"Cosecha Digital"

Leopoldo Brandt Graterol

En momentos de crisis como los que vivimos actualmente, siempre imaginamos negocios con altos rendimientos a corto plazo que nos permitan mejorar nuestros ingresos y en consecuencia nuestro nivel de vida. Muchas de las opciones que escuchamos de economías en expansión se sitúan fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, existe e nuestro país una actividad que genera aproximadamente 100 millones de bolívares mensuales y quizás más. Esta actividad es la elaboración de páginas web. Es impresionante verificar en algunos de los motores de búsqueda locales que cada semana entre 50 y 100 páginas web nuevas agregan su URL a las listas de búsqueda. Un simple cálculo del costo de cada página web, en aproximadamente un millón de bolívares cada una, nos da una cifra cercana a la antes mencionada.

Según los desarrolladores de páginas web, es difícil conseguir clientes dada la actual situación económica, pero lo cierto es que todas las semanas siguen apareciendo un enorme número de páginas nuevas. A la cifra mencionada no hemos agregado las cantidades derivadas de asuntos inherentes a la elaboración de las páginas y que son servicios prestados por las mismas u otras empresas, tales como el hosting de la página, el mantenimiento, la evaluación legal de la misma, etc. Independientemente de que una mayoría calificada de dichas páginas saldrá del aire al final del primer año, la suma es importante si la comparamos con otros sectores de nuestra economía. Incluso empresas que están en una grave situación económica, destinan montos mínimos al mantenimiento de sus páginas, y más importante aún, empresas nuevas destinan sumas entre 20 y 30 millones de bolívares al diseño de páginas, portales y sites de comercio electrónico.

Esto es un síntoma que nos debe llamar a la reflexión. La economía en el ciberespacio se mueve a un ritmo inigualable por cualquier economía material de país alguno y en muchos casos su tendencia es inversa a la economía de países como el nuestro. En naciones como los Estados Unidos de América, la dependencia de la economía en el comportamiento de las actividades del ciberespacio, ha hecho a los expertos reconsiderar sobre los postulados para evaluar los sistemas económicos. Esto lamentablemente no sucede en Venezuela, donde el sector sigue su vertiginoso desarrollo, sin que la mayoría de la población pareciese notarlo, y en la realidad quedando al margen del mismo. Sin embargo, el esfuerzo de las empresas del ramo y de organismos públicos y privados para fomentar el desarrollo y conocimiento del ciberespacio, el comercio electrónico e Internet, se está haciendo sentir. Las semillas están siendo sembradas, en un terreno fértil, si se acondiciona y mantiene cuidadosamente Ya en otras oportunidades ha cosechado Venezuela éxitos en diversas ramas como el deporte y la tecnología, mediante la puesta en marcha de programas a corto plazo y con inversiones mínimas. Sería imposible considerar que con las enormes cantidades de dinero y recursos que actualmente se invierten en páginas web y comercio electrónico e Internet, no podamos cosechar beneficios duraderos y a corto plazo para nuestro país.

Los involucrados en el sector, debemos tratar de eliminar la brecha tecnológica existente, y acercar las orillas de dicha brecha para que la mayoría de la población se involucre en el sector y pueda disfrutar de sus bondades tecnológicas, así como de sus beneficios económicos. El factor tiempo no debe ser subestimado. Los segundos, minutos, horas y días que pierden los políticos en discursos, programas de televisión, radio, y demás eventos de corte populista, por muy buenas intenciones que tengan los mismos, además de malgastar el dinero de los contribuyentes, podrían invertirse más productivamente para el beneficio de nuestra juventud, aunque sea pensando en como ayudarla. Esto no admite argumento en contrario, es tiempo gastado en palabras. No obstante el provecho económico que dichos eventos y proyectos políticos puedan producir, se sabe que el dinero no ha sido, no es y no será el problema clave de nuestro país, sino el destino que se le dé a dichos fondos. Esta reorientación debe ser hacia el progreso y para lograrlo, hay que permitir a nuestra juventud estar en contacto y convivir con la tecnología a diario. Este contacto no solo la mantendrá a la vanguardia, sino que preparará y capacitará a nuestros jóvenes para desempeñarse en cargos y empleos tecnológicamente superiores, que seguramente mejorarán tanto su nivel intelectual como su nivel de vida y el de las personas de su entorno familiar. Es difícil visualizar los esfuerzos cuando los mismos se ven opacados por las contradicciones.

Abogado
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