"La familia en guerra"
La paz comienza por casa
Juan Manuel Urrutia
El editorial de EL TIEMPO del pasado domingo primero de agosto, 'La familia en guerra', se refiere a una situación que ha sido repetidamente denunciada en nuestro país: la violencia que consume a las familias colombianas. Efectivamente, Colombia es un país en el cual existen múltiples expresiones de violencia que afectan a todos los tipos de familia.
Así, las colombianas comparten un elemento común, el conflicto. Nuestra sociedad necesita aprender, desde la base, a distinguir entre el desacuerdo y la violencia, a disentir sin necesidad de agredir. Por ello, para construir la paz en Colombia, una política social coherente debe partir de la raíz: la paz empieza por casa, la paz comienza por nosotros mismos. Construir la paz solo será una realidad si el Estado logra implementar las acciones necesarias para erradicar los conflictos que corroen a las familias. Construir la paz será entonces construir familias que no sean víctimas del conflicto, porque conocen el "buen camino" de hacer las cosas y transforman los conflictos en posibilidades de manejar las diferencias, a través del diálogo y otros mecanismos no violentos.
Es deber del Estado poner por obra acciones concretas para erradicar los factores económicos generadores de conflicto, como el desempleo y la inequidad de la riqueza. Pero ello no es suficiente. También es deber del Estado desarrollar políticas para fortalecer las relaciones que permitan eliminar los factores culturales generadores de conflicto. Por ello, una política de familia debe conglomerar a todos los sectores alrededor de la construcción de familias democráticas, fundadas en el reconocimiento de que los modelos tradicionales -basados en la dominación del varón y de los adultos sobre los niños y niñas- ya no son viables. Porque una sociedad en paz requiere familias que reconozcan la necesidad de respetar plenamente los derechos individuales de todos sus miembros y garantizar la vigencia de los derechos de las mujeres y de los niños y las niñas.
Así lo ha entendido el Gobierno del presidente Andrés Pastrana que, en su plan de desarrollo, 'El cambio para construir la paz', incluye como uno de los compromisos fundamentales una política de infancia y familia. Esta política responde plenamente a los conceptos enunciados en el último párrafo del editorial mencionado: el respeto de los derechos de los niños y niñas de Colombia es la clave para construir la paz, y la familia es el núcleo fundamental para garantizar ese respeto. Una sociedad en guerra con ella y con sus niños y niñas jamás será una sociedad en paz. Por ello, si bien esta política de familia es formulada y ejecutada por el Gobierno, debe contar con la participación de todas las instancias del Estado, en particular de la sociedad civil.
El Sistema Nacional de Bienestar Familiar está implementando esta política a través de programas específicos en temas tan cruciales como niñez, familia y conflicto armado; violencia intrafamiliar, nutrición y educación. Las instituciones de protección que acogen a niños y niñas abandonados, víctimas de abusos, maltratados o afectados por el conflicto armado, están desarrollando un proceso de autoevaluación basado en exigentes estándares de calidad. En los hogares comunitarios de Bienestar, que acogen diariamente a más de un millón doscientos mil niños y niñas, se están creando los espacios y se está capacitando a las madres comunitarias para que den mayor participación a la familia en todos los procesos. Y, en conjunto con la Oficina de la Primera Dama, trabajamos actualmente en una campaña para llenar a Colombia de mensajes cotidianos sobre las conductas positivas de las personas, para fomentar una cultura de convivencia y de igualdad, de no discriminación, de respeto a la mujer. En fin, una cultura que muestre una vía diferente de la violenta para resolver los conflictos en las familias.
Muchos se preguntan. ¿qué puedo hacer yo por la paz? Pues la respuesta es más sencillas y más cercana de lo que muchos piensan. La paz que tanto anhelamos los colombianos es esto: invertir en lo social, invertir en las familias. La paz no es solo lograr un acuerdo con las guerrillas. No. Eso es solo un parte. Todos debemos consignar, día a día, en la cuenta de la paz. La paz comienza por mí... La paz comienza por ti, la paz comienza por nuestras casas.
Director General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
El Tiempo (Colombia), 10 de agosto de 1999