La construcción de la libertad y el bienestar
Roberto Blum
Hace 210 años, los parisinos iniciaron una revolución que cambiaría al mundo al tomar la vieja fortaleza-prisión de la Bastilla. La Revolución Francesa de 1789 inició el siglo XIX y fue el modelo para las revoluciones liberales que se sucedieron en todo el orbe.
Libertad y bienestar personal para todos los individuos. El canto de guerra del Ejército del Rin se convirtió en el himno universal de la libertad, de una "libertad querida" que, sin embargo, antes de tres años engendró al "terror" y la "compasiva máquina" del doctor Guillotin. La polarización política que entonces se dio en la Asamblea entre los diputados jacobinos y girondinos presagiaba los males por venir. Al "terror desatado" por los radicales le siguió la mano dura del Primer Cónsul y después Emperador Napoleón. La Revolución triunfante decapitó a la nobleza, devoró a sus propios vástagos y desangró a la Francia inmortal, pero dejó un mensaje imborrable para la humanidad, "la libertad no es un regalo, tiene que construirse día a día".
Los líderes más radicales de la revolución entendían con perfecta claridad la relación esencial que existe entre la libertad personal y el bienestar económico. Derechos políticos y democracia sin bienestar para las familias es hipocresía pura. Luis de Saint-Just el líder jacobino afirmaba tajantemente en noviembre de 1791 que "los franceses solo tendrían una Patria el día que se acabara con la inflación y se le asegurara al pueblo su subsistencia" ya que, en palabras de Robespierre, "el primer derecho que tienen los hombres es el de la existencia y todo lo demás esta subordinado a esto".
Hoy deberíamos tomar lección de esas sabias palabras. El gobierno mexicano ha fallado en sus tareas esenciales. Hoy dos de cada tres mexicanos viven en la pobreza y nadie goza en este país de las libertades básicas. ¿Quién vive libre de temor por su integridad física? ¿Quién puede pasear tranquilamente a cualquier hora del día o de la noche por las calles de nuestras ciudades? Las garantías legales de los ciudadanos están sujetas al arbitrio y la corrupción rampante de las autoridades. ¿Dónde están los hechos del gobierno? La poca infraestructura que tenemos se deshace día a día. El costoso salvamento de los bancos es un gran fraude como empiezan a descubrir las auditorias. El blindaje financiero es como las "ropas del emperador", una fantasía tejida por hábiles embaucadores. ¿Dónde esta el bienestar para las familias? La rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional sigue sin resolverse después de cinco años y medio. El conflicto de la universidad ya lleva tres meses y tampoco tiene visos de encontrar una salida. Para el gobierno parece que no hay decisión, por importante que sea, que no pueda posponerse indefinidamente. Las reformas iniciadas por la administración anterior no se profundizaron en estos cinco años. La reforma del Estado quedó congelada. La reforma del sector eléctrico no se ha siquiera presentado al Congreso. La reforma financiera duerme el sueño de los justos. La privatización de la petroquímica se atoró y las reformas electorales fueron bloqueadas por un PRI que dice democratizarse.
Es cierto, a la Francia inmortal le costó años y ríos de sangre construir sus libertades y su bienestar. Cinco repúblicas, dos imperios, una efímera restauración monárquica y un rey ciudadano tuvieron que suceder para que los franceses gozaran de libertad y bienestar. En México, en 189 años de vida independiente, sólo hemos gozado de tres breves períodos de crecimiento económico real que apenas suman un total de 76 años. De libertad, quizás sólo las breves primaveras de la República Restaurada en el siglo XIX y del maderismo en este, unos 11 años en total. No en balde estamos ya en la nada envidiable posición número 50 de bienestar y desarrollo mundial. ¡Y lo peor es que nuestra tendencia es descendente!
La libertad y el bienestar se construyen día a día. No son regalos de los dioses o del destino. Es claro que mientras nuestros gobiernos no se dediquen a trabajar bien para la sociedad, la nación seguirá empobreciéndose y perdiendo las pocas libertades que todavía no nos han logrado expropiar. Pero, los gobiernos seguirán sirviendo a las elites depredadoras mientras los ciudadanos no exijamos efectivamente nuestras libertades básicas.
© AIPE
Investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo AC
roberteblum@compuserve.com