¿Por qué son pobres?

Sheldon Richman

(AIPE).- El presidente Clinton ha estado visitando lo que él llama "bolsas de pobreza" en Estados Unidos. El todavía cree que el gobierno puede hacer próspera a la gente y uno pensaría que un gobierno que ha gastado decenas de trillones de dólares en programas para los pobres desde los años 60 habría aprendido la lección. Pero Clinton quiere gastar más dinero.  

La pobreza es un concepto relativo. Ser pobre en Estados Unidos no es lo mismo que ser pobre en Haití. La riqueza personal tiene mucho que ver con la riqueza de la sociedad. Gente definida como pobre en Estados Unidos tiene en su casa una serie de cosas que muchos europeos de clase media no tienen. Ser pobre significa algo más que tener pocos bienes; significa tener poco futuro. ¿Por qué hay gente sin futuro en Estados Unidos?  

Con esto no niego que muchas personas están en apuros económicos. Pero a los políticos los sorprende que persista la pobreza y sólo se les ocurre que el gobierno gaste más dinero. No se deje engañar por las habladurías de Clinton sobre el trabajo mancomunado del gobierno y las empresas. Esto es sólo su manera de disfrazar su manipulación del sector privado. Cuando el gobierno amaña al sistema impositivo para lograr ciertos resultados específicos, se trata de más o menos lo mismo que dictar ordenanzas. Y la manipulación de resultados, por parte del gobierno, es inconsistente con la sociedad libre. La bendición de la libertad  proviene precisamente de la libertad de la gente en determinar su propio futuro.

En otras palabras, el gobierno no debe engatusar a las empresas para que hagan ciertas y determinadas inversiones, de manera de hacer realidad la visión de algún político. Si Bill Clinton ve una buena oportunidad de inversión, que arriesgue su dinero propio. Como decimos los estadounidenses, ¿si él es tan inteligente, por qué no es rico?

Es una equivocación creer que la manipulación de las empresas con ventajas impositivas no esconde un costo. En la medida que la manipulación resulta en inversiones que no se hubieran efectuado por sí solas, la pérdida consiste en la inversión que se dejó de hacer con ese dinero. Esas oportunidades perdidas hubiesen creado puestos de trabajo y productos que no se lograrán. Eso significa una pérdida, aunque no aparezca contabilizada en ninguna parte. Los impuestos deben ser rebajados, o mejor todavía, eliminados, pero eso es muy diferente a entusiasmar al caballo con zanahorias.

Y los pobres, ¿qué? Los pobres han sido objeto de infinidad de estudios. Hay indigentes en Estados Unidos y eso es triste.  Pero antes que podamos entender sus dificultades, tenemos que comprender otras cosas bien. No es la pobreza lo que requiere explicación. Hay que explicar, más bien, la riqueza. El hombre comenzó pobre y lo siguió siendo por mucho tiempo. La pobreza es como la oscuridad: se trata de la ausencia de algo. Pobreza es la ausencia de riqueza, lo mismo que la oscuridad es la ausencia de luz. Sin embargo, los políticos, los burócratas y los activistas profesionales de la pobreza hablan como si la riqueza fuera ausencia de pobreza. No nos deben entonces sorprender que sus soluciones siempre fracasan.

Al estudiar historia nos damos cuenta que la riqueza proviene de la ambición individual, energía, inteligencia, educación, autodisciplina, responsabilidad y la habilidad de posponer placeres. Individuos con esas características van a generar riqueza. Pero necesitan algo adicional: libertad, lo cual incluye un régimen legal que protege la propiedad y obliga el cumplimiento de los contratos. Si juntamos todo esto obtenemos una receta para crear riqueza que nunca falla.

Esto también contiene la clave para explicar las bolsas de pobreza que Clinton con tanta ostentación visitó. Se trata de lugares con una virulenta historia de interferencia política contra el poder de generar riqueza del libre mercado. La intervención gubernamental, desde el favoritismo sindical al salario mínimo, a programas de ayuda social y políticas paternalistas en las comunidades indígenas reprimen el desarrollo.

Hace algunos años se publicó un libro sobre América Latina titulado "Subdesarrollo como actitud mental". Las políticas sociales de los gobiernos fomentan una actitud que reprime la creación de riqueza al convertir a la gente en adictos a la ayuda oficial. Por eso persiste la pobreza.

Si los políticos de verdad quisieran acabar con la miseria, eliminarían todas las barreras a la producción y al desarrollo, dejando que el libre mercado haga lo que siempre hace: enriquecer a la gente. Hong Kong y Taiwan eran lugares miserables al terminar la Segunda Guerra. Hoy son muy ricos ¿Por qué? Libertad. Funciona en todas partes.

Académico del Future of Freedom Foundation y director de la revista "The Freeman".