¿Soberanísima o ventrílocua?
Marta Colomina
La cronista no desea contarse entre los muchos deslumbrados por el triunfo 'apoteósico' del presidente Chávez en al elección constituyente del pasado domingo, porque tiene la obstinada costumbre de estudiar los hechos antes de opinar sobre ellos. Cierto que las 'llaves de Chávez' extendidas como un tentáculo que mutiló toda forma de participación individual, coparon el 95% de los miembros a la Asamblea Constituyente y ello da la impresión de que el Presidente hubiera alcanzado un apoyo superior al obtenido en las elecciones del 4 de diciembre, pero nada más inexacto.
Si usted, amigo lector, estudia detenidamente el último boletín del CNE (jueves 29-07) comprobará que la abstención registró el 54% (un 19% superior a la observada en las elecciones presidenciales), es decir que sólo 46 de cada cien venezolanos inscritos en el registro electoral acudieron a votar el domingo, lo que en países como Italia, por ejemplo, habría sido razón de nulidad de la consulta, como ocurrió con un reciente referendo sobre reforma electoral que logró el 49,9% de los votos,pero no alcanzó la mitad más uno requerida. De ese 46% que fue a votar el domingo por las listas nacionales, el 65% lo hizo a favor de las 'llaves de Chávez', porcentaje equivalente al 29,9%. Leyeron bien: sólo un 29,9% de los electores decidió el 83% de los asambleístas de la circunscripción nacional, es decir los 20 del 'tubo' chavecista. El caso del Zulia es aún más patético: Allí la abstención fue del 62%, puesto que sólo votó el 38% de los inscritos: El Polo Patriótico obtuvo en el Zulia el 55% de ese 38%, lo que apenas significa el 20% de los electores. ¡Y con tan exigua votación obtuvieron los 13 constituyentes regionales! La situación se repite en casi todos los estados. Por ejemplo en Anzoátegui con sólo el 22,4% de los votos obtuvieron el 100% de los constituyentes; en Delta Amacuro 'arrasaron' con el 19,1%, en Sucre ocurrió lo mismo con el 17,6% (la abstención en esta región oriental fue del 60%, de modo que del 40% de los votantes, apenas el 43,5% lo hizo por el Polo, es decir, el 17,6% ya señalado) y en Yaracuy el chavecismo se alzó con los dos asambleístas (100%) con sólo el 19,35% del electorado.
¿Qué significan estas cifras? Pues que el presidente Chávez entre la carrera electoral decembrina y la Asamblea del domingo perdió casi un millón de votos, aunque ganó la Constituyente 'por paliza', en virtud de la perversidad del sistema electoral aplicado. Puede que hoy las encuestas, en virtud de esa otra aberración que opera en una opinión pública manipulada (en el mejor estilo habermasiano) muestren que ha subido la popularidad presidencial gracias a 'la espiral del silencio' creada por unos medios de comunicación que se han dejado deslumbrar por las apariencias y no han hecho estudios comparativos sobre los resultados electorales de diciembre 98 y julio 99.
Se justifica que no se entiendan paradojas como que en Yaracuy muchos más electores sufragaron por fórmulas distintas a las chavecistas y sin embargo no obtuvieron representación alguna en la Asamblea, en virtud de la atomización de los candidatos y de la concentración del 'kino patriótico', que se alzó con los dos constituyentes, con apenas el 19,35% de los votos.
El asunto no asumiría la gravedad que realmente tiene, si los asambleístas respondieran a criterios plurales y actuasen de manera autónoma, pero por el camino que va la Constituyente mucho nos tememos que de 'soberanísima' (como Hugo Chávez la califica ufano) se nos está convirtiendo en ventrílocua del muy soberano Presidente. ('Ventrílocuo' de los partidos tradicionales llamó Chávez al fiscal Pérez Perdomo). Lo ocurrido esta semana no puede ser más ilustrativo de cómo los constituyentes 'patrióticos' acatarán sin rechistar las órdenes presidenciales: Chávez ha estado reunido con sus 'caballos' lunes, martes y miércoles, día este último que sólo fue interrumpido por el jolgorio del cumpleaños presidencial en el que ¡oh elogio a la adulancia!, ¡hasta el gobernador de Caracas le escribió un poema 'constituyente'! En el mitin cumpleañero de la plaza Caracas Chávez dejó clarísimo que la Asamblea no será 'soberanísima', sino ventrílocua de los deseos presidenciales: 'Chávez solicitó (léase ordenó) aprobar en 3 meses la nueva Constitución' ( El Nacional, 29-7-99) y como autorregalo anticipado de Navidad el 'Presidente dijo que para el 12 de diciembre tendremos nuevo Congreso, nueva Corte Suprema, nuevos alcaldes y nuevos gobernadore' (bid). ¿Qué diría el admirado Montesquieu al ver que su dilecto discípulo barinés tiene la clara intención de concentrar los tres poderes en uno solo? Y entre tanto constituyente ventrílocuo y tanta orgía electoral ¿quién se ocupará del desempleo y de la recesión económica?
El Universal Digital, 1 de agosto de 1999