Un puente hacia el progreso

Venezuela termina el último año del milenio con un nivel de ingresos por habitante similar al que se registró a principios de 1950. Medio siglo después con un abundante caudal de riquezas que supera con creces el Plan Marshall, sólo por ingresos petroleros al fisco, no han sido suficientes para impulsar el desarrollo. El Estado no pudo orientar adecuadamente estos recursos y hoy nos encontramos con una nación empobrecida – más del 80 % de la población según cifras oficiales – en un escenario con preocupantes tasas de desempleo, inflación, recesión y disímiles problemas que enfrentar.

El presidente Chávez le ha dado cuerpo exitosamente a su proyecto Constituyente, con la finalidad de conformar la génesis de una transformación profunda de la nación. Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente tienen la importante responsabilidad de redactar la nueva Carta Magna. Es fundamental que allí se establezcan los principios guías que redunden en un cambio de la política económica, que nos permita pasar de una Venezuela rentista a una Venezuela empresaria y productiva.

Es importante que se cree una base legal transparente que permita estimular la capacidad productiva del venezolano, que el Estado no siga despilfarrando la riqueza, que paradójicamente no ha permitido generar el desarrollo económico del país. Esperamos sinceramente que esta coyuntura constituyentista permita establecer un puente seguro, con la presteza que la situación lo demanda hacia la el progreso y crecimiento económico de la sociedad venezolana.


 

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