Dos tareas básicas del proyecto Chávez
Será en el marco de sus éxitos en la economía real, concreta, diaria, que lo juzgarán hoy, mañana y siempre.
Guillermo García Ponce
Acorto plazo las dos tareas principales del proyecto político liderizado por el presidente Hugo Chávez Frías son: 1. Crear una nueva institucionalidad democrática y 2. reactivar la economía nacional.
Crear una nueva institucionalidad
Las prioridades inmediatas son de orden político. El proyecto de nuevo país, la refundación de la República, pasa en primer término por desmontar el aparato de poder de la vieja política y crear una nueva institucionalidad democrática, transparente y eficiente.
Chávez tiene la Presidencia de la República, pero la vieja política es dueña del Estado. Sus dominios cubren la Constitución de 1961, el Congreso Nacional, el Poder Judicial y toda su maraña de cortes, tribunales, códigos y leyes; gobernaciones, asambleas legislativas y un ejército de alcaldes, prefectos, concejales y comisarios; la estructura electoral, los grupos económicos de presión, los medios de comunicación, el sindicalismo, la burocracia, incluso amplios espacios en el campo de la cultura y la ideología.
Sin desmontar el poder de la vieja política no habrán cambios democráticos profundos y verdaderos. No podrá reconstruirse el país a la medida de las exigencias expresadas por la voluntad nacional en las elecciones del 6 de diciembre de 1998. Por eso, en verdad, la Asamblea Constituyente es la batalla decisiva en la que se decide el destino del proyecto político del presidente Hugo Chávez Frías y del Polo Patriótico. No puede haber marcha atrás.
Reactivar la economía
La acción política no tiene otra finalidad sino actuar sobre los medios y relaciones económicas para orientarlos en función de determinados objetivos. Desde el punto de vista de una democracia social, participativa y popular, el poder político se conquista para que la economía sirva a los intereses del hombre y de la justicia social. La economía, inseparable de la política, es el nivel superior y concentrado de ésta.
En todos los tiempos, pero más aún en nuestra época, los éxitos de una política se miden por sus éxitos en la economía. En condiciones normales, si una política no produce empleo, bienestar, seguridad, riquezas, no se justifica históricamente ni en ningún terreno.
Paralelo, a desmontar el poder de la vieja política y crear una nueva institucionalidad democrática, el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías y el Polo Patriótico deben asumir, a corto plazo, la reactivación de la economía nacional a fin de enfrentar el desempleo, detener la caída del consumo y la paralización de empresas, promover las inversiones y satisfacer las expectativas de los trabajadores y empresarios nacionales.
La reactivación de la economía no es tarea fácil. Supone tomar decisiones y riesgos con cierto espíritu de audacia. Compartimos la idea de dar un destino productivo y no de ahorro a los recursos del Fondo de Estabilidad Económica; de impulsar resueltamente una política de reducción de las tasas de interés; de favorecer con un régimen laboral especial y liberación de impuestos a las inversiones en nuevas plantas industriales; de acometer un plan de inversiones públicas de emergencia para reducir el desempleo; de guiar la política económica en dirección a un mejor trato y mayores ventajas al capital productivo en lugar del capital financiero especulativo.
Las expectativas, no sólo del pueblo venezolano sino de América Latina, están puestas en el gobierno del presidente Chávez. No nos engañemos. Será en el marco de sus éxitos en la economía real, concreta, diaria, que lo juzgarán hoy, mañana y siempre.
EL UNIVERSAL. CARACAS, 6 DE JULIO DE 1.999