¿Qué es nación?
Salvador Luca
En la Grecia antigua el concepto de nación no se limitaba a una expresión geográfica sino que englobaba a todos aquellos que se reconocían en ciertos valores culturales, filosóficos, morales, los cuales hacían de la 'Magna Grecia' una nación. Así griegos eran el egipcio Ptolomeo, el siciliano Arquímides, el macedón Alejandro el Grande.
Y en la Roma imperial la más grande y más revolucionaria medida tomada por el emperador Augusto fue la decisión de otorgar derechos políticos plenos a todos los ciudadanos del imperio. Esta decisión dio algunos siglos de vida a un imperio que, en sus comienzos, ya empezaba a mostrar signos de deterioro.
'Cives romanus sum', repetían, orgullosos los nuevos romanos, como Saulo, mejor conocido como Pablo de Tarso, en Cilicia. El 'cives romanus sum' sonaba como aceptación racional y como reafirmación de una nueva nacionalidad, de una patria en favor de la cual (y en contra de los 'bárbaros') era un deber moral y patriótico luchar.
Y los emperadores no nativos de Roma fueron los que más se identificaron con Roma y con la defensa de sus valores y su civilización, como los ibéricos Trajano y Adriano; mientras que emperadores auténticamente romanos, como Tiberio, Nerón o Calígula, fueron entre los más perversos y corruptos y de los que más contribuyeron a deteriorar la imagen y el poder de Roma.
El emperador más grande de la hispanidad, Carlos V, nació en Bélgica y, cuando asumió el trono de España, ni siquiera hablaba español.
Y ¿qué sería de Chile, si una mentalidad xenófoba hubiera tenido algún peso en el acontecer de la vida republicana chilena, cuando nuestro Andrés Bello fue a radicarse en ese país, gozando de todos los derechos que tenían los 'nativos'?
Y ¿que sería de los Estados Unidos de América que se hicieron grandes con el aporte en todos los campos, incluyendo en política, de millones de seres que llegaron y siguen llegando de todas partes del mundo? El gran país del norte logró hacer, de chinos y africanos, europeos y latinoamericanos, una nación. Estos se identifican con ella, sueñan con ella, luchan por ella. Si no que lo diga Henry Kissinger, el alemán, que ha encarnado, en el bien como en el mal, el espíritu norteamericano. O que lo diga Madeleine Albright, quien, nacida en Checoslovaquia y llegada adulta a Norteamérica, ocupa actualmente el segundo cargo más importante en los Estados Unidos. ¿Quién mejor que Madeleine está defendiendo los intereses norteamericanos?
Cuán distantes están estos ejemplos de lo que ha acontecido en Venezuela, donde los no nacidos en este país han sido considerados como parias y se les han conculcado sus derechos políticos. Algunos patrioteros afirmaban que era suficiente haber dado al 'extranjero naturalizado' la oportunidad de votar, ya que de lo contrario se corría el riesgo de que este país vapuleado por la crisis política, económica y social perdiera su identidad nacional. En esta óptica suicida están persistiendo también los protagonistas de estos momentos de cambio, quienes siguen encerrando en un ghetto a los venezolanos por decisión propia, a los cuales se les impide participar plenamente en la configuración de un nuevo país.
La legislación venezolana concebida por estos anarquícos de profesión puede conducir a situaciones paradójicas, como por ejemplo que un individuo nacido en Venezuela y que se trasladó a los pocos meses en China, Europa o Estados Unidos, en donde recibió formación y cultura, siendo de adulto chino, europeo o norteamericano, es facultado por las leyes a ser hasta Presidente de la República. Al revés un niño traído a los pocos años, de otra parte del mundo, recibiendo su formación y su cultura en Venezuela, siendo por lo tanto estructuralmente venezolano, no puede ni siquiera aspirar a ser policía, mucho menos ser diputado o ministro.
Y los 'extranjeros' ¿que han aportado a la patria y a la independencia de nuestro país? Testigo es el Campo de Carabobo de la sangre vertida por ellos. Testigos son los patriotas, en los albores, del aporte dado por el 'extranjero' en el surgimiento de una idea nacional, Picornell entre otros. Testigo es el suelo patrio del peregrinaje de Agustín Codazzi en búsqueda de una identidad geográfica nacional. Testigo es el desarrollo del país del aporte de centenares de miles de 'extranjeros'.
Los países se hacen grandes porque saben integrar a sus costumbres, a sus leyes, a su orgullo, a individuos que vienen de otras latitudes.
Y si un ciudadano se integra a un país, a una nación, se reconoce en ella, vive y sufre por ella, él 'es' esa nación.
La Asamblea Nacional Constituyente debe ser la oportunidada para enmendar errores que restringen y encierran en camisas de fuerza las potencialidades del país, como otorgar derechos políticos plenos a los venezolanos por decisión propia.
El Universal Digital, 2 de julio de 1999