¿Dónde está la dictadura?
Libertad, democracia y partidos en Venezuela
Simón Saba
Se suele atacar y criticar al gobierno del presidente Hugo Chávez de estar cercenando la libertad y la democracia, ante lo cual cabe preguntarse ¿qué libertad y qué democracia?
Hasta donde sabemos, en los partidos políticos tradicionales existen muy limitadas libertades y democracias internas. Inclusive, en esta época en que algunos tanto critican al gobierno de Chávez de tener tendencias dictatoriales, autoritarias y totalitarias, el mismo hecho de que estas personas salgan a decirlo indica que aquí hay más libertad y tolerancia que antes, mientras que en el interior de los partidos se sigue expulsando a dirigentes porque no le caen bien a los dirigentes supremos.
Es como el dicho aquel de que Acción Democrática es el único partido stalinista pero no marxista-leninista en el mundo. ¿Acaso no se quejan sus militantes de la falta de democracia interna? No le están haciendo honor a su nombre, "Acción Democrática". Inclusive hoy, debilitados y derrotados, continúan matándose y expulsándose entre sí, peleando por los esqueletos de un partido que fue grande y poderoso, pero que ahora ya no es nada. Son las peleas sin sentido, lidiando por menudencias. Por si acaso, que no digan que Chávez es el que destruyó a los adecos, porque la destrucción comenzó por el pent-house del edificio. Parafraseando al ex-presidente Luis Herrera, "partidos políticos quebrados, dirigentes políticos ricos".
Y hablando de Copei, en su seno la situación no es mejor. Hace poco más de un año con su apoyo a Irene Sáez, quien punteaba las encuestas, hacía presagiar que el retorno de los verdes al gobierno parecía más fácil que un tiro al suelo. Hoy la situación es diferente, y corre el riesgo de desaparecer aceleradamente del panorama político. Mientras tanto, se siguen aferrando a sus posiciones, y a pesar de las renuncias colectivas, cuando salen a expresar su opinión ante el país, además de la autocrítica (cosa que no existió entre los adecos) no avanzan en nada en su visión acerca del país, sino que se radicalizan más, autoalejándose de la realidad nacional. Por si acaso, no es Chávez el que los está cegando.
Se ha planteado la disolución de los partidos y su refundación con otro nombre con la ideología original que alguna vez tuvieron. Pero no, tienen miedo que alguien se los "arrebate". Como dijo el propio Luis Herrera, si Copei se refunda con otra denominación, Rafael Caldera le pidió que entonces le devuelvan la valiosísima marca "Copei". Entretanto, Eduardo Fernández, luego de haber adequizado al partido y haberlo controlado por quince años de manera dictatorial, en vez de hacer propuestas contructivas para su tolda, le echa más leña al fuego. Por si acaso, no es Chávez el que los está aferrando a los cadáveres.
Los camaleones
Entre los "hacedores" de opinión también saltan los camaleones de siempre, los cuales, si se infiltran, pueden minar el proceso de cambios que el país requiere. Pero primero, debemos estar claros que el Movimiento Quinta República y el Polo Patriótico son de reciente formación, y los habitantes de este país no somos extraterrestres, así que todos tenemos un "pasado".
Pero en algunos el descaro es evidente. Los mismos "jaletis" que el año pasado calificaban a Chávez como un ogro, hoy lo alaban como el único líder del país, y encima critican a todos los que se le oponen. Algunos llevaron meses en su transición, mientras que otros más vivos (como el dueño del diario Reporte, conocido como mal pagador) saltaron la talanquera descaradamente el mismísimo día de las elecciones del 6 de Diciembre y hasta se olvidaron de sus viejas amistades.
Algo como la "solidaridad inteligente" que ideó Eduardo Fernández para traicionar luego a Luis Herrera con el "cuñazo" de 1988, y el saboteo interno que le hizo en 1998 para derrocar a Irene Sáez. O como el golpe de estado interno que le dieron a Luis Alfaro Ucero (la envidia de Stalin y Juan Vicente Gómez, que al menos murieron mandando) sus propios compañeros de partido y delfines, que recordó a todo el mundo el asesinato de Julio César a manos de su hijo adoptivo Brutus.
Señores, la aplastante victoria del Polo Patriótico en las elecciones del 25 de Julio no se debe solamente a Chávez (perdone que no le de sus méritos completos, señor Presidente), sino que a élla contribuyeron enormemente las propias cúpulas de los partidos políticos tradicionales.
Ahora hay en Venezuela más libertad y más democracia que hace un año, aunque Carlos Andrés Pérez y Jorge Olavarría juren que estamos en una dictadura y una tiranía. Y como en todo país democrático, necesitamos que haya una oposición al gobierno, pero la que tenemos no solamente no sirvió para gobernar, sino que es peor en la oposición, y sus méritos se remontan a la época de Gómez y Marcos Pérez Jiménez, lo que es pasado remoto.
Disculpen, señor presidente y señores constituyentistas, pero creo que también le deben enviar una carta de agradecimiento a los altos dirigentes de AD y Copei, que en los últimos meses han hecho todo lo posible para que ustedes ganaran. También cuídense de los herederos del Marqués de Casa León.
(*) Economista
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