Tres en uno

Alea jacta est

Oscar García Mendoza

La suerte está echada. Después de 4 elecciones no queda la mas mínima duda que toda la responsabilidad del cambio político y de la reforma económica está en manos de los actuales gobernantes.

Tanto los candidatos electos, como los no elegidos, así como múltiples comentaristas, han analizado, vuelto a analizar, reanalizado la situación por la que atraviesa el país, dando las mas variadas opiniones, unas inteligentes, otras no, unas acertadas y otras equivocadisimas. Ahora todo está definido, la mayoría decidió y encargó a la ANC de dar cuerpo y sustancia al discurso que los hizo vencedores.

Ese discurso es populista, muy populista. Similar, aunque no idéntico, a los que hicieron triunfar a CAP en su segundo período, y a Caldera en su segundo período. Este tipo de planteamientos sirven para ganar elecciones, pero impiden gobernar.

Hasta ahora el resultado de la gestión política del presidente ha sido exitoso, en el sentido que le ha producido victorias electorales. La gestión económica y la gestión social apuntan poquísimos signos de racionalidad. Habrá que esperar. Miranda decía que Venezuela era bochinche, bochinche, solo bochinche. Si regresara ahora podría añadir que vivimos en un bochinche populista.

REPLAY

Las recientes discusiones acerca de las tasas de interés son repeticiones de otras ocurridas durante los últimos años. Tratan desde el gobierno de regular al mercado. Las tasas no son causas, sino consecuencias. Cuando no hay confianza, ni proyecto económico, pero si inflación, recesión y desempleo, el gobierno busca asignar a algún sector la causa. En este caso, además, ponen al BCV en una situación compleja. Este debe eliminar la inflación, proteger el valor de la moneda y generar estabilidad en el sistema de pagos. Pero si amplia la liquidez sube la inflación, si bajan las tasas se fugan los capitales y si controlan los intereses muy posiblemente se descontrole el sistema de pagos.

Las medidas anunciadas por el BCV no pasan de ser un saludo a la bandera.

DPC 10

Hubo muchos comentarios acerca del artículo del domingo pasado. Desfavorables las de algunos contadores en ejercicio libre de la profesión. Uno dice: "Sin duda creo que sus conocimientos en la materia son bastante escasos". Favorables las de propietarios de empresas, empresarios, analistas o gerentes de finanzas para quienes el DPC 10 es distorsionante y absurdo.

Contabilidad deriva de contar y no de ajustar pues entonces sería avaluar. El DPC 10 no fue consultado con los usuarios, fue impuesto por los contadores y es, como tantas cosas en el País, un parche de normas de diversos orígenes extranjeros. De no modificarse muy pronto los daños para la economía serán gravísimos.

E-Mail: ogarciam@venezolano.com