Umbral XXI

Adeco no es Adeco

Celio Celli G.

- I -

La expresión "Adeco es adeco hasta que se muera" y "aun hasta después de la muerte", es hoy una frase vacía, ubicada a las puertas del cementerio de la fraseología política venezolana. En el ayer era pronunciada con la fuerza del orgullo militante, evidenciando el grado de identidad y fidelidad con la doctrina socialdemócrata y los postulados de Acción Democrática.

Hoy transcurrido más de medio siglo en la historia de esta organización, apreciamos síntomas reveladores de cambios profundos, que anuncian como lo escribió el ingeniero Víctor Reyes Lanza, ex decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, el "óbito de la clase dirigente de AD" y, con ello, apuntamos nosotros, también se produjo el fallecimiento de esa otrora famosa expresión de acción partidista, que fue el grito de lucha y afirmación adeca. Fue barrida por los cambios.

Marc Bloch, un extraordinario historiador francés convertido en mártir de la humanidad por las hordas asesinas de Hitler, quien consideraba que la historia era lo más esencial y trascendente de la ciencia del cambio, en su trabajo "Testimonio" legó para el conocimiento universal un concepto necesario, si se quiere abordar un análisis objetivo, serio y sincero de la realidad adeca.

Escribió Bloch por allá en 1943 que: "Las lecciones de la historia no dicen en absoluto que el pasado vuelva a empezar, que lo que fue ayer será mañana y que el ayer se opondrá siempre al mañana".

- II -

De lo anterior podemos interpretar que toda resistencia a los cambios y a la evolución histórica conduce inexorablemente a grandes profundos terremotos políticos y sociales, tal como ha sucedido en Venezuela, a finales de 1998, en los meses transcurridos de 1999. Se comenta que Acción Democrática está repitiendo cíclicamente su historia. Nosotros creemos que no es una repetición de la historia, porque con Bloch estamos convencidos que la historia no es una fotografía ni una grabación, jamás se repite, lo cierto es la terquedad de una dirigencia obsoleta y desfasada que se aferra a las pequeñas cuotas de poder, como el náufrago a la tabla para salvar la vida.

El adeco hoy no es adeco por la pérdida de la fe y de la esperanza en una dirigencia en crisis, que no estuvo a la altura de su responsabilidad y resultó incapaz de interpretar los cambios en el nuevo tiempo político del país. Esto causó la retirada y el marginamiento masivo de la militancia y la dirigencia media adeca del partido y en miles de casos buscó otros caminos y otra opción que le reafirmara su creencia en la libertad de conciencia, que ya no se la garantizaba una dirección que había pisoteado los principios y postulados socialdemócratas.

- III -

Hoy vemos el esfuerzo de un grupo de dirigentes que ante la agonía de AD intenta su resurrección y en razón al cuadro político nacional determinado por los hechos y aspiran producir un cambio que sea la expresión diáfana de las exigencias nacionales, para hacer valer su voz y su fe para bien del futuro del país. Es una tarea difícil y compleja, donde el riesgo del fracaso supera las posibilidades de éxito, porque sin lamentaciones hay que aceptar con serenidad que el partido del pueblo, ha sido herido de muerte y agoniza, quizás sólo hurgando en el alma de la Nación para auscultar la magnitud del daño, podría tenerse una idea real de tal posibilidad, para miles de miles lo mejor es crear una nueva esperanza. Hasta el próximo domingo.

El Carabobeño, 9 de agosto de 1999