La soberanísima impotencia

Felipe Torres del Olmo

Impotencia la de la oposición. El de Sabaneta no sólo los tiene arrinconados y desarticulados, sino que además, ha generado una sensación de aplaste que los ha descerebrado. No hay capacidad de respuesta. El gobierno vende un triunfo constituyente que sólo puede explicarse por lo diabólico del sistema empleado, pero que no refleja, ni de cerca, la voluntad popular expresada el 25 de julio. Es mentira que el Polo Patriótico haya logrado el 92% de apoyo en las urnas electorales. Ese porcentaje corresponde a la composición de la Asamblea, porque lo que el Polo logró fue el 56% de los votos. Incluso, en los resultados regionales, el Polo disminuyó casi 300.000 votos con relación al 6 de diciembre. Perdió voto a voto los Estados Nueva Esparta, Yaracuy, Delta Amacuro, Amazonas, Sucre, Portuguesa, Aragua y Apure, y empató en los Estados Cojedes y Falcón. Es esa una victoria sin duda. Pero nunca una victoria aplastante. Sin embargo, nadie responde. Nadie atina a reaccionar en representación del 44% de los venezolanos que le negaron el respaldo al Polo. Cerca de las dos terceras partes del país prefirió ausentarse de las urnas electorales, tal vez porque no sabe que decir, que opinar o por quien inclinarse. La minoría que acudió a votar no lo hizo pensando que estaban eligiendo a unos asambleístas, lo hizo pensando en decirle sí o no al Presidente y a la única propuesta en escena. No había más opciones, era a "su" favor o en "su" contra. Y el balance general de esta elección constituyente es que de cada 10 venezolanos, 4 votaron, de esos, 3 votaron a favor de Chávez y 2 en su contra. Esta elección tiene más características de plebiscito que de cualquier otra cosa. Pero, en todo caso, los resultados no arrojan un arrase como se intenta hacer ver con un manejo malintencionado y habilidoso de las cifras.

Estas cuentas ya las hizo la oposición, y si no son los resultados de las urnas lo que los mantiene maniatados, ¿entonces qué es?. Aquí solo cabe una interpretación. Es la ausencia total de respuestas al país lo que los aturde. Nunca habían tenido la necesidad de justificarse como la tienen hoy en día, pero en contraste, su desconexión total de la realidad nacional los ha llevado al limite de la autodestrucción. Es el extravío total de liderazgos individuales y grupalistas lo que les agobia. El Presidente ha desatado una ofensiva que no pide ni da cuartel. Tiene munición de sobra para un discurso que atemoriza a muchos, y que a la mayoría de ellos amenaza con hacerles perder su parcelita de poder político y económico. Es la inmovilidad que nace del terror por lo mucho o poco que cada uno pueda perder. Ninguno de ellos está pensando en darse abierta, sincera y completamente a un enfrentamiento porque priva su individualismo. Y esa actitud reservada, cobarde y despreciable también esta siendo evaluada por la opinión pública, y por quienes buscamos desesperadamente una referencia distinta a la que el Presidente nos ofrece entre amenazas, presiones e intimidaciones. Lo grave, lo cruelmente grave, es que esa referencia no existe por más que uno la busque. Y sucede entonces con Chávez aquello de que "contigo ni sin ti tienen mis males remedio..".

No es la moribunda Constitución la que cercenó la vocación de quienes nos asomamos a la política para aportar, para servir, para dar y para darnos; fueron los políticos atornillados a sus privilegios, atemorizados por la posibilidad de verse desplazados, y atrincherados en un proselitismo indefendible e inconfesable, quienes ignoraron por años los gritos de los que clamábamos por cambios auténticos. Es por ello imperativo que los que no tenemos nada que cuidar más que nuestra responsabilidad con la patria, con nuestros hijos y con nuestra conciencia, asumamos el reto de plantearle al gobierno la oposición que necesita angustiosamente. En tanto eso no suceda, seguiremos viendo al Presidente pelear con fantasmas, para terminar haciendo lo que le venga en gana.

Sociólogo
Presidente de la Escuela Venezolana de Administración Pública
Director General de PROHOMBRE.

E-mail: prohmbre@caracas.c-com.net