Sin sorpresas

Guido Grooscors

La nada breve alocución del presidente de la República ante la Asamblea Nacional Constituyente el pasado jueves 5, no causó sorpresa alguna puesto que todo lo que dijo el primer magistrado ya era sabido de antemano.

Al presentar y entregar al soberano cuerpo su proyecto constitucional, el jefe del Estado insistió en conceptos que, sobre la cuestión, eran de conocimiento público si bien no habían sido oficializados como, por ejemplo, los nuevos poderes Moral y Electoral que vendrán a sumarse a los ya clásicos y universales Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Asimismo, la denominación de "bolivariana", tanto para la nueva Carta Fundamental como para la V República, era algo avanzado en días recientes en una de las tantas intervenciones públicas en las cuales el protagonismo está a cargo del alto mandatario ejecutivo, tal como corresponde al acentuado personalismo que caracteriza a la actual gestión de gobierno.

Novedosa la propuesta de privilegiar a la justicia en vez del derecho, no tomando en cuenta el autor de la iniciativa que la expresión "estado de derecho" no es una invención de la moribunda Constitución de 1961, sino un concepto de aplicación general enraizado en la existencia de la democracia como sistema de gobierno. Además, es bien sabido que la vigencia de la justicia como uno de los valores esenciales de la sociedad, cualquiera que sea la configuración de la misma, está estrechamente vinculada a la recta aplicación del derecho, razón por la cual derecho y justicia son términos que no se excluyen uno y otro, sino que, antes por el contrario, se complementan.

Preocupante la extensa y apasionada referencia al tema del mercado en palabras que seguramente los inversionistas extranjeros estarán fríamente analizando. Los "sombrerazos" a los que aludió entusiasmado el ministro de Cordiplan, todavía no harán su aparición y, sin duda, habrá que esperar una mejor ocasión para que se concrete tan laudable propósito.

Nada sorprendente la proposición de extender el período presidencial a seis años con reelección inmediata. Término medio entre el sistema estadounidense y el francés, aunque este último goza de las preferencias del primer magistrado, de acuerdo con una declaración suya al respecto emitida en fecha reciente. Por supuesto, era algo que se venía venir desde cuando hicieron su aparición el cambio revolucionario y la refundación de la república como ejes centrales de la campaña electoral. Será uno de los items esenciales de la novísima, bolivariana y revolucionaria Constitución destinada a permanecer vigente no por años como las 25 que la han precedido, sino por siglos, como en un arranque de exaltación lo dijo el jefe del Estado.

Indispensable regresar, en futura y cercana ocasión, a otros aspectos del proyecto constitucional entregado por el presidente de la República a la Asamblea Nacional Constituyente. Imposible, dada la limitación de espacio, comentar aquél en su totalidad, salvo añadir, como cierre, que la declaratoria de emergencia nacional, solicitada al soberano cuerpo por el primer mandatario, al final de su alocución, tendrá consecuencias del más variado género para la estabilidad institucional del país. Así las cosas, habrá que convivir con la emergencia y todo lo que ella acarrea, ya que no será fácil que los asambleistas ignoren la petición presidencial sobre el particular, asociada por lo demás a la naturaleza revolucionaria del régimen, como se desprende del calificativo que le ha dado su reconocido guía y mentor.