Hay que ir a votar

El próximo domingo 25 de julio todos los venezolanos tienen que ir a votar. Esta elección para elegir los miembros de la próxima Asamblea Nacional Constituyente, es tal vez el proceso electoral más importante de este siglo en Venezuela. Su importancia radica en que no sólo se trata de redactar una nueva carta magna , sino además confirmar la vigencia de la democracia como el menos malo de los sistemas políticos.

La abstención es el peor enemigo de la democracia y lamentablemente durante mucho tiempo fue el sustento de aquellos que sostenían que para ganar unas elecciones no importaban los votos sino las actas que tras corrillos cocinaban las cúpulas políticas. De allí aquella proverbial frase atribuida a Alfaro Ucero de que acta mata voto.

Esta elección además brinda por primera vez la oportunidad de realizar una auténtica selección uninominal de los candidatos que nos representarán en la Asamblea. Esto nos permitirá, a pesar de las llaves, tubos y otros engendros, que escojamos a nuestros representantes nacionales o estadales por sus méritos, por las ideas que presentan para impulsar el cambio que todos deseamos y al hacerlo podamos elaborar nuestras propias listas sin tener que estar obligados a votar por aquellas que seleccionaron por nosotros los antiguos y actuales dirigentes políticos..

La asamblea que elijamos debería ser plural, es decir que represente adecuadamente los diversos actores que aspiran a incorporar cambios en la estructura del estado venezolano y en los principios fundamentales que aseguren una adecuada cohesión social sin la que es imposible un verdadero desarrollo económico del país. La asamblea debe ser un instrumento fundamental para garantizar el estado de derecho sin el cual ninguna sociedad organizada puede sobrevivir .

La Asamblea puede y debe proceder a realizar cambios sustanciales que garanticen la paz social , y al mismo tiempo preserve los derechos fundamentales del individuo. La asamblea no debe convertirse en una tribuna deliberante para enjuiciar los vicios del pasado, sino mas bien en un palanca para mejorar las condiciones generales de la vida en sociedad y establecer reglas claras de aplicación universal que garanticen de la mejor manera la aspiración legitima de todo venezolano a mejorar la calidad de su existencia.

No se debe olvidar que, en la medida en que seleccionemos a los hombres y mujeres mas idóneos, tanto por su capacidad intelectual como por su honestidad personal tendremos una oportunidad de oro de crear un texto constitucional que le de coherencia y estructura a la Venezuela del próximo milenio y si esto es así , podremos mantener y proteger a la nueva carta magna como el instrumento fundamental de progreso y desarrollo del país. Si esto se logra no hay razones para pensar que el referéndum aprobatorio que le dará vigencia al vértice de la pirámide jurídica del país no cuente con una aprobación unánime de todos los venezolanos.

Esperamos entonces que nuestros votos servirán para llevar a los mejores a la Asamblea y que estos tengan la voluntad y la capacidad de unir al país detrás de un proyecto que le asegurará un mejor destino en el que la democracia no sea un mero recurso retórico sino una praxis para conciliar las diferencias que hoy separan a los venezolanos.


 

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