¿Intervendrá o no Estados Unidos en Colombia?

Andrés Oppenheimer

La posibilidad de una intervención militar norteamericana en Colombia no es un tema candente en Estados Unidos, pero está generando grandes titulares desde México hasta Argentina. La prensa latinoamericana parece convencida de que se está produciendo una escalada militar masiva de Estados Unidos en Colombia. No se puede culpar a nadie de estar imaginando cosas; en días recientes, un avión espía Havilland RC-7 con cinco soldados norteamericanos a bordo se estrelló en un área montañosa de Colombia controlada por la guerrilla, generando nuevas preguntas sobre la misión de los alrededor de 200 militares de Estados Unidos basados en Colombia. Según el Gobierno de Bill Clinton, se trata de personal de instrucción militar que está ayudando a entrenar un batallón antidrogas del Ejército colombiano, que comenzará a operar a fines de este año en zonas donde cohabitan narcotraficantes y guerrilleros.

Mientras tanto, el zar antidrogas de la Casa Blanca, general Barry McCaffrey, acaba de pedir un aumento de $1.000 millones para la guerra contra las drogas, en su mayor parte para el Ejército colombiano. 'No hay nada misterioso detrás del nerviosismo de América Latina', dice Michael Shifter, experto en Colombia de Diálogo Interamericano, un centro de estudios de Washington D.C. 'Si sumamos los últimos titulares a la reciente intervención de la NATO en los Balcanes y a la larga historia de intervenciones militares norteamericanas en el hemisferio, la conclusión a la que llegan es lógica'. Durante su gira la semana pasada por Colombia, Ecuador y Venezuela, McCaffrey tuvo que repetir hasta el cansancio ante periodistas escépticos que Colombia no será otro Vietnam. Habrá 'cero intervención' norteamericana en Colombia, aseguró el general. Pero, ¿se pueden creer estas aseveraciones? En días recientes, llamé a varios altos funcionarios y ex funcionarios de Estados Unidos, para que me explicaran en qué basaban sus categóricos desmentidos. Entre los argumentos que me dieron: Hay un virtual consenso en el gobierno de Clinton de que la guerra civil colombiana responde a problemas ancestrales, que no se pueden solucionar por la vía militar. Un dato que circula por varios escritorios de la Casa Blanca señala que sólo un tres por ciento de los homicidios cometidos anualmente en Colombia son atribuibles a los guerrilleros marxistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). 'Pensar que el problema colombiano puede ser solucionado mediante una política militar sería engañarnos a nosotros mismos', me señaló Arturo Valenzuela, un alto funcionario de la Casa Blanca a cargo de asuntos hemisféricos. 'Este es un fenómeno que viene desde hace 40 años, que tiene mucho que ver con el gradual debilitamiento del Estado colombiano'. Existe la creencia de que, incluso si se pudiera ganar la guerra, el peligro de involucrarse en un conflicto como el de Vietnam sería mayor que los beneficios de una victoria. 'Aquí no hay presiones de la Guerra Fría; no hay temores de que Colombia sea tomada por una superpotencia hostil', dice Brian Latell, el ex jefe de analistas de la CIA para América Latina, quien ahora enseña en la Universidad de Georgetown. No hay ningún apoyo del público norteamericano para enviar tropas a combatir en Colombia, cuya guerra civil ha cobrado 35.000 vidas en los últimos diez años. Y el gobierno colombiano tampoco parece estar dispuesto a pedir soldados extranjeros. Una escalada antiguerrillera de Estados Unidos podría ser contraproducente, y aumentar el apoyo a los guerrilleros. Aunque muchos colombianos apoyarían una intervención una reciente encuesta de la cadena radial RCN reveló que el 66 por ciento de la población quisiera que tropas de Estados Unidos combatieran la guerrilla habría una fuerte reacción nacionalista en otros países latinoamericanos. Los funcionarios norteamericanos dicen que la actual estrategia de ayuda militar antinarcóticos terminará debilitando a los guerrilleros, que actualmente reciben hasta $500 millones por proteger territorios de los narcotraficantes. 'Si eliminamos a los narcotraficantes, los guerrilleros no podrán subsistir en sus niveles actuales', señaló uno de los funcionarios consultados. Otros señalan que dándole más ayuda militar al pobremente equipado Ejército colombiano, el gobierno del presidente Andrés Pastrana estará mejor posicionado para presionar a las FARC a negociar un acuerdo de paz. ¿Mi propia conclusión? Es muy poco probable que Estados Unidos envíe tropas a combatir en Colombia en los próximos años. Pero algunos influyentes políticos de línea dura en Washington D.C. ya susurran que si el envío de 55 asesores militares norteamericanos ayudó a El Salvador a vencer a la guerrilla en la década de los años 80, lo mismo podría hacerse en Colombia. No me extrañaría que el próximo presidente de Estados Unidos, en especial si es un republicano, decida dar ese paso.

El Universal Digital, 10 de agosto de 1999