Tony Blair intenta desarmar la intransigencia de los unionistas
Londres. José Manuel Costa
Tony Blair comenzó ayer una campaña destinada a lograr que los unionistas del Ulster acepten la propuesta formulada por el mismo y por su colega irlandés, Bertie Ahern, para salvar el proceso de paz en Irlanda del Norte. En una declaración frente a la Cámara de los Comunes, el señor Blair insinuó que si el IRA no entrega sus armas, el Gobierno autónomo de la provincia podría continuar sin la presencia de su rama política, el Sinn Fein.
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Un padre y su hijo delante del muro que impidío a la Orden de Orange desfilar hasta Portadown. (REUTERS) |
En su intervención parlamentaria, el primer ministro inglés salió al paso de las acusaciones unionistas sobre que su propuesta es injusta. La base de esa injusticia radica, para el señor Trimble y sus correligionarios, en que si el IRA no entrega sus armas, el ejecutivo del Ulster quedaría congelado, penalizando con ello a los partidos que sí cumplen con sus obligaciones.
Tony Blair matizó este extremo diciendo que «si al cabo de unos días el IRA no realiza una declaración sobre la entrega de sus armas, si al cabo de unas pocas semanas el desarme no se ha iniciado o si a lo largo del proceso no continúa progresando, habremos regresado al punto en el que estamos hoy, pero todo el mundo sabrá quien es el culpable y podremos formular un camino hacia delante sin el Sinn Fein».
Seguir adelante
Esta posibilidad está ya contenida en los «Acuerdos de Viernes Santo», pues los Gobiernos de ambos países, se reservan el derecho de introducir medidas correctoras si alguno de sus extremos no se cumple. Pero el gesto del primer ministro, exigido también por el líder de la oposición conservadora, William Hague, pretendía dejar las cosas claras.
El señor Hague introdujo en la discusión un interesante matiz. El líder de los conservadores recordó que el desarme afecta a todos también a los grupos paramilitares protestantes que han colocado más de cien bombas y asesinado a diez personas desde la firma de los acuerdos de «Viernes Santo».
Al menos uno de ellos, los Voluntarios del Ulster, se encuentran íntimamente ligados al Partido Democrático Unionista, que debe figurar en el Gobierno autónomo con dos misnistros, los mismos que el Sinn Fein.
Tony Blair, dijo comprender la desconfianza de los unionistas respecto a las intenciones del IRA, y les pidió que «permitan someter a prueba sus intenciones en unas condiciones en las que sabremos al cabo de pocos días si el IRA habla o no en serio».
En el frente unionista la marejada de rechazo no parece haber disminuido. Los representantes del Partido Unionista del Ulster han rechazado entrevistarse en pleno con Tony Blair y sus declaraciones siguen siendo igual de explosivas que en días anteriores. Ayer, después de la sesión en los Comunes alguno de sus líderes volvía a repetir su rechazo. Y es que, ha de recordarse, muchos de los políticos unionistas, están llanamente en contra de los acuerdos de «Viernes Santo».
No obstante, el hecho de que la marcha de la Orden de Orange hacia el cementerio de Drumcree se saldara sin incidentes dignos de mención hace suponer que tampoco los protestantes desean un enfrentamiento violento que les dejaría definitivamente como los malos de una película.