Después de la Cumbre de Río
Europa, América Latina y el Caribe: más cerca que nunca
Georges Rouvalis
¿Estamos lejos o cerca los europeos de los latinoamericanos?
La semana pasada, en un programa de la televisión francesa que se pudo ver en Venezuela, periodistas de varios países de Europa, pero también de América Latina, comentaban la actualidad internacional. La corresponsal de Caracol, de Colombia, con rasgos evidentes de mestizaje, afirmaba categóricamente: "... somos europeos, nos sentimos europeos''. Esta identidad común refuerza lo que decía el poeta Pablo Neruda "mes tras mes nos nutríamos con los libros que traían los barcos de Europa''. Mis alumnos venezolanos de postgrado, no sólo diplomáticos sino también empresarios, ingenieros, politólogos, tienen no sólo un buen conocimiento del proceso de integración europeo ("el más acabado y exitoso del mundo'', les digo para presumir) sino una avidez de saber más sobre mecanismos, políticas y de qué manera todo esto ha acercado a los pueblos.
Un mes después de la Cumbre de Río, ¿qué balance podemos hacer? El sólo hecho de reunir 48 Jefes de Estado y de Gobierno de nuestros dos continentes, ha sido un éxito. Sin mencionar la presencia cultural y económica europea de varios siglos, nuestras relaciones políticas y de cooperación que existen desde los años 70 han visto allí su consagración.
Resultados inmediatos: habrá una nueva cumbre -en Madrid- el año 2002 y se instaura un mecanismo de seguimiento con funcionarios de alto nivel (viceministros) del plan de acción acordado.
Pero, ¿concretamente? La noción de asociación estratégica birregional surgió de ella. Según el canciller alemán Gerhard Schroder, en la conferencia de prensa final, tres aspectos del consenso se pueden subrayar: a) la voluntad de construir la nueva arquitectura financiera, b) la convicción de que la educación es la base de todo desarrollo duradero; c) el interés común de luchar contra el terrorismo y las drogas. El presidente mexicano Ernesto Zedillo, consideró que "los aspectos comerciales de la Declaración Final son históricos, porque por primera vez la Unión Europea y América Latina adoptaron una posición común sobre el inicio de negociaciones en la OMC y se comprometieron a promover la liberalización comercial en un contexto de regionalismo abierto''. Por otra parte, el presidente Henrique Cardoso dijo que "una Cumbre de esta magnitud tiene un efecto evidente para la construcción de un mundo multipolar. (...) el objetivo no es crear un polo contra Estados Unidos sino diversificar los centros de decisión''.
Dentro de la Declaración de Río y el Plan de Acción podemos subrayar: en el ámbito político el fortalecimiento de la protección y promoción de los Derechos Humanos incluidos los aspectos de género y la protección de niños, poblaciones indígenas y trabajadores migratorios; la modernización de los Estados (sistemas electorales, administración de justicia, sistemas tributarios, así como mecanismos para la redistribución de la riqueza); la lucha contra el crimen transnacional organizado, el terrorismo y la corrupción; la superación de la pobreza, la marginación y la exclusión social, la modificación de los patrones de producción y consumo, y el fomento de la conservación de la diversidad biológica, generando empleo productivo. Para la reconstrucción de América Central, además de los múltiples fondos que proveerá la Unión Europea, se dará un papel activo a la sociedad civil.
En el ámbito económico fuera del acuerdo para lanzar una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales, integral y de beneficio mutuo, podemos mencionar la concertación de posiciones en el sistema de Naciones Unidas para promover un orden financiero y económico global, estable y dinámico, como una manera de prevenir las crisis futuras; apoyar a los países de menor desarrollo, instar a los empresarios de los dos continentes a reunirse periódicamente en un Foro Empresarial para presentar recomendaciones a los gobiernos; habrá un programa birregional de capacitación gubernamental y empresarial para fomentar la competitividad en los negocios y la capacidad negociadora de los empresarios; se incrementarán los financiamientos del Banco Europeo de Inversiones, que ya ha financiado desde 1993, un total de 17 proyectos con 746 millones de Euros en América Latina; se promoverá la cooperación aduanera y se alentará la cooperación en la inversión para un turismo sostenible que contribuya a la conservación y manejo de la rica biodiversidad de nuestras regiones, con la activa participación de las comunidades locales e indígenas, la administración local y el sector privado; se reforzarán los programas existentes de la Comisión Europea de cooperación económica en materia de joint ventures (Ecip), pequeñas y medianas industrias (AL-Invest) y uso racional de energía (Alure).
En el ámbito cultural y educativo se apoyarán programas de salud y educación en el sector primario, secundario y superior; se reforzará el muy exitoso programa de cooperación universitaria América Latina Formación Académica (Alfa), que ya ha otorgado miles de becas para científicos e investigadores; se dará especial cuidado a la promoción de los derechos de las minorías y a la implementación de los esquemas de capacitación que otorguen valor a las entidades lingüísticas y culturales; para dar visibilidad y renovar el diálogo cultural entre nuestras regiones se establecerá un Foro Cultural Unión Europea/América Latina y el Caribe; se promoverá una iniciativa conjunta en el campo de la sociedad de la información en cuestiones prioritarias (comercio electrónico, tecnologías industriales y telecomunicaciones, medio ambiente, salud, servicios sociales y educación); también habrá mayor cooperación en el área de producciones audiovisuales, cinematográficas y de medios electrónicos; se apoyará el programa de cooperación municipal de la Comisión Europea Urbal; se fomentarán centros de excelencia por medio de redes transregionales y se creará un centro para la investigación y la capacitación conjunta de personal altamente calificado en asuntos de desarrollo e integración.
El interés de Europa para América Latina y el Caribe está dado. Antes ya de la cumbre, las giras de varios presidentes europeos (de Alemania, Francia, España) lo habían manifestado. Fuera del hecho de que estas economías son emergentes, con un alto índice de crecimiento y, por ende, particularmente interesantes para los europeos, existe la necesidad también de los latinoamericanos de diversificar sus relaciones políticas y económicas. Es cierto que existen áreas prioritarias para Europa, Mercosur, México y Chile; sin embargo, la Comunidad Andina de Naciones beneficia ya de un tratamiento prioritario (Sistema de Preferencias Generalizadas) que permite la entrada de casi todos sus productos al mercado europeo con arancel cero, sin reciprocidad.
Venezuela beneficia ya de una cooperación al desarrollo de la Comisión Europea del orden de 15 a 20 millones de euros al año. Recuperándose de la crisis económica, el país es y será por definición un campo privilegiado para las inversiones europeas, junto con los otros países avanzados del continente. El instrumento será la llamada cooperación económica, de interés mutuo, donde los empresarios de la PME de nuestras regiones harán negocios creando empleo. Los instrumentos existen ya y han sido utilizados con la intermediación del Eurocentro de Cooperación Empresarial de Venezuela. La anunciada próxima visita del presidente Chávez a las instituciones europeas en el año 2000, permitirá sin duda consolidar aún más las estrechas relaciones existentes.
Consejero. Delegación de la Comisión Europea en Venezuela. Prof.
invitado Univ. Simón Bolívar y Academia de Altos Estudios Diplomáticos "Instituto
Pedro Gual''. Ministerio de Relaciones Exteriores / eudelven@cantv.net
[8/9/99]