¡Volveremos!

El Gobierno Tiene una Política Rara

José García Mena

Sí. Venezuela es un país con un sistema enrarizado. No sabemos si somos comunistas, fascistas, democráticos o mixtos, o sea, un poco de todo. El Gobierno no nos ha sabido explicar, o no ha querido decirnos, cuál es nuestra vía. Esta es la incertidumbre que persiste en el cuadro económico, bien sea nacional o extranjero. Nadie sabe dónde estamos parados con tanta declaración tremendista que emana tanto del Gobierno como de sus allegados.

¿No es raro acaso que el Jefe del Estado hable, insinúe un golpe de Estado? ¿Cómo? Se pregunta la gente: ¿El Estado quiere dar un golpe de Estado? No puede ser, aquí hay una cosa muy rara. Estos interrogantes no tienen que extrañar que confundan al colectivo -soberano se le llama ahora-; en los gobiernos anteriores mucho era lo que se cuidaba el gobierno de turno de cualquier "bola" que se pudiera correr en el país sobre un golpe de Estado. Se le echaba la culpa a la oposición, se le criticaba de estar conspirando en contra de la estabilidad de un gobierno constituido con el voto popular a través de unas elecciones libres y democráticas, y de querer violentar los derechos del Estado. Hoy, en una forma de lo más rara, es el propio Jefe de Estado, el Gobierno, el que amenaza con un golpe. No hace falta ser suizo para entender que ésta es una vaina incomprensible.

La elección de los constituyentistas no creemos sea motivo para amenazar con un golpe de Estado, si lo que se busca es que tengan la capacidad de redactar una buena Constitución, con la que tendremos que convivir más allá de nuestra capacidad de vida. Como ya existe en otros países, donde no ha cambiado la Constitución en más de 200 años. ¿Queremos o no queremos empezar a salir del tercermundismo? Sabemos que no es fácil salir de este marasmo. Pero intentémoslo, digámosle al mundo a través de la nueva Constitución -lo único que nos da el chance- que no seremos un país rico, que tenemos tontos como en todos los países, pero que la mayoría no lo somos. Que nos respeten por lo que somos, ya que no nos pueden respetar por lo que tenemos. Porque si no se le ha dado tanta importancia a ese pensamiento de Simón Bolívar "Moral y luces son nuestras primeras necesidades". Cuando Bolívar soltó esta frase Venezuela era muy pobre, más de lo que es hoy. El general en su conciencia sabía muy bien lo que estaba diciendo. Fue más allá en la idea de lo que muchos se imaginan. La educación da más respeto que el dinero.

Otra rareza. Lo dicho en estos días por el Jefe del Estado: "Si no ganamos esta guerra -se entiende por la Constituyente- vendrá otra, que no queremos". Nos recuerda aquel que decía teniendo la moneda en la mano: "Si sale cara gano yo, si sale sello pierdes tú". Vamos a poner orden en casa. Por lo que nosotros entendemos, el Gobierno y sus candidatos a la Constituyente no tienen pa'pierde. Vaya al caso otro chascarrillo: "Aquí, o te agarra el chingo o te agarra el sin nariz". Queremos creer que nuestro Presidente se haya vuelto un metafórico, porque si realmente quiere hacer lo que nos dice, sería un absurdo gastarse tantos miles de millones en este proceso de hacer una nueva Constitución.

¿Para qué tantas elecciones, para qué tantos disgustos, para qué tantos enfrentamientos, para qué haber estado buscando tantas miles de firmas, para qué ilusionar a esos cientos de candidatos, para qué tanta habladera, tantos foros, tantos meses perdidos, si al final la Constitución tiene que ser redactada al gusto del Presidente? Mejor que la redacte en su despacho con sus más allegados. Nos evitaremos de esta forma la molestia de tener que hacer cola para votar. Mejor así que tenernos en una perenne incertidumbre. Total, para al final ser la misma cosa.

Lo mismo ocurre con la amenaza de golpe de Estado. Que lo dé si puede. Pero eso sí, que se ponga a trabajar, pero muy duro, ya que, con lo que viene encima después, nos imaginamos será poco el tiempo que pueda tener para practicar su juego favorito. Sobre todo en los estadios de las Grandes Ligas.

El Carabobeño, 2 de julio de 1999