Camino popular, pero mal camino
Oscar García Mendoza
El discurso
No hubo novedad en el discurso del Presidente. Su diagnóstico de la situación
económica, política y social, que empeora con el tiempo, es compartido por todos. Sin la
más mínima duda hay un sustancial deterioro en las condiciones de vida.
Mejorar la situación de los ciudadanos es necesario e impostergable, pero es imposible
hacerlo por vías que, más que populistas, parecen estrafalarias. Pensar que podemos
autóctonamente producir ipsofacto un sistema económico no resiste el más mínimo
análisis. Intentarlo, lo cual parece muy probable, va a tener unas consecuencias que ni
los más avezados y experimentados casandras pueden pronosticar. Simplemente veámonos en
el espejo de la Argentina de Perón, o el Perú de Velazco Alvarado. El éxito de muchos
países que han logrado mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos ha sido el comprender
la necesidad de la globalización, la eficiencia de los mercados, las virtudes del Estado
de Derecho y de la Seguridad Jurídica. Esos países son hoy día los más y no los menos.
Esta recesión, que significa caída en el nivel de vida, deterioro profundo de la
situación, inflación, desempleo, genera una profunda rabia, disgusto plenamente
justificado. Pero, las soluciones que se están proponiendo ante la ANC, no son ni nuevas,
ni originales, y solo contribuirán a agravar los males. Perón, Velazco Alvarado, Nasser
en Egipto, Nyeyere en Tanzania lo hicieron con catastróficas consecuencias para la
población. Las desilusiones, en su tiempo, serán mayores.
Los diferenciales
El tema de las tasas de interés refleja la necesidad que tenemos de una gerencia
eficiente en el gobierno. Los diferenciales son altos, y los costos de transformación de
la banca también, pero esas solas razones no bastan para condenar al sistema.
Debe recordarse también que de la crisis bancaria quedaron bancos que continúan
insolventes; deben analizarse los costos incurridos por las pérdidas causadas por esta
recesión que se estima pueda ser de 8% del PIB, el peso de los incrementos salariales, la
caída de las exportaciones, los efectos del dólar anclado, las consecuencias de un
gobierno que en 8 meses solo ha gastado algo más del 15% de su presupuesto, la caída en
las ventas de productos manufacturados, la caída del consumo, los altos encajes legales,
el costo de mantener una red nacional en línea, el costo de un Fogade quebrado,
dispendioso e inescrutable, entre otros.
Aunque sea repetición de lo mil veces dicho debe haber un plan económico, bien
gerenciado, que produzca confianza. Así los mecanismos del mercado de manera rápida y
eficiente podrán producir cambios positivos generando inversiones y creando empleo.
E-Mail: ogarciam@venezolano.com