Propiedad privada: un derecho natural, humano y económico
Alexander Guerrero E.
El futuro de la economía venezolana y la mejora en la calidad de vida del venezolano dependerá esencialmente de lo que la ANC y posteriormente refrende el soberano defina sobre garantías y derechos económicos de una economía de mercado moderna: derechos de propiedad privada, como derecho natural y humano, y fuente universal del progreso económico, históricamente demostrado con el fracaso de otros regímenes fundados en confusos esquemas de propiedad estatal, como del capitalismo de estado hasta los colectivistas y socialistas que enajenaron al individuo de sus derechos básicos de propiedad y libertad.
Desde la 'Gran Venezuela' fuente del más perverso capitalismo de Estado conocido por estos lares, con bases en la Constitución de 1961, dio origen a los excesos de regulación económica e indiscriminada intervención de los gobiernos en la economía, y practicada desde entonces con controles de cambio, de precios, créditos blandos y derroche de recursos tributarios de los venezolanos, manipulación de tasas de interés por gobiernos para satisfacer el apetito rentista de grupos, sobreprotecciones en el intercambio comercial, condonaciones de deudas, manipulaciones monetarias inflacionarias y de deuda pública, monopolios, etcétera.
Esas distorsiones son causales de la arraigada corrupción administrativa que ha incrementado los costos de transacción en la economía, con los conocidos efectos de empobrecimiento. En el fondo de estas distorsiones se encuentra un confuso régimen de propiedad establecido en 1961. De allí que el proceso constituyente debe eliminar las fuentes de esas distorsiones del régimen económico, definiendo con claridad el marco constitucional y el régimen de propiedad con desarrollo pleno de los derechos de propiedad, los cuales establecerán los límites de la intervención del Estado y los gobiernos en la economía. Si, por el contrario, estas deformaciones institucionales perduran, o se refuerzan, con cortapisas a los derechos de propiedad se estaría elaborando una Constitución para pocos años, dado que ha sido imposible doblarle el brazo a la Historia y quienes lo han intentado han causado espesos y duraderos problemas socioeconómicos y políticos.
Una Constitución es un acuerdo o contrato social entre la gente, con relaciones económicas de mercado basadas en la propiedad privada como garantía básica, lo cual no exime el desarrollo de otras asociaciones conformadas por propietarios privados como la llamada comunitaria y cooperativa, donde el derecho de propiedad privada está escrito en un título de libre transacción y herencia. Ese acuerdo permite a la gente cumplir objetivos, para la creación y control de un sistema nacional de defensa, para proveer a los ciudadanos la capacidad de controlar a los gobiernos en cumplir los derechos de propiedad.
Derechos de propiedad claramente definidos representan una fuente para una mejor performance económica. De allí la importancia para la economía y el necesario reforzamiento constitucional de los derechos de propiedad como garantía económica fundamental para el progreso. Los profesores Coase, Buchanan, North, premios Nobel de Economía, explicaron oportunamente los aspectos filosóficos histórico-políticos y económicos fundamentales que definen el rol de esos derechos, a la luz de los beneficios económicos que los individuos aspiran, dado que esos derechos agregan valor en la medida en que se transan.
Cuando las reglas del juego carecen de credibilidad, las incertidumbres resultantes en torno a más impuestos, deficit e inflación elevan los costos de los contratos de lo que los individuos transan la propiedad privada. Los individuos responden de muchas maneras, prestándole caro y poco a los gobiernos o saliéndose de la economía formal para eludir el pago de impuesto, todo lo cual trae distorsiones fiscales de peso. A nivel microeconómico, la falta de reglas y normas creíbles respecto de los derechos sobre la propiedad privada, o de excesivas regulaciones gubernamentales por interferencia e intervención, incrementan los costos de transacción mencionados, haciendo que la gente sea menos competitiva y pierda las ventajas comparativas que definen su mercado.
El Universal Digital,10 de agosto de 1999