Visión

Cien mil votos

Andrés Sosa Pietri

Hay veces, según dicen, que se gana perdiendo. Pienso que fue este mi caso en las elecciones del pasado 25 de julio. No salí, como se sabe. Pero cien mil votos representan una cantidad muy apreciable de personas que depositaron su confianza en mí; máxime, si se toma en cuenta que prácticamente no hice campaña, hube de ausentarme del país por más de 25% del tiempo asignado para los menesteres electorales y que tampoco formé parte de ningún 'kino', 'tubo' o 'frente electoral'. Apenas dediqué tres horas en diez días para entregar personalmente, y con la ayuda de mi esposa, mi hija, dos de mis hermanas, dos de mis sobrinas y algunas amistades, 130.000 ejemplares de una hojita contentiva de mi número y circunscripción, las propuestas y un resumen del currículum vitae.

Aunque no alcancé el escaño propuesto, gané en experiencia, en calor humano y en conocimiento. No sabía hasta qué punto se me echaban en falta en la industria petrolera, ni de la cantidad de personas que, en los términos más hermosos y elogiosos, expresaban su apoyo y solidaridad. Hubo, naturalmente, algunos incidentes desagradables, como los de un individuo que me acusó de corrupto ante mi esposa, por el solo hecho de haber servido en Pdvsa durante parte del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. ¿Y cómo puede decir usted eso?, le preguntaba mi esposa. ¿Acaso conoce usted al doctor Sosa Pietri? ¿Se ha tomado usted el trabajo de averiguar qué opinión tienen de él en la industria, o cuáles fueron los resultados de su gestión? En otra oportunidad, la desalojaron de la estación Dos Caminos del Metro: 'Usted se larga de aquí inmediatamente', le increparon. 'Los únicos autorizados a estar aquí son los del Movimiento V República'.

De haber hecho campaña, estoy convencido de que hubiera conseguido los votos suficientes para vencer a los 'kinos' y los 'tubos', que enfrentaba. ¿Pero que hubiera podido hacer en una Asamblea de 131 miembros, 125 de los cuales pertenecen a las 'llaves' del Presidente' No creo que mucho más de lo que pueda influir fuera de la Asamblea; o sea, nada, en cualquier caso me cabe la satisfacción de haber obtenido una buena votación, y solo, sin maestros ni tutores. De allí mi compromiso con mis electores de seguir trabajando por el establecimiento en Venezuela de una auténtica democracia en lo político y un sistema de libertad, y no intervención del Estado, en lo económico.

Estoy sí, debo confesarlo, bastante preocupado. Me hubiera gustado ver un voto más inteligente y razonado. A ello se prestaba, al fin y al cabo, la elección uninominal. Nadie se preocupó por estudiar el perfil, la idoneidad y las propuestas de los candidatos. Bastaba con que fueran 'chavistas' o, en su defecto, del llamado 'polo democrático'. Los chavistas se contentaban con las denuncias que hacían a los vicios del pasado, a la corrupción y las malas políticas, que habían desembocado en la vergonzosa situación social en que se encuentra nuestro país. Pero ninguno se preguntó por la visión de los candidatos, ni de los principios que querían plasmar en la Constitución para hacer posible la realización del sueño.

Me habría gustado el que la Asamblea quedara balanceada; que hubiera sido una Asamblea rica en ideas y discusiones. Estas victorias tan apabullantes y aplastantes nos recuerdan, una vez más, cuán subdesarrollado está el país, cuán deficiente es nuestro sistema educativo, cuánto gustan aún los caudillos o 'líderes providenciales' y cuánto nos falta para llegar a comprender lo que es una democracia auténtica. Seguimos confudiendo libertades públicas con democracia. Todavía no entendemos que si bien aquellas son condición necesaria, indispensable, para esta, no son, sin embargo, suficientes.

Los resultados de ayer me confirman, por otra parte, lo que ya había sostenido en algún artículo anterior: Que de modo de garantizar una buena y duradera. Constitución para una Venezuela democrática, hubiera sido preferible que el presidente Chávez siguiera el ejemplo dado, en su día, por el general De Gualle en Francia. De Gaulle nombró una comisión de expertos encargada de redactar el proyecto de nueva Constitución. Supervisaba él, personalmente, el trabajo de la comisión. Y concluido éste, sometió el proyecto a referéndum. Con un sí de abrumadora mayoría entró en vigencia la Constitución que ha regido los destinos franceses en una de sus etapas históricas de mayor estabilidad política, prosperidad económica, paz y justicia social. Nos hubiéramos ahorrado el tiempo y el costo de la campaña, y de las elecciones. A la postre, hubiera quedado una Constitución, seguramente mucho mejor redactada que la que saldrá de esta Asamblea.

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El Universal Digital, 31 de julio de 1999