estaremos alimentando los vicios que nos carcomen y la acelerada descomposición nacional, que nadie sabe a donde nos va a llevar.
Mas que alimentar odios y sectarismos partidistas, los colombianos debemos encontrar los mecanismos de diálogo, para que entre todos, lleguemos a un acuerdo nacional sobre el futuro del país. De lo contrario, nos llevará el que sabemos.
El Tiempo (Colombia), 6 de julio de 1999