Nuevas oportunidades para la accion politica
Valmore Acevedo
Las elecciones del pasado 25 de Julio han abierto un mundo ilimitado de nuevas oportunidades para la acción política. En primer lugar para los que se incorporarán a la Asamblea Nacional Constituyente, pero para los que se postularon, especialmente los que lo hicieron impulsados por una firme determinación y no lograron ser electos, las oportunidades son aun mayores.
Los que fueron electos al impulso del prestigio y el liderazgo del Presidente de la República, tienen un reto mayor: en primer lugar dada su dependencia de Chávez, será su actuación en el seno de la Asamblea la que decidirá si futuro político va a depender todo el tiempo del favor del Presidente o si por el contrario el futuro del Presidente podrá contar con el liderazgo que puedan desarrollar en el escenario político del país. No se trata de que obedezcan ciegamente todo lo que Chávez les ordene e imponga, ni mucho menos que irracionalmente muerdan la mano de quien los ha colocado en la mesa constituyente. Al ser los elegidos de Chávez corren el riesgo de convertirse en unos áulicos y comportarse como cortesanos palaciegos o por el contrario aprovechar la oportunidad para incorporarse seriamente al proceso histórico de cambio que vive el país y sumir las responsabilidades que ese mismo proceso exige.
Pero las responsabilidades y las oportunidades son aun mayores para los que sufrieron un revés en las elecciones constituyente al obtener una votación importante pero no suficiente para resultar electos. La casi totalidad del millar aproximado de candidatos que participó es gente nueva en política que por su propia juventud los unos, o por su inexperiencia electoral los otros y sobre todo por actuar como individualidades aisladas no pudieron enfrentar la maquinaria y los recursos de los partidos políticos que integraban el polo patriótico. Es decir, una vez mas las individualidades sucumbieron ante los partidos políticos que se impusieron con la fuerza implacable y despiadada de sus maquinarias.
Los que no salieron, pero tienen capacidad y aptitudes para la lucha en la vida pública, tienen una oportunidad extraordinaria para ofrecerle al país no sólo un liderazgo personal sino sobre todo la posibilidad de organizar a la gran mayoría que no se siente representada en la Constituyente y que desea participar en el proceso de cambio que se está viviendo. Hay gente veterana como William Izarra que mantiene la lucha por sus ideas a pesar de las vicisitudes por las que ha tenido pasar en el transcurso de su larga experiencia en el combate político y que encarna una posición distinta a la de muchos de sus antiguos compañeros chavistas y estoy seguro seguirá luchando por sus ideales y posiblemente irá recogiendo dentro de ese sector prosélitos que se sumen a su modo de pensar y de actuar.
Por otro lado hay gente joven, atada al futuro político y comprometida con el porvenir nacional, con un tremendo potencial por la fuerza de su vocación de liderazgo, si se unen en su propósito e ideales comunes y actúan en sintonía con el proceso histórico de cambios pueden aglutinar parte importante de los millones de venezolanos que le dieron la espalda al proceso electoral constituyente.
Y las oportunidades de que ofrecen son muy concretas y muy inmediatas. Es un hecho que con la fuerza impetuosa e indetenible de Chávez la nueva Constitución será aprobada este año y de inmediato se efectuarán las elecciones para los poderes públicos que la misma Constitución establezca.
Por consiguiente ya es hora de que quienes realmente tengan esa vocación de servicio y estén dispuestos a afrontar todos los rigores de la lucha política se apresten al combate inmediato para las elecciones parlamentarias nacionales y las regionales de Alcaldes y Gobernadores, que tendrán lugar en diciembre de este año, es decir dentro de cuatro meses, para lo cual los interesados deben comenzar ya a llevar la cuenta regresiva del tiempo que falta.
Venezuela necesita líderes políticos y sociales. No se trata solamente de organizar partidos políticos, indispensables en una República, sino también promover y desarrollar un liderazgo social que ofrezca respuesta